10 de abril de 2008

Recesión, América Latina, China y E.U.

América Latina sufrirá menos, porque se ha volcado a ampliar vínculos con China, dicen
La recesión de EU golpeará con más fuerza a México: BM-FMI
Roberto González Amador y David Brooks (Enviado y corresponsal)
Washington, DC, 9 de abril. La recesión a la que se encamina Estados Unidos golperará a México con más fuerza que a otros países latinoamericanos. La razón, según los dos principales organismos financieros del mundo, es que el país ha mantenido en los últimos años su dependencia respecto de la economía estadunidense, mientras sus vecinos de la región se han volcado a buscar mayores vínculos con China, una de las principales fuentes de crecimiento en la actualidad.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) afirmó hoy que el producto interno bruto (PIB) de México crecerá sólo 2 por ciento en 2008, un punto menos que lo estimado por el organismo hace apenas seis meses, pero 1.5 puntos abajo del pronóstico de 3.5 por ciento anticipado el año pasado.

Buen crecimiento en Argentina, Colombia, Venezuela y Perú
La proyección para México, contenida en el Panorama de la economía global, publicación semestral del Fondo, considera que la desaceleración estadunidense impondrá un lastre en el crecimiento de México, uno de los cinco mayores productores de petróleo. En contraste, añade, el crecimiento en 2008 se mantendrá elevado en Centroamérica y en las naciones sudamericanas exportadoras de materias primas, en especial, dice, en Argentina, Colombia, Perú y Venezuela.

El crecimiento de México esperado por el FMI para este año, de concretarse, sería el más bajo para el país desde 2002, cuando el PIB avanzó 2 por ciento. Con ese desempeño, la economía mexicana habrá repuntado 2.9 por ciento en promedio anual en el primer bienio de la actual administración federal, y 2.5 por ciento, también en promedio anual, desde que el Partido Acción Nacional llegó a la Presidencia, en diciembre de 2000. En los últimos cinco años de la gestión del ex presidente Ernesto Zedillo, el PIB avanzó 4.8 por ciento cada año, en promedio.

Más que los números, el FMI y el Banco Mundial encuentran que el desempeño de México este año será lastrado por su absoluta dependencia de Estados Unidos, situación que otras naciones de la región comienzan a equilibrar.

En el Panorama de la economía global divulgado hoy, el FMI considera que Estados Unidos entró en una recesión “moderada” que reducirá su crecimiento a sólo 0.5 por ciento en 2008 y 0.6 por ciento en 2009. Esas proyecciones significan una reducción de 1 y 1.2 puntos respecto de lo calculado por el organismo en enero pasado. La causa del ajuste es la crisis del sector hipotecario, con una caída de precios en el valor de la vivienda hasta de 20 por ciento (lo que implica que una propiedad perdió una quinta parte de su valor, mientras el saldo de la hipoteca se elevó por el alza de tasas de interés) y la contracción en el consumo, actividad que aporta dos tercios del PIB estadunidense, según el FMI.

Augusto de la Torre, economista en jefe del Banco Mundial para América Latina y el Caribe, comentó hoy que la recesión en Estados Unidos afectará a la región “en la medida de su duración y profundidad”, aunque no se verán los efectos devastadores del pasado, “dado que la economía regional está ahora mucho más ligada a China”. Con la excepción, destacada por el propio experto, de México, que no ha reforzado sus vínculos económicos con el gigante asiático.

De la Torre aseguró que el “crecimiento latinoamericano se ha pegado más al de China” que al de Estados Unidos, como ha sucedido históricamente. La forma en que se ha dado el fenómeno, nuevo para la región, es a través de un aumento de las exportaciones latinoamericanas a China, en especial materias primas y particularmente alimentos y metales, junto a un incremento de las inversiones de la nación asiática hacia el continente.

El economista del Banco Mundial consideró “una buena noticia” la diversificación que han logrado la mayoría de países latinoamericanos respecto de su tradicional socio comercial.

“El hecho de que el crecimiento de América Latina esté actualmente más ligado al de China, lo único que nos dice por ahora es que a la región sí le afecta lo que pasa en Estados Unidos, pero que el impulso que recibe de China importa más. Es el comienzo de la bifurcación de una tendencia”, dijo De la Torre.

–¿Qué pasa con México?

–La excepción es México. No se observa que el país participe del fenómeno que se ve en el resto de Latinoamérica.

México tendrá en 2008 un desempeño más que modesto, de 2 por ciento, un crecimiento de la economía apenas arriba de la dinámica demográfica, que es de 1.7 por ciento anual. En contraste, el FMI anticipó que en 2008 Argentina crecerá 7 por ciento, misma tasa anticipada para Perú; Brasil avanzará 4.8 por ciento, y Venezuela, 5.8 por ciento.

China, que se convierte en una fuente de crecimiento para Latinoamérica, crecerá 9.3 por ciento en 2008 y 9.5 por ciento en 2009.
Publicado en la Jornada el jueves 10 de abril de 2008.

5 de abril de 2008

El futuro de la comida

Los transgénicos fueron considerados "básicamente equivalentes" a la comida normal y entraron en la categoría de los "en general reconocidos como seguros". Documental que muestra la voracidad de las corporaciones y la indefensión -hasta ahora- de los agricultores y el consumidor final.

www.Tu.tv

14 de marzo de 2008

Ironía y publicidad

El Palacio de Hierro anuncia "Por fin un libro que todos van a leer." Y se refiere a una guía de estilos del almacén, celebrando, a la vez, nuestro gusto por lo prescindible y nuestro analfabetismo funcional, ya bien generalizado.

La frase "En nuestro mundo luchamos por lo que queremos. Un mundo diferente" no es más una frase dicha por un joven en los años sesenta. La dice el locutor de un comercial. Lo hace en la televisión mientras un hombre en la pantalla hace todo por recuperar su botella de cerveza Modelo Light. Todo un revolucionario.

El una vez romántico nombre de Copa Libertadores ya no lo es tanto. Ahora, rentable y paradójico, el torneo se llama Copa Santander Libertadores. Al menos el Libre Mercado tiene sus destellos de sentido del humor.

83 maneras de cambiar el mundo

¿Cuáles son las fuerzas que empujan a la sociedad? ¿Por qué la gente se rebela? ¿Son héroes o son vándalos? Hoy, un creciente número de personas están enfocadas a crear soluciones alternativas para la sociedad, en lugar de depositar su fe ciegamente en expertos y políticos. Otros confrontan los sistemas actuales, con el fin de desmantelarlos. Take action! 83 Ways to Change the World es una exposición en el Museum of World Culture, sobre individuos que ocupan tierras, que se niegan a obedecer ciegamente, que crean ejércitos de payasos, que tejen sus propias bolsas Gucci o que fundan sus propios bancos. Se resisten y se hacen preguntas, algunas veces arriesgando sus propias vidas. La visita a la exposición incluye un kit, a manera de manual.






5 de marzo de 2008

Al servicio del Imperio

Artículo escrito por Lamis Andonis publicado en

http://www.nodo50.org/csca/agenda2002/iraq/andonis_19-12-02.html

El vicesecretario de Defensa Paul Wolfowitz y el resto de los halcones de la guerra de EEUU están sin duda en deuda con el historiador de Princeton: a la edad de 86 años, Bernard Lewis no solo ha proporcionado una justificación histórica para la "guerra contra el terrorismo" de Washington sino que ha emergido como el principal ideólogo para la recolonización del mundo árabe a través de la guerra contra Iraq.

La obra de Lewis, especialmente su libro What Went Wrong: Western Impact and Middle Eastern Response, ha sido la principal fuente de lo que es prácticamente un manifiesto para quienes abogan por la intervención militar de EEUU para "establecer la democracia en Oriente Medio". Al declarar que los pueblos de Oriente Medio (es decir, los árabes y los persas) han fracasado en alcanzar la modernidad y han caído en "una espiral de odio y rabia", Lewis exculpa de un plumazo a las políticas imperiales estadounidenses y proporciona un imperativo moral a las doctrinas de los "ataques preventivos" y del "cambio de régimen" del presidente Bush.

Pero el papel de este hombre, que hace doce años acuñó el término "Choque de Civilizaciones" adoptado posteriormente por Samuel Huntington, ha ido más allá del de ser "un apologista del colonialismo", como Edward Said -su más reconocido crítico- le describe. De hecho, Lewis, de acuerdo con informes publicados y con sus propias declaraciones, ha tenido mucho que ver con el fomento, el diseño y la promoción de las políticas más duras de la Administración Bush en su apoyo a Israel contra los palestinos y del uso agresivo de la fuerza militar de EEUU en esa región.

Su influencia no es solo resultado de su altura académica y de su prolífica obra sobre el Islam, sino fundamentalmente de su condición de miembro en una alianza de neo-conservadores y sionistas de línea dura que han alcanzado puestos claves en la Administración Bush. Dirigidos por el secretario de Defensa Donald Rumself y Wolfowitz, la poderosa alianza ha estado intentando poner en práctica una visión que han estado defendiendo desde los años 90 para garantizar la supremacía sin rival de EEUU mediante la eliminación de todas las amenazas potenciales.


29 de febrero de 2008

Who killed the electric car?

Tiempos de bonanza tecnológica. En unos cuantos años la computadora pasó de ser un monstruo de varios metros cúbicos a una pequeña libreta sobre el escritorio. Como la computadora, el mundo corre como nunca, transformado los objetos a pasos agigantados. Pero con el automóvil no ha sido así. Cien años después, el más grande fetiche tecnológico sigue siendo el mismo dinosaurio impulsado por el ya ridículo recurso de la combustión interna. Un par de generaciones ha escuchado hablar del coche eléctrico. Pero su materialización ha sido una utopía y el petróleo sigue siendo la causa principal de nuestros tan sonados achaques climáticos. Y así será, mientras los formas en las que nos movemos respondan a intereses que no son nuestros. Who killed the electric car? es un documental cuya pregunta, sin duda, nos llevará a las respuestas que todos suponemos.

28 de febrero de 2008

¿Globalización o Imperialismo?

La globalización se sitúa en el centro de varias agendas intelectuales y políticas, dado que plantea preguntas cruciales acerca de lo que, se considera ampliamente, constituye la dinámica fundamental de nuestro tiempo: la transformación radical de las relaciones e instituciones sociales y económicas que, en los albores del siglo XXI, redefinen una época.

La globalización es tanto una descripción como una prescripción, que a su vez sirve como explicación – una explicación pobre – y como ideología que domina el pensamiento social y el diseño y puesta en práctica de políticas. En cuanto descripción, “la globalización” se refiere a la ampliación y profundización de los flujos internacionales de comercio, capital y tecnología e información dentro de un solo mercado global integrado. De la manera como sucede con el término “aldea global”, sirve para identificar un conjunto de cambios producidos por la dinámica del desarrollo capitalista, al igual que la difusión de valores y prácticas culturales asociada con este desarrollo. En este contexto, frecuentemente se hace referencia a los cambios ocurridos en la organización capitalista de la producción y de la sociedad; extensiones de un proceso de acumulación de capital hasta ahora ejercido principalmente en el ámbito nacional y restringido a los confines – y poderes reguladores – del Estado. En cuanto prescripción, la globalización supone la liberalización de los mercados nacionales y mundial bajo la creencia de que el libre flujo de comercio, capital e información producirá el mejor resultado para el crecimiento y el bienestar humano. En ambos niveles, sea descriptivo o prescriptible, “la globalización” se presente con el aura de lo inevitable y de una convicción avasalladora, delatando sus raíces ideológicas...

Tenemos aquí una importante división entre la perspectiva teórica y analítica. Por un lado, quienes conciben la globalización como un conjunto de procesos interrelacionados e inevitables, a la que sólo puede y debe hacérsele determinados ajustes… Desde esta perspectiva (i.e. lo inevitable de la globalización), el asunto por dilucidar es cómo un país en particular, o un grupo de países, puede ajustarse a los cambios de la economía mundial e insertarse en el proceso de globalización bajo las condiciones más favorables. [Keith] Griffin, entre otros, cree que tal integración y adaptación es una cuestión necesaria y posible. El asunto, argumenta, es de qué manera pueden encauzarse las fuerzas que conducen el proceso de globalización para servir a los requerimientos del desarrollo humano.

Por otro lado, quienes conciben la globalización como proyecto de clase, y no como proceso inevitable, visualizan los hechos y cambios asociados con ésta de manera diferente. Bajo esta óptica, el término globalización no es considerado como particularmente útil para describir la dinámica del fenómeno. Es visto, en cambio, al igual que lo hacemos nosotros, como una herramienta ideológica utilizada por la prescripción. En este contexto, puede contraponerse con un término que tiene un valor descriptivo y un poder explicativo considerablemente mayor: imperialismo.

Partiendo de este último concepto, la red de instituciones, que define la estructura del nuevo sistema económico global, no es considerada en términos estructurales sino como intencional y contingente, sujeta al control de individuos que representan y promueven los intereses de una nueva clase capitalista internacional. Dicha clase, se argumenta, está sustentada en instituciones que conjuntan alrededor de 37,000 corporaciones transnacionales (TNC), las cuales son las unidades operativas del capitalismo global, portadoras del capital y la tecnología, y principales agentes del nuevo orden imperial. Estas TNC no constituyen el único fundamento organizacional del nuevo orden: incluyen también el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional (FMI) y otras instituciones financieras internacionales (IFI), es decir, “la comunidad financiera internacional”, o lo que Barnet y Cavenagh denominan, “red financiera global”. Además, el Nuevo Orden Mundial está integrado por una miríada de foros de planeción y diseño de políticas globales, tales como el Grupo de los Siete (G-7), la Comisión Trilateral (CT) y el Foro Económico Mundial (FEM); al igual que por el aparato de Estado de los países situados en el centro del sistema, aparato que ha sido reestructurado para servir y responder a los intereses del capital global. Todas estas instituciones forman parte integral del nuevo imperialismo: el nuevo sistema de “gobierno global”.

Petras, James y Henry Velimeyer, “Comprender el desarrollo mundial: ¿globalización o imperialismo?” en La globalización desenmascarada. El imperialismo en el siglo XXI, México, 2003.

24 de febrero de 2008

La confusión

El objetivo principal de la ideología de la clase dominante es la confusión. (...) Los procedimientos contra-revolucionarios que causan la confusión son, paralelamente, la anexión parcial de los nuevos valores y una producción deliberadamente anti-cultural apoyada en los medios de la gran industria (novela, cine, -televisión-), consecuencia natural del embrutecimiento de la juventud (...). La ideología dominante organiza la banalización de los hallazgos subversivos y los difunde ampliamente una vez esterilizados. Incluso consigue servirse de los individuos subversivos: muertos por el falseamiento de su obra y vivos gracias a la confusión ideológica general, drogados con una de las místicas con las que comercia.

17 de febrero de 2008

La extinción del hombre culto

Doris Lessing.

"La educación de antaño habría contemplado la literatura e historia griegas y latinas, y la Biblia, como la base para todo lo demás. Él -o ella- leía a los clásicos de su propio país, tal vez a uno o dos de Asia, y a los más conocidos escritores de otros países europeos, a Goethe, a Shakespeare, a Cervantes, a los grandes rusos, a Rousseau. Una persona culta de Argentina se reunía con alguien similar de España, uno de San Petersburgo se reunía con su homólogo en Noruega, un viajero de Francia pasaba tiempo con otro de Gran Bretaña, y se comprendían, compartían una cultura, podían referirse a los mismos libros, obras de teatro, poemas, cuadros, que formaban un entramado de referencias e informaciones que eran como la historia compartida de lo mejor que la mente humana había pensado, dicho y escrito. Esto ya no existe.El griego y el latín están desapareciendo. En muchos países la Biblia y la religión ya no se estudian.



(...) Hay un nuevo tipo de persona culta, que pasa por el colegio y la universidad durante veinte, veinticinco años, que sabe todo sobre una materia -la informática, el derecho, la economía, la política-, pero que no sabe nada de otras cosas, nada de literatura, arte, historia, y quizá se le oiga preguntar: "Pero, entonces, ¿qué fue el Renacimiento?" o "¿qué fue la Revolución Francesa?". Hasta hace cincuenta años a alguien así se le habría considerado un bárbaro. Haber recibido una educación sin nada de la antigua base humanista: imposible. Llamarse culto sin un fondo de lectura: imposible. Durante siglos se respetaron y se apreciaron la lectura, los libros, la cultura literaria. La lectura era -y sigue siendo en lo que llamamos el Tercer Mundo- una especie de educación paralela, que todo el mundo poseía o aspiraba a poseer. Les leían a las monjas y monjes en sus conventos y monasterios, a los aristócratas durante la comida, a las mujeres en los telares o mientras hacían costura, y la gente humilde, aunque sólo dispusiera de una Biblia, respetaba a los que leían. En Gran Bretaña, hasta hace poco, los sindicatos y movimientos obreros luchaban por tener bibliotecas, y quizás el mejor ejemplo del omnipresente amor a la lectura es el de los trabajadores de las fábricas de tabaco y cigarros de Cuba, cuyos sindicatos exigían que se leyera a los trabajadores mientras realizaban su labor. Los mismos trabajadores escogían los textos, e incluían la política y la historia, las novelas y la poesía. Uno de sus libros favoritos era El Conde de Montecristo. Un grupo de trabajadores escribió a Dumas pidiendo permiso para emplear el nombre de su héroe en uno de los cigarros.(...) Vivimos en una cultura que rápidamente se está fragmentando. Quedan parcelas de la excelencia de antaño en alguna universidad, alguna escuela, en el aula de algún profesor anticuado enamorado de los libros, quizás en algún periódico o revista. Pero ha desaparecido la cultura que una vez unió a Europa y sus vástagos de ultramar."

24 de enero de 2008

Terapia de choque para la nación

Artículo escrito por Naomi Klein, publicado en La Jornada
El mundo vio el 14 de octubre de 2007 un video en el que agentes de la policía montada canadiense usaron una Taser* contra un hombre polaco en el aeropuerto internacional de Vancouver. El hombre, Robert Dziekanski, murió poco después del ataque. En días recientes han salido a la luz pública más detalles acerca de él. Resulta que el señor de 40 años no sólo murió después de sufrir una descarga eléctrica, su vida también estuvo marcada por choques**.

Dziekanski era un joven adulto cuando, en 1989, Polonia comenzó un magno experimento llamado “terapia de choque” para la nación. La promesa era que si el país comunista aceptaba una serie de brutales medidas económicas, la recompensa sería un “país europeo normal”, como Francia o Alemania. El dolor duraría poco, la recompensa sería enorme.

Así que, de la noche a la mañana, el gobierno polaco eliminó los controles de precios, recortó drásticamente los subsidios, privatizó las industrias. Pero, para los trabajadores jóvenes como Dziekanski, lo “normal” nunca llegó. Hoy, aproximadamente 40 por ciento de los trabajadores polacos jóvenes están desempleados. Dziekanski era uno. Había trabajado de cajista y minero, pero durante los últimos años estuvo desempleado y había tenido enfrentamientos con la ley.

Como tantos polacos de su generación, Dziekanski se fue a buscar trabajo en uno de esos países “normales”, en los cuales se suponía que Polonia se convertiría. Tan sólo durante los últimos tres años, 2 millones de polacos se sumaron a este éxodo masivo. Los compañeros de Dziekanski se han ido a trabajar de cantineros en Londres, porteros en Dublín, plomeros en Francia. Dziekanski optó por seguir a su madre a Columbia Británica, Canadá, que está en un boom de construcción pre Olimpiadas.

“Tras esperar siete años, [Dziekanski] llegó a su utopía, Vancouver”, dijo el cónsul general polaco Maciej Krych. “Diez horas después, estaba muerto.”

Mucha de la indignación provocada por el video, filmado por otro pasajero en el aeropuerto, se enfocó en el controvertido uso de las Tasers, ya implicadas en 17 muertes en Canadá y muchas más en Estados Unidos. Pero lo que ocurrió en Vancouver tenía que ver con más que tan sólo un arma. También se trataba de ese lado cada vez más brutal de la economía global. Tenía que ver con la realidad de lo que enfrentan en nuestras fronteras muchas víctimas de varias formas de “terapia de choque”.

Las transformaciones económicas rápidas, como la polaca, han creado enorme riqueza en nuevas oportunidades de inversión, especulación cambiaria, en compañías más eficientes y más mezquinas, capaces de peinar el globo terráqueo en busca de la locación más barata para manufacturar. Pero, de México a China a Polonia, también han creado decenas de millones de personas desechadas, gente que pierde sus empleos cuando las fábricas cierran o que pierde sus tierras cuando se abren zonas de maquila.

Comprensiblemente, mucha de esta gente elige desplazarse: del campo a la ciudad, de un país a otro. Así como parece que Dziekanski hacía: van en busca de ese elusivo “normal”.

Pero no hay suficiente normal que alcance para todos. O al menos eso nos hacen creer. Así que conforme los migrantes se mueven, muchas veces se tienen que enfrentar con otros choques. Una traicionera valla de alambre de cuchillas que protege los enclaves norafricanos de España o una pistola Taser en la frontera de México con Estados Unidos. Canadá, que antes era mundialmente reconocido por su apertura hacia los refugiados, ahora militariza sus fronteras y la línea divisoria entre inmigrante y terrorista se vuelve cada vez más borrosa.

El trato inhumano que Dziekanski recibió de la policía canadiense debe ser visto en este contexto. La policía fue llamada cuando Dziekanski, perdido y desorientado, comenzó a gritar en polaco y, en determinado momento, arrojó una silla. Enfrentados con un extranjero como Dziekanski, que no hablaba inglés, ¿para qué hablar si se puede aplicar una descarga eléctrica? Se me ocurre que la misma lógica brutal, de la ruta más corta, guió la transición económica de Polonia hacia el capitalismo: ¿para qué tomar la ruta gradual, que requería de debate y aprobación, cuando la “terapia de choque” prometía una cura instantánea, aunque dolorosa?

Sé que estoy hablando de muy diferentes tipos de choques, pero sí se interconectan en un ciclo que llamo “la doctrina del choque”. Primero viene el choque de una crisis nacional, que orilla a los desesperados países a cualquier tipo de cura, dispuestos a sacrificar un proceso democrático. En 1989, en Polonia, ese primer choque fue el repentino fin del comunismo y el derrumbe económico. Después vino la terapia de choque económico, el proceso antidemocrático pasado a través de una ventana de crisis que logró que el crecimiento económico arrancara, pero que sacó a mucha gente de la foto.

En demasiados casos hay un tercer choque, el que disciplina y se encarga de la gente desechada: los desesperados, los migrantes, aquellos a los que el sistema enloquece.

Cada choque tiene el potencial de matar, algunos más repentinamente que otros.

* Arma que dispara descargas eléctricas, N de la T

** La autora, de nacionalidad canadiense, juega con las diferentes acepciones de la palabra shock en inglés: descarga eléctrica, terapia de choque económico (economic shock therapy) y conmoción. En castellano, la editorial Paidós tradujo el reciente libro de Naomi Klein como La doctrina del shock. T

© Naomi Klein www.naomiklein.org

Traducción: Tania Molina Ramírez

México: número uno en migrantes económicos

Artículo escrito por Roberto González Amador, publicado en La Jornada

BM: se consolida el país como el máximo expulsor de personas en busca de empleo

La frontera México-EU, el mayor corredor migratorio en el mundo
Crece también la salida de gente con instrucción universitaria, en su mayoría médicos
Es además el tercer receptor de remesas en el planeta, con 25 mil millones de dólares
México se consolidó como el país con más migrantes económicos en el mundo, en un flujo que ha convertido a la frontera con Estados Unidos en el punto de mayor tránsito de personas que van de un país a otro en busca de empleo, reveló un nuevo informe del Banco Mundial (BM).

El reporte, concluido hace menos de dos semanas, dio cuenta de la relevancia que han adquirido las remesas familiares en la economía nacional. México es el mayor receptor de remesas en la región, con un flujo que el Banco Mundial estimó para 2007 en 25 mil millones de dólares, uno por ciento más de las registradas por este ente en 2006.

El organismo también reportó un aumento de la migración de mexicanos con instrucción universitaria. Según datos recientes, 5 por ciento de los médicos que se forman en México van a trabajar a otro país, un porcentaje que duplica la media latinoamericana.

La información del Banco Mundial fue divulgada en momentos en que crece el temor de que los problemas en el sistema financiero de Estados Unidos, causados por un gran volumen de préstamos hipotecarios colocados sin garantía, se trasladen al sector productivo de la economía. La actividad económica de México es altamente dependiente de Estados Unidos, especialmente en el sector industrial y en cuanto a flujo de mercancías e inversiones.

El informe Migration and remittances factbook indicó que 11.5 millones de ciudadanos mexicanos han salido a otras naciones y, aunque no lo especifica, sobre todo a Estados Unidos. Esta cantidad es similar a la de Rusia, nación que tiene 140 millones de habitantes, 35 millones más que México.

En tercer sitio se encuentra India, con mil 110 millones de habitantes, de los que 10 millones han dejado su patria.

La migración de mexicanos y también de ciudadanos centroamericanos desde territorio mexicano ha convertido los 3 mil kilómetros de frontera común entre México y Estados Unidos en el mayor “corredor de migración” –como lo llama el Banco Mundial–, en el planeta, con un flujo de personas mayor al que se registra en las fronteras de Europa del Este o en puntos densamente poblados, como en Bangladesh e India.

Así, por el “corredor” México-Estados Unidos, en un periodo de cinco años, cruzaron 10.3 millones de migrantes hacia aquel país, una cantidad que fue más del doble del punto geográfico situado en segundo lugar, Rusia-Ucrania, con 4.8 millones de personas en similar periodo. En tercer sitio reportó el “corredor” Ucrania-Rusia, con 3.6 millones de personas.

Así como se ubica como el mayor expulsor de migrantes, México se colocó, como consecuencia, como el tercer receptor de remesas, con 25 mil millones de dólares, según la estimación del Banco Mundial –que difiere de proyecciones oficiales, que sitúan este flujo de recursos en 23 mil 500 millones de dólares. El primer sitio es ocupado por India, con 27 mil millones de dólares, y el segundo por China, con 25 mil 700 millones de dólares.

Según el reporte, 2.4 por ciento de los médicos de Latinoamérica han emigrado, una tasa que, en el caso de México, alcanza 5 por ciento.

9 de enero de 2008

Obesidad y comida chatarra

Fragmentos del artículo "Engaños y más engaños" escrito por René Drucker Colín y publicado el 8 de enero de 2008 en la Jornada.

Todos los días vemos en la televisión una serie de anuncios sobre una gran variedad de productos, que en la mayoría de los casos no sirven para lo que dicen que sirven. Muchos de estos anuncios se repiten a veces por decenas de minutos en horarios televisivos muy estratégicos. Ahí podemos ver desde las ridículas cremas reductoras, los instrumentos de diversa índole que producen unos cuerpos maravillosos en unos cuantos días, que en la realidad no sirven para nada, o más bien, sirven para enriquecer a consorcios económicos de dudosa respetabilidad, hasta alimentos que tienen, eso sí, la calidad de ser chatarra.

La chatarra, según el Diccionario de la lengua española de la Real Academia Española, es un término utilizado para definir algo de muy baja calidad. Es por ello que a los alimentos que contienen conservadores, colorantes, saborizantes artificiales, altos niveles de azúcar, grasas saturadas y colesterol se les conoce como comida chatarra. Ejemplos abundan desde que llegaron a México los McDonald’s y similares. Una “dieta chatarra”, rica en sales y azúcares, aunada a la falta de actividad física, trae consigo serias implicaciones para nuestra salud y la de nuestros hijos.

Más de 70 por ciento de los mexicanos en edad adulta padecen sobrepeso u obesidad y 10 millones de niños y adolescentes presentan ya este problema.


La situación sin duda tiene su origen en malos hábitos alimenticios, pero también en una engañosa publicidad y un asfixiante sistema de comercialización.

Según la asociación llamada El Poder del Consumidor, un niño que ve la televisión dos horas diarias habrá estado expuesto en un año a 12 mil 775 anuncios de productos chatarra y ni uno solo de información nutricional.

Investigadores del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán llevaron a cabo un estudio que arrojó datos importantes sobre costumbres alimenticias de nuevas generaciones de mexicanos. De un total de 4 millones y medio de niños de primero a sexto año de primaria, 28 por ciento llevaba de su casa algo para comer a la hora del recreo, 70 por ciento llevaba consigo dinero para comprar en la cooperativa y sólo 2 por ciento dependía de los desayunos escolares. De los niños que llevaban dinero, la gran mayoría compraba dulces, golosinas, frituras y refrescos [...]

Ante este incesante consumismo, la ciencia mundial ha llegado a conclusiones reveladoras: los adictos a la comida chatarra sufren el mismo tipo de enfermedad que las personas aquejadas por el alcoholismo o las drogas; de hecho, ahora se sabe que los cerebros de pacientes hambrientos operan de manera muy similar a los que sienten ansiedad por consumir alguna droga lícita o ilícita. Pero el mayor dilema es la inmensa problemática surgida en años recientes: la obesidad en nuestra población. México se ha colocado como el segundo país con mayor población de obesos después de Estados Unidos [...]

3 de enero de 2008

La (vacía) era del consumo

Cuando a Franklin D. Roosevelt le preguntaron qué libro daría a los soviéticos para mostrarles las ventajas de la sociedad estadounidense, señaló el catálogo de los almacenes Sears.

Durante el período de expansión económica posterior a la II Guerra Mundial, los consumidores occidentales, y especialmente los de Estados Unidos, se convirtieron en los más privilegiados, y los más hostigados, del planeta.



A lo largo y ancho de Estados Unidos surgían nuevos anhelos con el desarrollo de centros comerciales que permitían a los consumidores comprar a todas horas en condiciones climáticas controladas. Cuando el centro comercial Southdale abrió sus puertas en Minnesota en 1950, sus anuncios proclamaban que "cualquier día sería perfecto para hacer compras en Southdale".

En la década de 1970 se calculaba que los estadounidenses pasaban más tiempo en los centros comerciales que en ningún otro sitio, aparte de sus lugares de trabajo y sus casas.

—Fragmento del libro Ansiedad por el Estatus, de Alain de Botton

Graffiti vs publicidad

Una pared siempre ha sido el mejor lugar para publicar tu trabajo.

La gente que gobierna nuestras ciudades no entiende el graffiti, porque piensa que nada tiene derecho a existir si no genera una ganancia, lo que, por cierto, hace que su opinión no tenga valor.

Dicen que el graffiti asusta a la gente y que es un indicio de la decadencia de la sociedad, pero el graffiti sólo puede ser peligroso en la mente de tres tipos de personas: los políticos, los ejecutivos de publicidad y los graffiteros.

Quienes realmente ensucian nuestros vecindarios son las grandes compañías que garabatean inmensos eslogans en edificios y autobuses, tratando de hacernos sentir mal si no compramos lo que venden. Ellos sí, esperan poder gritarnos sus mensajes en la cara, sobre cualquier superficie posible, pero nosotros no tenemos permiso para responderles. Bien, ellos comenzaron la pelea y una pared es el arma para responderles.





Algunos se convierten en policías porque esperan hacer del mundo un mejor lugar. Algunos se convierten en vándalos, porque esperan hacer del mundo un lugar con mejor vista.

—Fragmento del libro Banksy, Wall and Piece.

31 de diciembre de 2007

México y Malawi: ahí está el detalle

Artículo publicado en La Jornada escrito por Luis Hernández Navarro.

Salvo porque sus nombres comienzan con la letra “m”, Malawi y México parecen no tener mucho en común. Las diferencias en el tamaño de la superficie que ocupan, en su población y en sus economías son enormes. Sin embargo, es útil comparar sus políticas agrícolas porque mientras la agricultura mexicana se encuentra al borde del abismo, el país africano ha protegido y vigorizado la suya notablemente.

Durante años, ambas naciones cumplieron fielmente los dictados del Fondo Monetario Internacional (FMI) y Banco Mundial. México, además, siguió al pie de la letra las medidas de liberalización comercial acordadas a raíz de la firma del Tratado de Libre Comercio para América del Norte (TLCAN), que no son más que una versión más pura de las recetas del llamado Consenso de Washington.

Malawi es una pequeña nación africana sin salida al mar, ubicada en el sureste de África. Cuenta con una población de 12 millones de personas, que viven, en su mayoría, en zonas rurales. Su economía, preponderantemente agrícola, está muy poco desarrollada. La agricultura representa 42 por ciento del PIB y 82 por ciento de sus ingresos por exportación. Cultiva café, té, algodón y maíz. La ayuda internacional es fundamental para su funcionamiento.

En 2005 la cosecha de maíz fue desastrosa. Cinco millones de personas hambrientas requirieron de ayuda alimentaria de emergencia. No obstante, dos años después, la situación cambió drásticamente. Su producción del cereal es ahora excedentaria y la exporta a los países vecinos. Mientras que en 2002 cosechó poco más de medio millón de toneladas del grano, en 2007 alcanzó la cifra de 3.4 millones de toneladas. Malawi vende ahora más maíz al Programa Mundial de Alimentos de la ONU que cualquier otra nación de esa parte de África.

Lo que ha permitido a esa nación pasar de las hambrunas a siembras abundantes puede resumirse en un par de lecciones: subsidiar la producción agrícola, haciendo a un lado las presiones de los organismos financieros multilaterales para que no lo hiciera.

Según el FMI, Malawi tenía una “excesiva dependencia del maíz” y era más conveniente que lo comprara en el mercado mundial en lugar de cultivarlo, pues algunos de sus vecinos lo producen más barato. Un documento de la institución de junio de 2002 reconoce que “la estrategia del gobierno en virtud de los programas de 1998 y 2000 respaldados por el FMI y el Banco Mundial consistió en poner fin a la intervención del gobierno en el mercado de maíz y al mismo tiempo ofrecer subsidios alimentarios enfocados hacia los sectores pobres”.

El resultado de esta política fue fatal. El mismo Banco Mundial tuvo que admitir que la reducción de los subsidios internos había incrementado los precios de los fertilizantes a niveles alarmantes, y que no había reconocido la necesidad de mejorar los suelos. Según el economista Jeffrey Sachs, “los donadores eliminaron el papel del gobierno y se acumularon los desastres”.

En contra de los “recomendaciones” oficiales, Malawi decidió subsidiar los fertilizantes y, en menor medida, las semillas, así como otorgar un estímulo al incremento en la producción. De acuerdo con Patrick Kábame, funcionario del Ministerio de Agricultura, “nuestra gente está pobre porque carece de los recursos para aprovechar el suelo y el agua que tenemos”.

Muy otra es la actitud del gobierno mexicano. Frente a la entrada en vigor de la última fase del TLCAN, que implicará la devastación de amplias franjas del México rural, el secretario de Agricultura, Alberto Cárdenas, aseguró que los productores mexicanos están listos para enfrentar el desafío y descartó que fuera a renegociarse el capítulo agropecuario del tratado. Lejos de reconocer la magnitud del desafío, el Ejecutivo lo enfrenta patrocinando comerciales en los medios electrónicos en los que aparece la golfista Lorena Ochoa defendiendo los “éxitos” de la agricultura patria. Los anuncios son una verdadera confesión de que lo único que conoce la mayoría de los burócratas de Sagarpa son los campos... de golf.

Ahogado el niño, los funcionarios mexicanos se niegan a tapar el pozo. Aunque el agro vive una de sus más severas crisis y a partir del próximo año la situación será aún peor, se niegan a tomar medidas efectivas en defensa del campo. Su estrategia de apostar el futuro del agro a una hipotética resolución de la Organización Mundial del Comercio (OMC), para que Estados Unidos, la Unión Europea y Japón reduzcan los apoyos que brindan a sus productores no funcionó ni funcionará.

Llevar el asunto de los subsidios agrícolas a la OMC está condenada al fracaso. Primero, porque México renunció a los precarios instrumentos de protección que esta institución le ofrecía al pactar el TLCAN en los términos en que lo hizo. Segundo, porque el vecino del norte ha seguido siempre una política de doble moral en este terreno. Y tercero, porque la posibilidad de alcanzar un acuerdo en este punto está más lejos que nunca.

Para acabarla de amolar, la situación en el campo mexicano será aún más adversa a partir de la nueva coyuntura mundial. El nivel de reservas de granos y oleaginosas de acuerdo con los estándares históricos ha disminuido dramáticamente y sus precios se han incrementado. El costo del maíz, trigo, soya, se ha ido a las nubes. También el de los alimentos que se elaboran a partir de ellos, afectando a los consumidores pobres. La Ley agrícola de Estados Unidos próxima a aprobarse no parece contemplar una reducción significativa de las subvenciones. Por supuesto, el gobierno mexicano no ha hecho apenas nada para enfrentar adecuadamente el nuevo reto.

Bingo wa Mutharika, presidente de Malawi, dijo: “mientras sea presidente, no quiero ir a mendigar comida a otras capitales”. Por eso ha incumplido con las presiones de los organismos financieros multilaterales y defendido su agricultura. En cambio, al Ejecutivo mexicano no parece pesarle tener que importar cada vez más alimentos. El resultado de ambas posiciones es que el campo de Malawi florece y el mexicano fenece. Ahí está el detalle.

King Corn

Documental que habla sobre el maíz -la materia prima para crear una sociedad obesa- en nuestra vida diaria. Por cierto, Feliz 1o. de enero.

30 de diciembre de 2007

Planeta hambriento y obeso

En la población rural de Weitaiwu, a 60 millas de Beijing, China, la gente se saluda diciendo "Chi fan le ma?" -"¿ya comiste". La respuesta puede ser "Chi bao le" -"estoy satisfecho". "Hungry planet. What the world eats" (Planeta hambriento. Lo que come el mundo) es un libro que muestra, con imágenes, recetas y datos, la relación que tenemos con la comida. A continuación transcribo unos datos que bien merecen un Alka-seltzer.


Familia Casaleses, Cuernavaca, México.
Gasto semanal en comida: $189.09 dólares.
Gasto semanal en frutas y verduras: $44.21 dólares.
Gasto semanal en bebidas: $39.07 dólares.
Población con sobrepeso en el país, hombres/mujeres: 65/66%
Población obesa en el país, hombres/mujeres: 20/32%
Ranking mundial de consumo de Coca Cola por persona: número 1
Familia Batsuuris, Ulán Bator, Mongolia.
Gasto semanal en comida: $40.02 dólares.
Gasto semanal en frutas y verduras: $8.35 dólares.
Gasto semanal en bebidas: $1.74 dólares.
Población con sobrepeso en el país, hombres/mujeres: 46/66%
Población obesa en el país, hombres/mujeres: 5/25%
Número de restaurantes McDonald's en el país: 0
Familia Cuis, Weitaiwu, China.
Gasto semanal en comida: $57.27 dólares.
Gasto semanal en frutas y verduras: $11.84 dólares.
Gasto semanal en bebidas: $6.73 dólares.
Población con sobrepeso en el país, hombres/mujeres: 28/23%
Población obesa en el país, hombres/mujeres: 1/1.5%
Número de restaurantes McDonald's/KFC en el país (2004): 600+/1200
Familia Al Haggan, Kuwait.
Gasto semanal en comida: $221.45 dólares.
Gasto semanal en frutas y verduras: $46.59 dólares.
Gasto semanal en bebidas: $26.40 dólares.
Población con sobrepeso en el país, hombres/mujeres: 70/77%
Población obesa en el país, hombres/mujeres: 30/49%
Comida importada: 98%
Número de restaurantes McDonald's en el país: 37
Familia Revis, Carolina del Norte, E.U.
Gasto semanal en comida: $341.98 dólares.
Gasto semanal en frutas y verduras: $41.07 dólares.
Gasto semanal en bebidas: $77.75 dólares.
Población con sobrepeso en el país, hombres/mujeres: 72/77%
Población obesa en el país, hombres/mujeres: 32/38%
Consumo anual de refresco/Coca Cola por persona: 54.8/25.7 galones
Número de restaurantes McDonald's en el país: 13,491
Desperdicio doméstico anual de comida: 48 millones de toneladas
Porcentaje de comida procesada con algún ingrediente genéticamente modificado: 75

Planeta hambriento

Esta es la gran ironía de la nutrición: mientras que en el mundo hay cientos de millones de personas que no comen lo suficiente, cientos de millones de personas más comen demasiado, tienen sobrepeso o son obesos. Hoy en día, son más las personas con sobrepeso que las que están por debajo de su peso. Marion Nestle.
Irónico apellido de la autora del prólogo de "Hungry Planet. What the world eats" (Peter Menzel y Faith D'Aluisio), un libro que habla de los hábitos alimenticios de ciertas regiones del mundo a la vez que los muestra fotográficamente. La pregunta obligada ¿somos lo que comemos?

Familia Aymes, Tingo, Ecuador.
Familia Dongs, Beijing, China.
Familia Mendoza, Todos Santos, Guatemala.
Familia Bainton, Collingbourne Ducis, Reino Unido.
Familia Ahmed, El Cairo, Egipto.
Familia Cavens, California, E.U.

19 de diciembre de 2007

Las ventajas del TLCAN

Artículo publicado el 15 de diciembre de 2007 en la Jornada

“El TLCAN se agotó; ya no ofrece ninguna ventaja a México”: BBVA
La falta de acuerdos políticos e institucionales “ha pasado la factura”, indica el grupo español

Acuerdos comerciales de EU con Centroamérica mermaron la competitividad nacional, señala

Roberto González Amador

Convertir al país en un mayor receptor de inversión extranjera directa, la gran apuesta de la apertura comercial y financiera impulsada en México en recientes administraciones para propiciar desarrollo económico, es una estrategia agotada, al menos por ahora.

“Comparados con quienes más avanzan, México se ha quedado rezagado en materia de captación de inversión extranjera”, se asegura en un reporte de BBVA.

Para el grupo financiero español, propietario de BBVA-Bancomer, el principal grupo bancario de México, “las ventajas del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) se han agotado”.

El consorcio ofrece una explicación sobre el aletargamiento económico de México en años recientes, especialmente a partir de mediados de la década pasada, cuando la profundización de la apertura comercial y financiera fue mencionada como argumento para sentar las bases de un mayor crecimiento económico.

El jueves pasado, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) reportó que con un ritmo de crecimiento en 2007 similar al de Haití, México se mantuvo en la parte baja del desempeño económico en América Latina y así seguirá en 2008.

De acuerdo con el organismo regional de la ONU, en 2007 la economía mexicana crecerá 3.3 por ciento, un rango similar al de Haití y apenas arriba de Nicaragua (3 por ciento), los dos países más atrasados de la región. El desempeño de México estará 2.3 puntos porcentuales abajo del promedio de la región.

Para 2008, América Latina crecerá 4.9 por ciento, 1.6 puntos porcentuales arriba del pronóstico de 3.3 por ciento para México en el mismo periodo. La Cepal espera que Haití sí mejore su desempeño y logre un crecimiento de 4 por ciento. Prevé que Nicaragua se ubique en 3.5 y Ecuador en 3 por ciento.



Glorias pasadas

En un reporte publicado a finales de noviembre, BBVA considera que México se ha quedado rezagado como receptor de inversión extranjera directa y comenta que en este rubro el país “está viviendo de glorias pasadas”.

Cuando el gobierno de Carlos Salinas (1988-1994) profundizó el proceso de apertura económica y liberalización financiera, uno de los argumentos de quienes promovieron esta estrategia fue que más inversión extranjera propiciaría mayor crecimiento de la economía. Sobre esa línea se negoció el TLCAN.

“Comparado con quienes más avanzan, México se ha quedado rezagado en materia de captación de inversión extranjera. Puede haber diversas explicaciones, aunque la lección parece clara: el deterioro en los niveles de competitividad y el retraso en los acuerdos institucionales que garanticen estabilidad y mayor crecimiento en el mediano plazo han ido cobrando factura.”

Podría pensarse, añade, que el atractivo de México para albergar inversión ha ido en aumento: el monto captado en 2006, cercano a 19 mil millones de dólares, prácticamente duplica al registrado una década atrás (10 mil millones en 1996); representa, además, 20 por ciento del total destinado a Latinoamérica en el mismo año.

Sin embargo, los números absolutos resultan engañosos: si se miden como proporción del PIB, se observa que, luego del impulso del tratado comercial con Estados Unidos y Canadá, que ubicó a la inversión en niveles cercanos a 3 por ciento en 2000, la tendencia ha bajado desde entonces, aunque atenuada por operaciones financieras. El nivel alcanzado en 2006 es de 2.3 por ciento del PIB, algo similar al alcanzado en 1994, fecha de inicio del TLCAN.

De acuerdo con BBVA, sólo una parte de la inversión extranjera directa reportada, alrededor de 50 por ciento, son capitales frescos. El resto corresponde a cuentas entre filiales, reinversión de utilidades e importación de maquinaria. Comparada con la de hace una década, la inversión en nuevos proyectos pasó de 6 mil 400 millones de dólares a 7 mil 500 millones.

“Importantes al inicio, las ventajas que ofreció el tratado comercial con Estados Unidos y Canadá a las exportaciones de México se han venido agotando. La especialización en actividades intensivas de mano de obra y bajo nivel de valor agregado rindió sus mejores frutos en los años 90.

“En la presente década, con la firma de acuerdos comerciales en materia textil entre Estados Unidos y diversos países de Centroamérica, pero sobre todo con la entrada de China a la Organización Mundial de Comercio en 2001, las ventajas relativas de México se han ido erosionando”, considera BBVA.

16 de noviembre de 2007

Moon walk y el libre mercado

A mediados de la década de los 80, Michael Jackson era conocido por caminar hacia atrás, cuando el ademán lo hacía parecer caminar hacia adelante. No sabía que con un baile ilustraba, casi de manera literal, el paso de la humanidad en los tiempos que vendrían.

Acoso

Escrito por Eva Usi para el diario La Jornada

Hasan Elahi, artista neoyorquino nacido en Bangladesh, se ubicó en la mira de la FBI como sospechoso de terrorismo por error. El también profesor de arte de la Universidad Rutgers, de Nueva Jersey, fue detenido en el aeropuerto de Detroit cuando volvía de una exposición en Senegal en un vuelo proveniente de Ámsterdam, Holanda.

Llamó la atención por su nombre de sonido árabe y la gran cantidad de millas acumuladas por sus constantes viajes.Elahi recuerda vivamente su llegada el 19 de junio de 2002. “Mostré mi pasaporte, como de costumbre y normalmente te dicen: ‘pase’; pero esta vez no fue así. El oficial se puso blanco cuando lo vio. Me dijo que lo siguiera y me llevó a un cuarto de detención. Después de un rato llegó un hombre de traje oscuro que me dijo que esperaba que yo fuera más viejo”, dice Elahi en conversación con La Jornada. Aquel interrogatorio duró horas, pero lo que más sorprendió a Elahi fue que le preguntaran dónde había estado el 12 de septiembre de 2001.

Su agenda electrónica fue su salvación pues pudo reconstruir sus actividades los días que siguieron a los atentados de Nueva York y Washington. Los servicios secretos estadunidenses creían que Elahi transportaba explosivos para Al Qaeda. En aquel entonces el también artista vivía en Tampa, Florida. Al parecer, una empresa de almacenaje en donde había rentado un espacio denunció a la policía que un hombre árabe había estado almacenando explosivos. “Por cierto que aquel 12 de septiembre fui a pagar la renta de aquel depósito y avisé que dejaría el lugar a finales de mes”, afirma. ¿Qué tenía guardado en dicho almacén? “Ropa de invierno, muebles que ya no uso, cosas que vendería de uno en uno en una venta de garage”, dice riéndose.

Pero en aquel momento el asunto no era de risa. Los agentes lo interrogaron una y otra vez a lo largo de seis meses. “Los agentes de la FBI que tuvieron que ver conmigo eran de temer, no sólo tenían un aspecto físico imponente sino una enorme capacidad para retener información y cuando te enfrentas a ese muro autoritario te comportas de una manera primaria, haces lo que el animal para sobrevivir. En mi caso fue cooperar. Tenía que hacerlo porque de lo contrario sabía que me podían enviar a Guantánamo sin siquiera decirme por qué. Se sabe de tanta gente que simplemente desaparece. El gobierno de Estados Unidos ni siquiera revela cuánta gente tiene desaparecida, quiénes son, ni por qué están detenidos”, afirma.


Del acoso surge la creación

Cuando por fin lo liberaron de todo cargo Elahi pidió una confirmación por escrito a lo que los agentes se negaron rotundamente pues sería reconocer como ilegales los interrogatorios a los que fue sometido. Harto del acoso policial por un delito que nunca cometió y temeroso de que algún día lo enviaran a Guantánamo, el artista pasó a la ofensiva. Desde hace cinco años documenta minuciosamente el transcurrir de su vida y la enseña en Internet. Su sitio www.elahi.org y http://trackingtransience.net, muestran, con ayuda de un GPS y su celular, el lugar exacto en donde se encuentra en tiempo real. Si pasó por Berlín y antes visitó la exposición Documenta en Kassel, el visitante puede ver qué comió, qué compró con su tarjeta de crédito y hasta los urinales que utilizó. Son más de 20 mil imágenes que documentan su vida hasta el absurdo.

Transparencia total fue la respuesta del profesor universitario a la vigilancia paranoica en Estados Unidos y la desconfianza generalizada contra las personas de aspecto árabe o musulmán. “Si tienes un nombre árabe entonces haz de ser musulmán y si es así tendrás explosivos, esa es la lógica. En Estados Unidos hay un enorme miedo al ‘otro’ y el gobierno de Bush ha sido muy efectivo en crear la sensación de ‘nosotros’ contra ‘ellos’”, añade Elahi.

El artista advierte sobre todo de una creciente radicalización en pequeñas localidades en provincia. “Es ahí donde hay que tener miedo: si pareces árabe y estás perdido en un pueblo en Wyoming, ¡cuidado!”, subraya.

En tanto la minuciosa documentación de su vida privada se ha convertido en el tema central de la obra del artista que exhibió este verano en la Bienal de Venecia y el Centro Georges Pompidou de París. Y su página se ha convertido en una especie de Big Brother para muchos: 150 mil visitas diarias registra su sitio electrónico, entre ellas, de la Casa Blanca. “Si buscas la página www.eop.gov no hay ninguna página bajo este dominio pero si te fijas en las direcciones electrónicas de gente que tienen el dominio ‘Executive Office of the President’ todos trabajan en la Casa Blanca. He recibido visitas de ellos, del Pentágono, de la CIA, del departamento de Justicia y de la FBI”.

¿Por qué lo siguen observando? Elahi no lo sabe. “Cerraron mi caso en 2002 pero lo más curioso es que el gobierno estadunidense no esconde ni su identidad ni que me está espiando.”

El imperio del consumo

—José Saramago

La explosión del consumo en el mundo actual mete más ruido que todas las guerras y arma más alboroto que todos los carnavales. Como dice un viejo proverbio turco, quien bebe a cuenta, se emborracha el doble.

[...] La expansión de la demanda choca con las fronteras que le impone el mismo sistema que la genera. El sistema necesita mercados cada vez más abiertos y más amplios, como los pulmones necesitan el aire, y a la vez necesita que anden por los suelos, como andan, los precios de las materias primas y de la fuerza humana de trabajo. El sistema habla en nombre de todos, a todos dirige sus imperiosas órdenes de consumo, entre todos difunde la fiebre compradora; pero ni modo: para casi todos esta aventura comienza y termina en la pantalla del televisor. La mayoría, que se endeuda para tener cosas, termina teniendo nada más que deudas para pagar deudas que generan nuevas deudas, y acaba consumiendo fantasías que a veces materializa delinquiendo.



El derecho al derroche, privilegio de pocos, dice ser la libertad de todos. Dime cuánto consumes y te diré cuánto vales. Esta civilización no deja dormir a las flores, ni a las gallinas, ni a la gente. En los invernaderos, las flores están sometidas a luz continua, para que crezcan más rápido. En la fábricas de huevos, las gallinas también tienen prohibida la noche. Y la gente está condenada al insomnio, por la ansiedad de comprar y la angustia de pagar.

[...] Invisible violencia del mercado: la diversidad es enemiga de la rentabilidad, y la uniformidad manda. La producción en serie, en escala gigantesca, impone en todas partes sus obligatorias pautas de consumo. Esta dictadura de la uniformización obligatoria es más devastadora que cualquier dictadura del partido único: impone, en el mundo entero, un modo de vida que reproduce a los seres humanos como fotocopias del consumidor ejemplar.

El consumidor ejemplar es el hombre quieto. Esta civilización, que confunde la cantidad con la calidad, confunde la gordura con la buena alimentación. Según la revista científica The Lancet, en la última década la «obesidad severa» ha crecido casi un 30 % entre la población joven de los países más desarrollados. Entre los niños norteamericanos, la obesidad aumentó en un 40% en los últimos dieciséis años, según la investigación reciente del Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad de Colorado. El país que inventó las comidas y bebidas light, los diet food y los alimentos fat free, tiene la mayor cantidad de gordos del mundo. El consumidor ejemplar sólo se baja del automóvil para trabajar y para mirar televisión. Sentado ante la pantalla chica, pasa cuatro horas diarias devorando comida de plástico.

—Extractos del artículo El Imperio del Consumo.

11 de noviembre de 2007

América y su guerra con el reino invisible de Satán

Escrito por Norman Mailer.

Estados Unidos quiere la dominación del mundo, pero su pueblo es un desentendido buscador de placeres. Lo que se requiere, entonces, es una fábula con moraleja para asustarlos en las galerías de tiendas y diversiones. El 11 de septiembre llegó muy a tiempo.

Los buenos novelistas y los buenos periodistas mantienen una búsqueda paralela. Siempre intentamos encontrar aproximaciones mejores que la verdad establecida, porque es común que esa verdad se tuerza en aras de poderosos intereses.

Los periodistas se aventuran en este meritorio e intrincado camino cavando la dura tierra en busca de esas criaturas viscosas que llamamos hechos, que casi nunca son lo suficientemente claros como para aflorar como ciertos o falsos.

Los novelistas trabajan de manera diferente. Comenzamos con ficciones, es decir, hacemos suposiciones acerca de la naturaleza de lo real. Puesto de otra manera, vivimos con hipótesis que, si están bien elegidas, pueden enriquecer nuestro intelecto y siempre hay la esperanza de que enriquezcan también el entendimiento de algunos lectores. Después de todo, las hipótesis son una de las incisivas formas en que intentamos estimar lo que pudiera ser la realidad. Cada nuevo fragmento de evidencia que nos allegamos sirve para debilitar o fortalecer una hipótesis. Con una buena premisa podemos acercarnos más a lo real. Una premisa pobre debe ser descartada tarde o temprano.

Analicemos por un momento el estado súper excitado en que se hallan un hombre o una mujer cuando los invaden los celos. Su razón se acelera, sus sentidos se tornan más alertas. Si una mujer cree que su esposo tiene un amorío, entonces cada vez que él llega a casa ella está más alerta de su presencia de lo que había estado en las semanas previas, o meses, o años. ¿Será culpable? ¿Será signo de desasosiego la manera en que dobla la servilleta? ¿Está siendo él demasiado complaciente? Los sentidos de la mujer se avivan ante la posibilidad de que otra mujer –llamémosle Victoria– sea el objeto de su atención. Pronto, la mujer se convence de que él mantiene un romance con Victoria. Definitivamente. No hay duda. Pero luego, una mañana cualquiera ella descubre que la dama está en China. Peor. De hecho, Victoria da clases en Pekín desde hace seis meses. Ergo, la hipótesis fue refutada. Si la esposa sigue convencida de que su esposo le es infiel, otra mujer debe ser la causante.

El valor de una hipótesis es que puede estimular nuestro entendimiento y avivar nuestra concentración. El riesgo es que puede distorsionar. Las buenas hipótesis dependen de preguntas reales, es decir, preguntas que no siempre generan respuestas felices.

Lo que me intriga de las buenas hipótesis es que guardan una relación cercana con la buena ficción. La novela seria busca situaciones y personajes que puedan ser lo suficientemente vivos como para sorprender al escritor. Si uno comienza con una suposición, es frecuente que las acciones de los personajes conduzcan el relato por rumbos algo distantes del plan inicial. En ese sentido, las hipótesis no sólo se parecen a las ficciones, sino que pueden compararse con los reportajes –una vez que se presenta la situación los sucesos subsecuentes pueden actuar como personajes sorprendentemente vivos, que cotejarán o refutarán el desarrollo de la situación que uno imaginó en un principio. El valor de una buena hipótesis, como el de una buena ficción, es que siempre enriquecen el intelecto del autor y el lector –aunque todo resulte más o menos como esperábamos o el devenir de los hechos sea muy diferente.

Una buena novela, como una buena hipótesis, se vuelve un ataque a la naturaleza de la realidad (si el término ataque suena muy violento como noción, piénsenla como indagación intensa). Pero el presupuesto básico es que la realidad es siempre cambiante –mientras más intensa es la situación, más imprevisible será el desenlace. Ninguna buena novela llega nunca a la certeza total, a menos que uno sea Charles Dickens y escriba Un cuento de Navidad. Siendo así, pocas hipótesis llegan alguna vez a un cierre.

En el camino a Irak, no se nos ofrecieron sino algunos cuentos para explicar por qué fuimos tan evidentemente temerarios en favor de la guerra.

Una hipótesis que surgió pronto es que una guerra así sería ruin. No derramemos sangre por petróleo. Ese fue el grito. Otros brindaron una razón mucho más virtuosa que los intereses petroleros estadunidenses: conquistar Irak democratizaría el Medio Oriente. Felizmente se arreglarían los problemas entre Israel y Palestina. En el proceso, esto resultó estar más cerca de un cuento de hadas que de una proposición lógica.

A su vez, el gobierno de George W. Bush nos recalcó la idea de las armas de destrucción masiva. Eso enraizó en el entendimiento estadunidense, cual relato de suspenso y espionaje. ¿Localizaríamos esas pesadillas antes de que voláramos en pedazos? Este fue el argumento más generalizado para ir a la guerra.

Hubo otras hipótesis: ¿encontraríamos a Osama Bin Laden pronto o no lo encontraríamos? Ello se volvió un cuento corto sin final. En vísperas de la guerra, surgió en la noche una sangrienta novela de culto. Se llama Conmoción y Espanto: ¿podemos clavar a tiempo la estaca en el corazón de Saddam Hussein? Los buenos estadunidenses sentían que íbamos a la caza de Drácula.

Hipótesis vívidas. Ninguna se sostuvo. No supimos entonces las razones y aún no comenzamos a ponernos de acuerdo: por qué nos embarcamos en esta guerra, la más miserable de todas. El principio conocido como Navaja de Occam sugiere que la explicación más simple, la que con mayor facilidad responde a una variedad de cuestiones separadas relativas a un asunto desconcertante, es la que tiene mayor probabilidad de ser la explicación correcta. Y de la fórmula del buen obispo Occam puede emerger una respuesta: marchamos a esta guerra de tan total magnitud porque fue la solución más simple que el presidente y su partido hallaron para salir del empantanamiento inmediato en que Estados Unidos se encontraba.

El primer problema es que el futuro científico de la nación y sus posibilidades tecnológicas parecía estar en aprietos. Los empleos en las fábricas estadunidenses estaban en peligro de desaparecer, rebasados por la cantidad de mano de obra en los países del Tercer Mundo. Nuestros expertos sufrían por empatar las habilidades tecnológicas de Europa y Asia. Las relaciones entre la mano de obra estadunidense y las corporaciones amenazaban llegar a la confrontación. Pero no era esa la única nube de tormenta sobre nuestra tierra.

En 2001, antes del 11 de septiembre, se ensanchaba la grieta entre la cultura popular y el fundamentalismo. Desde el punto de vista de la derecha religiosa, Estados Unidos se tornaba descuidado, patán, irreverente y flagrantemente inmoral. La mitad de los matrimonios estadunidenses terminaban en divorcio. La Iglesia católica sufría una serie de angustiosos escándalos.

Enfrentados al espectro de una superpotencia, nuestra propia superpotencia, fuera de orden en lo económico y lo espiritual, la mejor solución pareció ser la guerra. Eso podría ofrecer una avenida para recuperar América –no unificando el país, presten atención, de ninguna manera. Para ese momento, eso era casi imposible. Pero dado que el país estaba profundamente dividido, tal vez hubo que escindirlo aún más, de tal modo que la mitad a la que unos pertenecían, se hiciera mucho más poderosa. Para ello se incitó a los estadunidenses a vivir con todas las incertidumbres de los mitos intentando soslayar el borde filoso de la indagación que implican las hipótesis.

La diferencia es crucial. Una hipótesis abre el intelecto al pensamiento, a la comparación, a la duda, a lo esquivo de la verdad. Los mitos, por su parte, son hipótesis congeladas. Cuestiones muy serias se responden declarativamente, y no hay manera de reabrirlas. Se buscan lecciones morales para niños. El bien prevalecerá sobre el oscuro enemigo. Para el gobierno de Bush, el 11 de septiembre llegó como liberación. Se nos incitó a preocuparnos por la seguridad en cualquier galería comercial de Estados Unidos. El mito avasallador no era simplemente el peligro del Islam, sino su cercanía con nosotros. Para oponer los temores que generamos en nosotros mismos, debíamos invocar nuestro más dinámicos mitos estadunidenses. Debemos guerrear constantemente contra el invisible reino de Satán. Plantarnos en el Armagedón y luchar por la patria. Esto fortaleció la convicción de que América era excepcional y Dios tenía especial interés en el país. Dios quería que nosotros fuéramos una patria superior a otras naciones, un ámbito para elevar su visión a mayores glorias. Así, el mito de las fronteras, que exigió nuestra presteza para luchar sin límite, se volvió parte de nuestra excepcionalidad. “Hagamos lo que haga falta”.

Foto de Charles Ommaney publicada el 4 de marzo de 2003 en Newsweek.

Para que el capitalismo estadunidense sobreviviera, se hizo requisito esta excepcionalidad en vez de la cooperación con otras naciones avanzadas. Desde el punto de vista de los líderes de la nación, iban 10 años de iniciativas perdidas, 10 años en el frío, pero ahora América tenía la oportunidad de sacar provecho de la gran bonanza que se le cruzó en el camino en 1991, cuando la Unión Soviética se fue a la bancarrota en la carrera armamentista. En ese punto, o así lo consideran quienes creen en la excepcionalidad, Estados Unidos pudo y debió haber tomado el mundo y salvaguardado nuestro futuro económico por décadas, por lo menos, para contar con un siglo de hegemonía por delante. En cambio, los excepcionalistas se vieron consumidos por la frustración al ver todas las cautelas y lábiles rodeos del gobierno de Bill Clinton. Nunca fueron tan detestados los liberales. Pero ahora, el 11 de septiembre brindaba una oportunidad para que Estados Unidos resolviera algunos problemas. Ahora se podría embarcar en la gran aventura de un imperio.

Los promotores de la excepcionalidad resultaron ser realistas de hueso duro. Estaban preparados a aceptar el hecho de que la mayoría de los estadunidenses tal vez no abrigara ningún deseo real de dominación global. América ama el placer, lo que, para fines de estos promotores de lo excepcional, era tan malo como ser amante de la paz. Así, la invasión debía presentarse mediante una narración edificante. Esto significaba que la razón invocada para la guerra debía tener una vida muy independiente de los hechos. Los motivos ofrecidos al público estadunidense no debían tener conexiones cercanas con las probabilidades. La fantasía sirve a ese propósito. Por ejemplo, llevar democracia a Medio Oriente. Protegernos contra las armas de destrucción masiva. Estos asuntos debían penetrar los hogares con toda la parafernalia de hechos, datos que supuestamente confirmaran los motivos. Para que esto funcionara, debía comprometerse a la CIA. Gran parte de la gente de la CIA está motivada por su propia carrera. Hacer carrera no necesariamente significa hacer un trabajo de inteligencia correcto. Como en otros sectores de la burocracia, la gente con logros en dicha agencia es gente que trepa porque sabe lo que pide la superioridad. Terminan así produciendo lo que sienten que su país requiere, o su carrera, o el siguiente paso que dan. Cuando tales factores se contradicen unos con otros, el trabajo de inteligencia sale perjudicado. Así, la CIA se vio muy comprometida con la jugada de entrar a la guerra contra Irak.

Stop bush project
Muchos analistas que contaban con información de que Irak tenía muy poco que ver con armas de destrucción masiva se rindieron. La necesidad de que la superioridad cumpliera las expectativas del presidente los escindió. Así que avanzamos en la creencia de que Irak era una amenaza, y nos dijeron que las hordas iraquíes nos recibirían con flores.

Sin embargo, la democracia no es antibiótico que se inyecte a un cuerpo contaminado. No es el suero mágico. Más bien la democracia es una gracia. En su estado ideal es noble. Es imposible creer que gente tan endurecida, mentirosa y trascendentalmente cínica como Karl Rove o Dick Cheney –por ofrecer los ejemplos más a mano– hayan creído que una democracia rápida iba a ser posible en Irak.

En términos muy crudos, espero que por lo menos Cheney esté en Irak por una razón: petróleo. Sin control pleno del petróleo de Medio Oriente, los problemas económicos de Estados Unidos continuarán expandiéndose. Es por eso que permaneceremos en Irak en los años venideros, porque nada se gana con retirarse después de adosar este nuevo Estado semiopresivo. Si se pretende que es una democracia, tendremos sólo una victoria nominal. Regresaremos a Estados Unidos con todos los problemas que nos llevaron a Irak, más el gasto de unos cientos de miles de millones de dólares perdidos en el lodazal.

Me parece que si los demócratas desean trabajar una nueva serie de valores y actitudes para sus futuros candidatos, no sería mala idea que pensaran más creativamente en la cuestión para la cual, hasta ahora, tienen sólo débiles e inútiles sugerencias: cómo llevarse un poco del voto de los fundamentalistas.

Si para 2008 los demócratas esperan hacerse de una fracción significativa de tales votantes tendrán que hallar candidatos y operadores en el terreno que puedan esparcir su voz por el sur –es decir, encontrar el equivalente de misioneros demócratas que trabajen con esa buena gente, que tal vez viva en el temor de la ira de Jehová, pero que ama a Jesús, lo ama mucho más. Si a estas personas se les trabaja con celo suficiente, muchos podrían llegar a reconocer que esos tan despreciados liberales viven en el verdadero espíritu de Jesús cuanto más que los republicanos. Crean o no en cada una de las palabras de las Sagradas Escrituras, son esos liberales y no los republicanos quienes se preocupan por la suerte de los pobres, los afligidos, los necesitados y los desesperanzados. A esos liberales les importa inclusive el bienestar de los criminales en nuestras prisiones. Son más propensos a cuidar los bosques, refrescar el aire de las ciudades y sanear los ríos. Sería muy angustioso para un buen fundamentalista tener que votar por un candidato que no lee las Sagradas Escrituras todos los días, y tal vez algunos se pregunten: ya no sé dónde situar mi voto. Me he unido a las filas de los indecisos.

Hay que darle poder a esas personas. Más poder a aquellos dispuestos a vivir en la indecisión implícita en la democracia. Después de todo, es la democracia la que le brindó a la gente el poder y la virtud de las buenas preguntas, sin restringir el asunto a las clases superiores.

Traducción: Ramón Vera Herrera

© Copyright 2005 Norman Mailer

Artículo publicado en La Jornada el 30 de enero de 2005.

21 de octubre de 2007

The engineering of consent

Segundo episodio del documental de la BBC, The Century of the Self, que habla de cómo el poder en E.U., durante la posguerra, utilizó las ideas de Freud sobre el inconciente para controlar a las masas.
Primera parte


Segunda parte

Tercera parte

Cuarta parte

Quinta parte

Sexta y última parte

Vigilantes gitanos

Artículo escrito por Marcos Roitman, publicado en La Jornada.
En Madrid capital y sus cuatro costados, pueblos ricos y pobres, donde se desborda la urbe y crecen los asentamientos con ciudades de más de 100 mil habitantes, se construye de forma acelerada a pesar de la crisis inmobiliaria y el aumento de las hipotecas. Bajo una furia especulativa por adjudicarse terrenos públicos recalificados emergen polígonos industriales, edificios e infraestructuras adosados a los ayuntamientos en los que es posible reconocer los rasgos del capitalismo en su estado puro. Las formas de explotación del siglo XXI deja al descubierto una mano de obra sin protección: la inmigración. Marroquíes, latinoamericanos, africanos, europeos del este, asiáticos, son víctimas de una estrategia calculada donde la rentabilidad, es decir, la relación costo-beneficio del empresario, es la única lógica por la cual miden sus objetivos. El trabajo basura a los sin papeles es ya una constante. Sueldos de miseria y horarios de 10 o 12 horas nos retrotraen a tiempos de la esclavitud, recuperándose los mecanismos extraeconómicos de control sobre la persona y la fuerza de trabajo. Miedo y subordinación absoluta. Si no se obedece sumisamente no hay trabajo a la mañana siguiente. Así, los castigos corporales y la extensión de horarios inherentes al capitalismo colonial en Europa occidental hoy no se practican por ser antiestéticos. Resulta más rentable evadir la legislación en materia de seguridad laboral e higiene en el trabajo.

El aumento exponencial de los accidentes en el tajo es una constatación del deterioro y la indefensión de derechos de estos trabajadores. Pocos se preocupan de los sin papeles, ni ellos, asustados y pendientes de los favores de sus jefes. En la mayoría de los casos prefieren aceptar las migajas antes que reivindicar. Se mueven en el filo de la navaja: el mal trato laboral y la expulsión del país. Incluso los inspectores de trabajo, en el caso de la Comunidad de Madrid, actúan coaligados con los empresarios. Para ellos es bueno una cierta dosis de sobrexplotación. Por consiguiente, accidentes mortales, lesiones irreversibles, amputación de miembros, cegueras al no cumplir la patronal las normas de seguridad y peligrosidad laboral, es decir negligencias continuas, no son consideradas falta ni tildadas de homicidio imprudente. La mayoría de las veces ni siquiera llega a los juzgados una denuncia. Los sin papeles, ni seguridad social, desvalidos, reciben consejos. Mejor perder una mano, un ojo y esperar que el empresario sea un buen samaritano. Seguro, ellos siempre premian el silencio, te volverá a contratar y te ofrecerá papeles a cambio de tu complicidad. Conocida la realidad, los políticos de arriba, los jueces y fiscales de oficio, cierran los ojos y esconden la cabeza. Abrirlos y tener dignidad supondría cuestionar el orden capitalista y su racionalidad. Acusar de homicidio imprudente a empresarios con medallas al servicio público es un despropósito. Ellos son una categoría especial, ciudadanos ejemplares, cuyo esfuerzo consiste en crear riqueza. Son la patria y el motor del crecimiento económico. Dan empleo a los pobres. Su entrega debe ser valorada y ser eximente de cualquier desliz cometido en bien del progreso.

Bajo esta premisa conscientes de su poder e impunidad, infringen las leyes. Además, en caso de ser cogidos in fraganti, la justicia será indulgente. Ya hay casos. Muchos empresarios son absueltos tras la muerte en la obra de trabajadores. La lista de ecuatorianos, por poner un ejemplo, es notable. Pero ninguna sanción ni administrativa ni judicial. Y para callar bocas, unos cuantos euros a los familiares para repatriar el cadáver. Deben estar agradecidos, “el amo” les dio de comer mientras residieron en España. Otros no hubiesen sido tan generosos. Así el capitalismo sigue funcionando en el día a día de la inmigración de los sin papeles. Todo está calculado, nada se escapa a la rentabilidad. El negocio y el tráfico de drogas, el ejercicio de la prostitución son parte de su lógica. Ellas se permiten con tal de no ver afectado el normal funcionamiento de la cadena de producción y reproducción del capital. Pero todo tiene un límite, no puede tolerar el robo de los medios de producción en cuanto afecta el sentido mismo de la propiedad privada. Es decir, por lado, fuerza de trabajo libre y por otro propiedad privada de los medios de producción.

Hoy, en la periferia y en el centro de Madrid, dos palabras aparecen rotuladas en colores chillones, expuestas en cartones o maderas en los cuatro costados de no pocas de sus construcciones: “Vigilantes gitanos”. Dichos carteles sustituyen los tradicionales eslogan para ahuyentar cacos: “No se acerque, perros peligrosos”, o “Cuidado, obra con vigilantes jurados”. Los empresarios y algunos gitanos, han entrado en complicidad. Los primeros no aceptan el continuo esquilme de sus materiales en el procesos de producción. Lo que se gana explotando a ilegales se pierde por el robo de materiales de construcción, sean estos cemento, rasilla, azulejos, bañeras, duchas, pintura, sopletes, cables, enchufes, etcétera. Los segundos, es decir los gitanos, negocian para que la obra en cuestión no sea objeto de asaltos. Y como entre ladrones anda el juego, no se van a robar entre ellos. Se paga la protección y no hay problemas.

La cuestión tiene guasa. Por un lado, los gitanos, al menos una parte, reivindican la imagen degradada propuesta entre otros por Lombroso, quien los conceptuó como raza de ladrones, criminales, capaces de vender su alma y desde luego a sus hijos por un real. Imagen utilizada por el nazismo para llevarlos a los crematorios y hoy desempolvada para evitar que unos gitanos roben a payos. En definitiva. No robes donde hay hermanos. Sufrirás las consecuencias. Pero hay otra lectura: son seres hediondos sin valores ni ley ni cultura incapaces de vivir en la sociedad occidental.

Si hoy sabemos que no hay razas sino etnias, lo curioso es que nadie de su colectivo ni de la sociedad paya proteste y exija responsabilidades ante tanta ignominia. Los carteles comienzan a multiplicarse. Parece que todos estuvieran satisfechos. Unos y otros se sienten cómodos bajo ese palio. Así, los empresarios salvaguardan el sacrosanto derecho de la propiedad privada y la rentabilidad económica. Dicen sentirse orgullos de dar trabajo a gitanos españoles no provenientes de Europa del este. Es decir, ver como se respetan las tradiciones de la raza de gitanos ladrones enraizados en nuestra cultura, rentables y eficientes. Vale la pena invertir en ellos.

16 de octubre de 2007

Manufacturing Consent

Manufacturing Consent (libro traducido al español como Los guardianes de la libertad) es un documental sobre Noam Chomsky, destacado lingüista y politólogo estadunidense, y sus advertencias del papel de las corporaciones mediáticas en la propaganda actual.
Primera parte

Segunda parte