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18 de septiembre de 2011

Karl Marx tenía razón

Como efecto secundario de la crisis financiera, más y más gente está dándose cuenta de que Karl Marx estaba en lo cierto.
El gran filósofo alemán del siglo XIX, economista y revolucionario, pensaba que el capitalismo era radicalmente inestable.
Tenía incorporada la tendencia de producir auges y colapsos cada vez más grandes y profundos y, a largo plazo, estaba destinado a destruirse a sí mismo.
A Marx le complacía esa característica: estaba seguro de que habría una revolución popular, la cual engendraría un sistema comunista que sería más productivo y mucho más humano.
Marx erró en lo que se refiere al comunismo. Pero su percepción de la revolución del capitalismo fue proféticamente acertada.
No fue sólo sobre el hecho de que en ese sistema la inestabilidad era endémica, aunque en ese respecto fue más perspicaz que la mayoría de los economistas de su época y de la actualidad.
A un nivel más profundo, Marx entendió cómo el capitalismo destruye su propia base social: la forma de vida de la clase media.
La terminología marxista de burgueses y proletariado suena arcaica.
Pero cuando argumentó que el capitalismo hundiría a la clase media en algo parecido a la existencia precaria de los angustiados trabajadores de su época, Marx anticipó un cambio en la manera en la que vivimos que apenas ahora estamos teniendo que afrontar.

Destrucción creativa
Para Marx, el capitalismo era la teoría económica más revolucionaria de la historia, y no hay duda que difiere radicalmente de los sistemas previos.
Las culturas de los cazadores-recolectores persistieron con su forma de vida por miles de años, las esclavistas por casi el mismo tiempo y las feudales por muchos siglos. En contraste, el capitalismo transforma todo lo que toca.
No son sólo las marcas las que cambian constantemente. Compañías e industrias se crean y se destruyen en una corriente incesante de innovación, mientras que las relaciones humanas se disuelven y reinventan en formas novedosas.
El capitalismo ha sido descrito como un proceso de destrucción creativa, y nadie puede negar que ha sido prodigiosamente productivo.
Prácticamente todos los que viven en países como el Reino Unido hoy en día reciben ingresos reales más altos de los que habrían recibido si el capitalismo no hubiera existido nunca.
El problema es que entre las cosas que se han destruido en el proceso está la forma de vida de la que, en el pasado, había dependido el capitalismo.

La promesa...
Los defensores del capitalismo argumentan que le ofrece a todos los beneficios que en la época de Marx sólo tenían los burgueses, la clase media asentada que poseía capital y tenía un nivel razonable de seguridad y libertad durante su vida.
En el capitalismo del siglo XIX, la mayoría de la gente no tenía nada. Vivían de vender su labor y cuando los mercados se debilitaban, enfrentaban dificultades.
Pero a medida que el capitalismo evolucionó -dicen sus defensores-, un número mayor de personas se beneficiaron.
Carreras satisfactorias dejaron de ser la prerrogativa de unos pocos. La gente dejó de tener dificultades todos los meses por vivir de un salario inseguro. Las personas estaban protegidas por sus ahorros, la casa que poseían y una pensión decente, así que podían planear sus vidas sin temor.
Con la expansión de la democracia y la riqueza, nadie se iba a quedar sin una vida burguesa. Todos podían ser clase media.

La realidad
De hecho, en el Reino Unido, Estados Unidos y muchos otros países desarrollados, durante los últimos 20 a 30 años ha ocurrido lo opuesto.
No existe la seguridad laboral, muchas de las profesiones y oficios del pasado desaparecieron y carreras que duran toda la vida no son mucho más que un recuerdo.
Si la gente posee alguna riqueza, está en sus casas, pero los precios de la propiedad raíz no siempre aumentan. Cuando el crédito es restringido, como ahora, pueden quedarse estancados por años. Una menguante minoría puede seguir contando con una pensión con la cual vivir cómodamente y pocos cuentan con ahorros significativos.
Más y más gente vive al día, con muy poca idea sobre qué traerá el futuro.
La clase media solía pensar que sus vidas se desenvolverían en una progresión ordenada, pero ya no es posible considerar a la vida como una sucesión de niveles en los que cada escalón está más arriba que el anterior.
En el proceso de creación destructiva, la escalera desapareció y para cada vez más personas, ser de clase media ya no es siquiera una aspiración.

Ganancia negativa
A medida que el capitalismo ha ido avanzado, ha llevado a la mayoría de la gente a una nueva versión de la precaria existencia del proletariado del que hablaba Marx.
Los salarios son más altos y, en algunos lugares, en cierto grado hay un colchón contra los sacudones gracias a lo que queda del Estado de bienestar.
Pero tenemos poco control efectivo sobre el curso de nuestras vidas y las medidas tomadas para lidiar con la crisis financiera han profundizado la incertidumbre en la que tenemos que vivir.
Tasas de interés del 0% conjugadas con el alza de precios implica que uno recibe beneficios negativos por su dinero y produce la erosión del capital.
La situación para muchos jóvenes es aún peor. Para poder adquirir las habilidades indispensables para conseguir empleo, hay que endeudarse. Y como en cierto momento hay que volverse a entrenar, hay que ahorrar, pero si uno empieza endeudado, eso es lo último que podrá hacer.
Cualquiera que sea la edad, la perspectiva de la mayoría de la gente hoy en día es una vida entera de inseguridad.

Quienes se arriesgan
Al mismo tiempo que ha despojado a la gente de la seguridad de la vida burguesa, el capitalismo volvió obsoleto al tipo de persona que disfrutaba de la vida burguesa.
En los '80s se habló mucho de los valores victorianos, y los promotores del mercado libre solían asegurar que éste reviviría las virtudes del pasado.
Pero el hecho es que el mercado libre socava las virtudes que mantienen el estilo de vida burgués.
Cuando los ahorros se están desvaneciendo, ser cauteloso puede llevar a la ruina. Es la persona que pide grandes prestamos y que no le tiene miedo a declararse en bancarrota la que sobrevive y prospera.
Cuando el mercado laboral es volátil, no son aquellos que cumplen cabalmente con las obligaciones de su trabajo quienes tienen éxito, sino los que siempre están listos a intentar algo nuevo que aparenta ser más prometedor.
En una sociedad que está siendo transformada continuamente por las fuerzas del mercado, los valores tradicionales son disfuncionales y quien quiera vivir de acuerdo a ellos está en riesgo de terminar en la caneca de la basura.

Se desvaneció en el aire
Examinando un futuro en el que el mercado permea todas las esquinas de la vida, Marx escribió en el Manifiesto Comunista: "todo lo que es sólido se desvanece en el aire". Para alguien que vivió en la Inglaterra victoriana temprana -el Manifiesto fue publicado en 1848- era una observación asombrosamente visionaria.
En esa época, nada parecía más sólido que la sociedad en cuyos márgenes vivía Marx.
Un siglo y medio más tarde, vivimos en el mundo que él anticipó, en el cual la vida de todos es experimental y provisional, y la ruina súbita puede llegar en cualquier momento.
Unos pequeño puñado de gente ha acumulado vastas riquezas pero incluso eso tiene una cualidad de evanescente, casi fantasmal.
En los tiempos victorianos, los verdaderamente ricos podían darse el lujo de relajarse, si eran conservadores a la hora de invertir su dinero. Cuando los héroes de las novelas de Dickens finalmente reciben su herencia, no vuelven a hacer nada jamás.
Hoy en día, no existe un remanso de seguridad. Los giros del mercado son tales que nadie puede saber qué mantendrá su valor, ni siquiera dentro de unos pocos años.

No fue el mayordomo
Este estado de alteración perpetua es la revolución permanente del capitalismo y yo pienso que nos acompañará en cualquier futuro imaginable realísticamente.
Estamos apenas a mitad de camino de una crisis financiera que pondrá muchas cosas de cabeza.
Monedas y gobiernos probablemente caerán, junto con partes del sistema financiero que creíamos seguro.
No se ha lidiado con los riesgos que amenazaban con congelar a la economía mundial hace apenas tres años. Lo único que se ha hecho es obligar a los Estados a asumirlos.
No importa qué digan los políticos sobre la necesidad de frenar el déficit, deudas de la magnitud de las que se han incurrido no pueden ser pagadas. Es casi seguro que lo que harán es manejarlas recurriendo a la inflación, un proceso que está abocado a ser muy doloroso y empobrecedor para muchos.
El resultado sólo puede ser más agitación política, a una escala aún mayor.
Pero no será el final del mundo, ni siquiera del capitalismo. Pase lo que pase, vamos a seguir teniendo que aprender a vivir con la energía errática que el mercado emanó.
El capitalismo llevó a una revolución pero no la que Marx esperaba. El exaltado pensador alemán odiaba la vida burguesa y pensó en el comunismo para destruirla.
Tal como predijo, el mundo burgués ha sido destruido.
Pero no fue el comunismo el que cometió el acto.
Fue el capitalismo el que mató a la burguesía.

John Gray, filósofo
Especial para la BBC
Tomado de BBC Mundo

22 de septiembre de 2010

Chomsky en los 100 años de la UNAM

Con trazo detallado, Noam Chomsky, el prestigiado lingüista estadunidense, expuso ayer en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) el estado actual de la política exterior de Estados Unidos y la construcción del futuro del mundo. Desde cómo el gobierno de Barack Obama construye día a día el supuesto de la amenaza iraní para justificar una futura operación militar, hasta el entramado de las corporaciones trasnacionales para controlar los recursos naturales de la Tierra; desde la sorprendente capacidad de China para expander sus inversiones y su influencia hasta la evidente pérdida de la hegemonía estadunidense en un contexto global donde ya sólo Japón y Europa obedecen a Washington.

Concluyó con una advertencia: lo que el mundo está viendo no es precisamente el desplazamiento de Estados Unidos como potencia global con el surgimiento de las economías de China y la India. Más bien, si efectivamente estamos en presencia de un cambio global del poder, éste comprende el traspaso de poder de la fuerza laboral al poder transnacional.

Y a un costo muy alto. Trabajadores estadunidenses víctimas de una economía de finanzas y producción de exportación; campesinos hambrientos en India, millones que protestan por la pobreza en China, mexicanos que huyen del impacto que provocó el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, y el cual, según las organizaciones campesinas, ha provocado más daño al país que la Colonia española.

La conferencia magistral en la sala Miguel Covarrubias del Centro Cultural Universitario fue organizada por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPS) en el contexto del primer centenario de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Fue la segunda visita del profesor emérito del Insituto Tecnológico de Massachuesetts, después de la ponencia que pronunció hace un año, invitado por La Jornada. Chomsky recordó de lo que no habló en aquella ocasión: la situación de Irán frente al acoso de Estados Unidos y cómo se delinea en el horizonte un nuevo escenario bélico. Y por ahí arrancó, después de la presentación del director de la FCPS, Fernando Castañeda.

Dos horas después arribó a la conclusión de que para las sucesivas doctrinas imperiales –las de Bush padre, Clinton, Bush hijo y hasta el actual mandatario Barack Obama– el control del mundo no es cosa sencilla, ni siquiera para un Estado con un poder sin precedentes como es Estados Unidos. Ese poder se erosiona por todos lados. Y hasta en el patio trasero de Washington los súbditos se vuelven cada vez más desobedientes.

Uno de los indicios, o pasos hacia la independencia, observados por Chomsky es la creación de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC, lanzada en la reunión cumbre de la Riviera Maya en febrero de este año), que incluye a Cuba y excluye a Estados Unidos y Canadá, lo cual en su opinión es un paso más allá de Unasur y tiene potencial para llegar a desplazar a la Organización de Estados Americanos).

Si la CELAC funciona efectivamente –advirtió el analista– las consecuencias afectarán la noción imperial, todavía vigente en la Casa Blanca, que el ex presidente Richard Nixon exponía así: Si Estados Unidos no es capaz de controlar a América Latina, no podrá imponer el orden en el resto del mundo.

En el pasado, los días del poder imperial

Esos días ya pasaron, sostuvo Chomsky. El año pasado China desplazó a Estados Unidos como el principal socio comercial de Brasil. En Medio Oriente, las exportaciones petroleras de Arabia Saudita –que posee las mayores reservas de hidrocarburos y donde Estados Unidos aún es el primer inversionista y socio comercial– se están yendo, en cerca de 50 por ciento, hacia los países asiáticos. Y el mismo escenario puede repetirse en Irak, si algún día logra levantarse de la masiva destrucción provocada por la ocupación angloestadunidense.

Otro signo citado ayer fue el surgimiento de la Organización de Cooperación Shangai, nuevo cártel petrolero que incluye productores y consumidores de Asia y expresamente cierra el paso a Estados Unidos.

Un indicador más de la pérdida de hegemonía estadunidense, poco comentado en los medios de comunicación occidentales, es que, por un raro accidente geológico, China posee 97 por ciento de tierras preciosas, ricas en componentes indispensables para el desarrollo de la electrónica y la industria verde. Ése es el futuro. Y las inversiones destinadas a la industria verde en China superan las que logran atraer los países europeos, Estados Unidos y Canadá juntos.

El catedrático, una de las voces más autorizadas del pensamiento crítico, apuntó al debate que acapara el discurso contemporáneo de las relaciones internacionales: ¿podrá China, junto con la economía de India, desplazar a Estados Unidos como el poder global dominante? Si llegara a ocurrir, no habrá que olvidar la realidad social y económica de esos pueblos: India ocupa un sitio en el ranking de desarrollo social cercano al de Camboya, Laos y Tayikistán. En China 40 por ciento de los niños no van a la escuela, aunque la sociedad del conocimiento ha crecido notablemente. Y el Banco Mundial estima que el ingreso per cápita de India es el dos por ciento del estadunidense”.

El año de Irán

El afán de control y expansión de Washington, hoy bajo la batuta de Barack Obama, sigue siendo, sin embargo, la amenaza del presente.

En su exposición, Chomsky refirió que fabricar una supuesta amenaza para mover fichas y controlar espacios y recursos es una vieja historia en el devenir del mundo, tan vieja como la doctrina bosquejada por Adam Smith en La riqueza de las naciones, en el siglo XVIII.

Aunque los protagonistas cambian –ahora son las corporaciones trasnacionales y los grandes grupos financieros los que detentan el poder–, esta teoría de las relaciones internacionales se sigue aplicando hoy, como en su tiempo lo hizo el imperio británico en India.

Bengala, hoy Bangladesh, era una de las regiones más ricas del mundo. Fue reducida a una situación de miseria de la que quizá ya nunca más pueda escapar. Lo mismo que Haití. Francia sigue torturando a su ex colonia, la más rica y fuente de buena parte de su riqueza. Haití y Bangladesh son los símbolos de la desesperanza y la desesperación. Las lecciones que entrañan estas dos historias son nítidas, aunque invisibles en la cultura imperial.

Advirtió que hoy, cuando supuestamente se ha cerrado el capítulo de Irak, es el turno de Irán. “Lo que sucede ahora en ese país se parece mucho a lo que ocurrió el siglo pasado. En 1953 Estados Unidos destruyó la democracia persa para instalar a un dictador, el sha. Pretendía transferir 40 por ciento de las concesiones petroleras, que entonces eran prácticamente robadas por lo que hoy conocemos como British Petroleum, a las compañías estadunidenses.

Algo muy similar ocurre hoy. Irán ha recuperado el control de sus recursos e intenta actuar de manera independiente. A Estados Unidos le interesa derrocar al régimen e instalar uno que sea más complaciente.

Publicado el 22 de septiembre de 2010 en La Jornada.

8 de noviembre de 2009

La mala influencia de Obama

De todas las explicaciones acerca del Premio Nobel de Barack Obama, el que sonó más verdadero provino del presidente francés Nicolas Sarkozy. Imprime el sello del retorno de Estados Unidos al corazón de los pueblos del mundo. En otras palabras, ésta fue la manera en que Europa le dijo a Estados Unidos, de nuevo te amamos, algo así como esas extrañas ceremonias de renovación de votos que celebran las parejas luego de sobrevivir una mala racha.

Ahora que Europa y Estados Unidos están oficialmente re-unidos, parece que vale la pena preguntar: ¿Necesariamente eso es algo bueno? El Comité del Nobel, que otorgó el premio porque Obama adoptó la diplomacia multilateral, evidentemente está convencido de que el compromiso estadunidense en el escenario mundial implica un triunfo de la paz y la justicia. No estoy tan segura. Luego de nueve meses en la administración, es evidente el historial de Obama como jugador global. Una y otra vez, los negociadores estadunidenses han elegido no fortalecer las leyes internacionales y los protocolos, sino más bien debilitarlos, muchas veces han encabezado a otros países ricos en una carrera hacia abajo.

Comencemos donde hay más en riesgo: el cambio climático. Durante los años de Bush, los políticos europeos se diferenciaron de Estados Unidos al expresar un inquebrantable compromiso con el Protocolo de Kyoto. Así, mientras Estados Unidos incrementaba sus emisiones de carbono en 20 por ciento de los niveles de 1990, los países de la Unión Europea redujeron los suyos en 2 por ciento. Nada estelar, pero claramente un caso en el cual la separación con respecto a Estados Unidos aportó beneficios tangibles para el planeta.

Adelántele en moción rápida hasta las negociaciones climáticas donde había mucho en riesgo, que acaban de culminar en Bangkok. Se suponía que las pláticas llevarían a un acuerdo en Copenhague en diciembre, que fortalecería significativamente el Protocolo de Kyoto. En vez, Estados Unidos, la Unión Europea y el resto de los países desarrollados formaron un solo bloque que llamaba a abandonar Kyoto y remplazarlo. Ahí donde Kyoto ponía claras y vinculantes metas para reducir las emisiones, el plan estadunidense establecería que cada país decida cuánto reducir, luego someta sus planes a un monitoreo internacional (con nada más que buenos deseos para asegurar que todo esto mantenga la temperatura por debajo de niveles catastróficos). Y ahí donde Kyoto claramente asignaba el peso de la responsabilidad sobre los países ricos que crearon la crisis climática, el nuevo plan trata por igual a todos los países.

Este tipo de propuestas débiles no sorprendían del todo viniendo de Estados Unidos. Lo que resultaba escandaloso era la repentina unidad del mundo rico alrededor de este plan, incluyendo a muchos países que antes habían cantado alabanzas a Kyoto. Y había más traiciones: la Unión Europea, que había anunciado que gastaría de 19 mil millones a 35 mil millones de dólares al año para ayudar a los países en desarrollo a adaptarse al cambio climático, llegó a Bangkok con una oferta mucho menor, una que se asemejaba más al compromiso estadunidense de... nada. Antonio Hill, de Oxfam, resumió así las negociaciones: Cuando sonó el disparo de salida, se volvió una carrera por llegar hasta abajo, con los países ricos debilitando los compromisos existentes bajo el marco internacional.

No es la primera vez que un retorno tan celebrado a la mesa de negociaciones acaba con la mesa volcada, con las leyes y las convenciones internacionales, que se ganaron con mucho esfuerzo, esparcidas por el suelo. Estados Unidos jugó un papel similar en la Conferencia sobre Racismo de Naciones Unidas que tuvo lugar en Ginebra, en abril. Luego de lograr que se suprimiera todo tipo de cosas del texto de negociación –ninguna referencia a Israel o los palestinos, nada acerca de las compensaciones a los esclavos, etcétera–, la administración de Obama de todos modos decidió boicotearlo, bajo el argumento de que el nuevo texto reafirmaba el documento adoptado en 2001 en Durban, Sudáfrica.

Fue una excusa pobre, pero había cierta lógica en ella, ya que Estados Unidos nunca firmó el texto original de 2001. Lo que no tuvo lógica fue la ola de retiros del mundo rico, en imitación a Estados Unidos. En un lapso de 48 horas del anuncio estadunidense, Italia, Australia, Alemania, Holanda, Nueva Zelanda y Polonia se habían retirado. A diferencia de Estados Unidos, todos estos gobiernos habían firmado la declaración de 2001, así que no había razón alguna para objetar un documento que lo reafirmaba. No importaba. Al igual que con las negociaciones del cambio climático, alinearse con Obama, con su impecable reputación, era una manera fácil de evitar agobiantes obligaciones internacionales y, a la vez, aparentar ser progresista, un servicio que Estados Unidos nunca pudo ofrecer durante los años de Bush.

Estados Unidos ha tenido una similar influencia corruptora como nuevo integrante del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas. Su primera gran prueba fue el valiente informe del juez Richard Goldstone sobre la masacre en Gaza perpetrada por Israel, que concluía que el ejército israelí y Hamas habían cometido crímenes de guerra. En vez de demostrar su compromiso con la legislación internacional, Estados Unidos usó su influencia para manchar el informe y decir que era profundamente defectuoso y presionar a la Autoridad Nacional Palestina para que retirara una resolución que apoyaba el informe. (La ANP, que en casa enfrentó una furiosa reacción por haber cedido ante la presión estadunidense, podría presentar una nueva versión.)

Y luego están las cumbres del G-20, los más destacados compromisos multilaterales de Obama. Cuando se llevó a cabo una en Londres, parecía que iba a haber algún tipo de intento coordinado internacional para controlar a los especuladores financieros y evasores de impuestos trasnacionales. Sarkozy hasta prometió abandonar la cumbre si no lograba plantear serios compromisos reguladores. Pero la administración Obama no tenía interés alguno en un auténtico multilateralismo, en vez, abogó por que los países presentaran (o no) sus propios planes y por esperar lo mejor; parecido a su imprudente plan de cambio climático. Sarkozy, sobra decirlo, no abandonó ningún lugar, sólo se encaminó hacia la sesión fotográfica para tomarse la foto con Obama.

Claro que Obama ha hecho algunas buenas movidas en el escenario mundial: no respaldar al gobierno golpista en Honduras, apoyar una Agencia de Mujeres de Naciones Unidas... Pero ha emergido un patrón evidente: en áreas en las cuales otras naciones prósperas se tambaleaban entre una acción basada en principios y la negligencia, las intervenciones de Estados Unidos las han inclinado hacia la negligencia. Si ésta es la nueva era del multilateralismo, no es ningún premio.

Copyright Naomi Klein 2009.

Este artículo fue publicado en The Nation.

Traducción: Tania Molina Ramírez.

12 de septiembre de 2009

Marcas blancas, consumidores, capitalismo y crisis

En medio de un proceso de restructuración del capitalismo, donde se multiplican el desempleo, el trabajo precario, el despido libre y la pérdida de derechos laborales, las empresas trasnacionales bogan por un consumo de marcas. Hacen defensa de lo suyo y no escatiman esfuerzos. En otros términos, tratan de inducir compras con sello. En la actualidad esta práctica se traduce en una agresiva campaña publicitaria, considerando irresponsable adquirir productos blancos. Todos los anuncios de las grandes empresas concluyen con un rotundo no producimos para otras marcas. Igualmente, han construido un relato específico: no se engañe, envases similares no garantizan calidad. Se sienten abandonados por los consumidores quienes han perdido la fidelidad una vez transcurrida la bonanza de los sectores medios, tan adicto a las modas como al consumo suntuario. Antes muerto que sencillo.

Hoy, los fabricantes de marcas consideran una competencia desleal la emergencia de productos de bajo costo. Según ellos, los ingenuos compradores se arriesgan a sufrir decepciones. Por consiguiente, son objeto de fraude. Además, optar por este tipo de consumo tiene una consecuencia nefasta: el aumento del desempleo. Si no lavan con los detergentes procedentes del futuro, desayunan con cereales para combatir el estreñimiento o meriendan con cremas de chocolate y avellanas para ser fuertes, las empresas con pedigrí se verán en la imperiosa y triste necesidad de recurrir al despido de personal. Todo tiene un precio y la irresponsabilidad, al preferir marcas blancas, conlleva profundizar la crisis y aumentar las cifras del paro. La conclusión es de Perogrullo; aporte su granito de arena. No renuncie a los consejos ni sea un mal consumidor. Evite convertirse en un pirata y un traidor. No se deje seducir por cantos de sirena. Comprar barato es una estrategia errónea y peligrosa. A la larga siempre sale caro. El ejemplo más sangrante para preservar el monopolio de las marcas con tanta explotación conseguida tiene su máxima en la actuación de las empresas farmacológicas y agroindustriales. Los grandes laboratorios se oponen al consumo de genéricos. Son cancerberos celosos de sus patentes e investigaciones. Tampoco las empresas enquistadas en el sector agrícola y alimentario se quedan atrás con su política agresiva de implantar el consumo de transgénicos. Ellos, que son los mismos que acosan y acaban con los pequeños y medianos campesinos, les obligan a consumir sus productos. Sin embargo, encolerizan cuando se cuestionan sus prácticas y se abren otras alternativas. Mutados en guardianes del mercado, no aceptan la competencia. Se consideran atacados por una plaga de ecologistas sin alma, cuyo fin pretende acabar con su existencia.

Así se presentan como honestos empresarios. Ayúdeles a sobrevivir. Gaste un poco más y obtenga en compensación el placer de olfatear olores exclusivos, paladear sabores sublimes y tener sensaciones de ensueño. No se abstenga, abra cajas con artículos 10 veces más pequeños en su interior. Practique idiomas leyendo las instrucciones en cirílico, alemán, francés o italiano. Viva la magia de envoltorios. Déjese llevar por el erotismo de las formas. Dé rienda suelta a sus emociones reprimidas cuando adquiera camisas Lacoste, sudaderas Adidas o pantalones Levi’s. Cruce la frontera, atrévase a saborear la diferencia. Siéntase deseado y admirado. Aléjese del resto de los mortales ajenos a la felicidad de vestir, comer o divertirse luciendo etiquetas de las trasnacionales comprometidas con el consumo responsable. Pero si a pesar de las recomendaciones opta por galletas, yogures, chorizos, camisas, perfumes o bolígrafos anónimos, se transforma en un canalla sin cualidades. Está condenado al fracaso y llevar una existencia gris. En definitiva, nos dicen, uno acaba siendo lo que consume. No debe conformarse con un coche cualquiera. Debe comprar un BMW, y si no paga los plazos fue feliz mientras duró, aunque le embarguen. Igualmente, no sea tacaño. Celebre el acontecimiento con champagne francés y no lo sustituya por sidra asturiana o vino espumoso. Si cae en dichas aberraciones demuestra su mediocridad.

Hasta hoy, los acólitos del capitalismo nos han dado la murga afirmando que el mercado constituye el espacio donde se despliega la libertad de elegir, base del progreso, la democracia y la acumulación de capital. Sin embargo, en medio de una crisis, cuando el principio y libertad de elegir debe primar sobre cualquier otro, su ejercicio se transforma en un obstáculo. Los consumidores apegados a sus criterios de libre elección son adjetivados de arpías, seres despreciables, sacrílegos condenados al infierno. Por esta razón, de la noche a la mañana, se elimina del manual del buen empresario la frase enseñada con tanto fervor a los empleados de sus comercios: el cliente siempre tiene razón. Ahora debe ser rechazada. Atrás queda el mercado fundamentado en los gustos del cliente. Si anteriormente los empresarios satisfacían al consumidor mediocre que prefería vino barato ofertando aguachirle a los mejores caldos, hoy es una alteración de las leyes de la oferta y la demanda. Este principio, otrora una verdad irrefutable para los gurús amantes de la economía de mercado, se considera obsoleto. Ahora son intervencionistas.

Por último, es curiosa la escasa o nula congruencia entre teoría y práctica de una economía de mercado. Primero se predica la libertad de elegir, y cuando se ejerce se penaliza a sus ingenuos ejecutores. Esta paradoja, inherente al capitalismo, no tiene solución dentro de sus entrañas, de lo contrario no sería una paradoja. Se vive en un mundo esquizofrénico donde no hay escapatoria, salvo transformando las paradojas en contradicción. Es decir, en enunciados dialécticos articulados a voluntades políticas para superarlos. En ello consiste el problema. Mientras tanto, las empresas cuyas marcas controlan el mercado seguirán patrocinando un consumo acorde con sus intereses en contra de toda perspectiva ética y humanista.

Artículo escrito por Marcos Roitman Rosenmann y publicado el 12 de septiembre en La Jornada.

10 de septiembre de 2009

El decrecimiento y el sentido común

Crecer ha sido el eje sobre el que los gobiernos y los idólatras del Mercado han hecho y quieren continuar haciendo girar la rueda de la sociedad. Sin embargo, como nos lo ha recordado Gustavo Esteva –un hombre de profundo sentido común– en La Jornada del 24 de agosto, pasado cierto umbral todo crecimiento se vuelve su contrario. Crecer, en la vida, significa alcanzar un punto al cabo del cual comienza ese deterioro que llamamos envejecimiento y que termina con la muerte. Lo mismo, no en el sentido de la naturaleza, sino de la patología, podríamos decir del cáncer: un crecimiento desmesurado de las células, un desbordamiento de la proporción en la cual las células se expresan como vida.
El crecimiento económico no escapa a esa realidad. Distinto al proceso de la vida, que es natural, aquél, al desbordar el límite en que la economía –el cuidado de la casa– es fuente de salud, ha seguido la lógica patológica del cáncer. Nada, en este sentido y a pesar de los cantos de sirena de los gobiernos que claman que hemos llegado al fondo de la crisis y que la economía se irá recuperando lentamente, escapa a ese mal. La crisis, para quienes vivimos no en el mundo abstracto de las cifras, sino en el de la realidad concreta de cada día, está allí con sus tremendos daños ecológicos, sus despidos, su reducción de empleos y lo que Iván Illich llamó “la pobreza modernizada”, es decir, la pobreza que nació del despojo de las formas vernáculas de vivir y producir en nombre del crecimiento, la pérdida de la capacidad de sobrevivencia de la gente: el rostro atroz de la miseria y el crimen.
Por desgracia, pocos, entre los profesionales del mundo moderno, atienden ese hecho. Empecinados en la creencia absurda de que se puede mantener un crecimiento perpetuo, las medidas que aplican van en el sentido de rearticularlo. Pero si el sentido común –“el más poco común de los sentidos”, dice la sabiduría popular–, que por fortuna todavía funciona en Gustavo Esteva y entre algunos intelectuales y académicos, no basta para mirarlo, las estadísticas, de las que tanto gustan los expertos, lo muestran desde otro ángulo. El consumo actual, dentro del modelo de crecimiento económico que nos llevó a la crisis, es enorme; equivale, entre otras causas por el uso indiscriminado de energía, a la degradación de 2.5 hectáreas por persona al año. Ante esa cifra de 2.5 –que fluctúa porque muchos habitantes consumen mucho menos y otros mucho más–, en Estados Unidos –el paradigma del crecimiento al que todos los países aspiran– cada habitante consume 9.5 hectáreas. Si, como el sueño demagógico de los gobiernos y de los neoliberales lo pretenden, los pobladores del mundo pudiéramos alcanzar ese crecimiento, se necesitarían cinco planetas del tamaño y de las condiciones de la Tierra para conseguirlo. Aun con los actuales índices de crecimiento a nivel global, en el orden de lo ecológico y de la miserabilización el planeta vive como podría vivir un canceroso.
México, por ejemplo, a fuerza de crecer ocupa actualmente el puesto número 106 en calidad del agua, cuyo consumo produce 2.2 millones de muertes por año en el mundo; el 64% de su suelo agrícola está degradado a fuerza de urbanización y de usos industriales; sus índices de criminalidad con fines económicos –venta de drogas, secuestros, robos, especulaciones financieras– tienen un crecimiento que amenaza con volverse exponencial. Etcétera.
Asomarse a las estadísticas que miran la vida en su conjunto, y no a aquellas, de nuestros economistas, que han decidido mirarla como un recurso para un crecimiento que sólo tiene sentido en las abstracciones de sus gráficas, es aterrador.
Contra ellas, el sentido común indica que debe aplicarse una política económica basada en el decrecimiento. En primer lugar, en la reducción del consumo superfluo, en el incentivamiento de las producciones autónomas y comunitarias, y en el reúso, el reciclado y el rechazo de todo aquello que signifique una mayor dependencia del Mercado y de las instituciones de servicio; en segundo lugar, como el propio Esteva lo propone, en el achicamiento del sector financiero, “que saquea al productivo y a la población y vive de la especulación”; en la negativa a la producción y el consumo de transgénicos, y en la estimulación del “cultivo campesino con semillas criollas, que se ampliaría hasta recuperar la autosuficiencia en los productos básicos”; en el recorte a “los salarios obscenos de funcionarios y dirigentes públicos y privados”; en la reducción, y si es posible la desaparición de los centros comerciales, y de los shopping malls, en favor de “la multiplicación de redes de establecimientos comerciales pequeños y medianos”; en limitar a los desarrollistas públicos y privados, para que puedan resurgir “las construcciones autónomas, con materiales locales y sentido de la proporción”.
Decrecer no es una aberración insoportable, como, contra toda evidencia, lo siguen creyendo los devotos del falso axioma de la economía moderna. Es, por el contrario, redescubrir esa verdad del sentido común, “vieja –decía Gandhi– como los cerros”, donde, en la proporción y el equilibrio, cuidar la casa sea habitar el gozo de una vida buena.
Escrito por Javier Sicilia, publicado en Proceso en línea.

28 de mayo de 2009

La dependencia ha llevado al país para abajo en desarrollo

Entrevista a Lorenzo Meyer hecha por Roberto González Amador y publicada el 28 de mayo de 2009 en la Jornada.

La clase política mexicana y la elite del poder echaron por la borda el nacionalismo. Prometieron, pero no cumplieron, un país moderno, globalizado, integrado al mercado mundial. La pregunta que se hace el historiador Lorenzo Meyer es si, tres lustros después de que un nuevo modelo de desarrollo fue impuesto, México va mejor.

Lo que ganamos es dependencia. Irnos para abajo en el desarrollo, plantea Meyer, profesor e investigador en El Colegio de México. Decisiones políticas, tomadas desde inicios de la década pasada, unieron a México con Estados Unidos, al menos en el plano económico. “Para nosotros, cada año que pasa sin crecimiento apropiado (6, 7 por ciento anual) lo hemos perdido. Y nos dicen: ‘espérense, ya para el 2014 o 2015 la cosa habrá cambiado. ¿Ese es el proyecto nacional? Pues qué pobre proyecto’”.

Procedente de las prensas de editorial Océano, a principio de este año, Las raíces del nacionalismo petrolero en México, un trabajo que salió a la luz por primera vez en 1968 bajo el título de México y Estados Unidos en el conflicto petrolero, 1917-1942. En la nueva batalla por el petróleo mexicano, conocer los orígenes y razones del esfuerzo nacionalista es una manera de contribuir a poner en claro la dimensión del reto al que México se ha vuelto a enfrentar, dice el autor en la presentación de la obra. Un tema en el que abunda en una entrevista con La Jornada.

–¿Cuál es ese reto al que alude en la presentación de su libro?

–El reto es que la clase política mexicana y la elite del poder mexicana han decidido desde 1980 que realmente el nacionalismo tal y como se fue formulando en México desde el siglo XIX ya no es necesario, que es un problema y un obstáculo al México que ellos han prometido, pero que no han logrado: un país muy moderno, integrado al mercado mundial y a la globalización. Y según esa elite, estos fantasmas del pasado, como tener el control directo del petróleo, no ayudan, son adherencias históricas que ya debieron de haberse quitado.

Para el historiador, justamente ahora, en 2009 queda claro y transparente que hay una serie de errores en ese cálculo. En primer lugar, la globalización no trajo lo que prometió; si el momento cumbre es la firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte en 1993, pues llevamos ya 16 años y esta economía no sale y 16 años en el siglo XXI es como un siglo de hace 200 o 300 años. Así que, plantea, echaron por la borda el nacionalismo pero ¿nos fue mejor?

Lorenzo Meyer abunda: “El nacionalismo ha sido usado de manera muy demagógica, pero hay de nacionalismos a nacionalismos y el petrolero fue del real, porque obligó no solamente a su gobierno, sino a su sociedad a enfrentarse a Estados Unidos y Europa y, lo que es más importante, a tener éxito. Son tan poquitos nuestros éxitos, los realmente grandes se pueden contar con los dedos de una sola mano. Éste es uno de ellos y el año pasado –cuando el gobierno planteó una reforma que permitía capital privado en la industria–se dijo que esto ya no era importante”.

“Está bien. Si ese ya no es un elemento importante para la elite del poder, ¿cuál lo sustituye? ¿La existencia de una sociedad justa e igualitaria, como podría ser el orgullo de los países escandinavos? ¿La existencia de un sistema político realmente democrático, como podrían ser todos los de Europa occidental? ¿La existencia de un sistema de justicia realmente justo, donde ricos o pobres reciban exactamente el mismo trato y la justicia brille? ¿Cuál? No tenemos ninguno. ¿Un sistema educativo que, aunque no seamos una gran potencia como Finlandia, se pueda decir: ‘aquí mis niños saben sumar, restar, multiplicar, álgebra y escribir y conocen su idioma’. ¿Ese? Pues tampoco. Entonces, si nos quitan el nacionalismo petrolero y no nos dan nada, me parece entre un crimen y una estupidez. Un crimen, una estupidez y una traición, un poquito de todo o todo junto”.

–En otra parte del libro se refiere a una suerte de tensión que prevalece entre nacionalistas y privatizadores.

–Subsiste, desde luego. Se abatió un poco porque los más nacionalistas lograron detener a la parte más privatizadora. Pero los privatizadores no se han ido y han seguido insistiendo en abrir las puertas a empresas externas, al capital privado. Los nacionalistas creo que quedaron exhaustos, pero tampoco se han ido y ahí está Andrés Manuel López Obrador, que es el portaestandarte de este nacionalismo, sigue dándole vueltas al país y no pierde oportunidad de señalar que en el caso del petróleo hay que mantenerse alerta. Así que las dos fuerzas están listas para el siguiente choque.


Tomado de globalparadigms.blogspot.com
–¿Cuál es ese siguiente choque?

–Cuando alguno de los dos acumule suficiente poder, como para intentar volver a imponer su proyecto. Yo me temo que quienes están acumulando poder son los privatizadores. Tienen la sartén por el mango, pero no han podido legitimar su posición. No han podido convencer de que el petróleo ya no tiene ninguna importancia. Así que yo creo que están esperando volver, desgastar un poco más al movimiento nacionalista y volver a dar el golpe. Después de todo, ellos están en el gobierno, los nacionalistas están fuera.

–En la presentación del libro, hablando nuevamente sobre este tema, dice que este debate del año pasado provocó que el petróleo fuera el centro de un choque entre la izquierda y la derecha. Probablemente antes de esta discusión, esa distinción tan clara que hace se estaba difuminando.

–Estaba difuminada porque la izquierda no había tomado un tema nacionalista. El nacionalismo simplifica mucho, desde luego, pero nos ayudó en este caso, porque antes de eso ciertamente no se había tocado algo tan evidentemente objeto del nacionalismo o del repudio de quienes no se sienten nacionalistas.

–Y en el libro también destaca la actualidad que tiene hablar de soberanía, cuando en algunos círculos se busca hacer creer que este tema no es importante.

–Nacionalismo y soberanía son dos conceptos difíciles de asir y se prestan mucho a la manipulación e incluso la demagogia. Pero sin ellos no se entiende un proceso nacional. Nuestra soberanía nunca ha sido completa, y no sé si alguna vez será. Pero hasta ahorita lo más que tenemos es una soberanía relativa y, eso sí, muy emotiva, ligada al patriotismo, al nacionalismo: la idea de que el mundo se opuso a que México tuviera el dominio de su petróleo. Y México logró ese dominio, fue un momento en que el país logra, por muy poco tiempo, capturar la esencia de la soberanía. Ahora lo que nos dicen es que como manejamos muy mal el petróleo, se lo demos a los que pueden venir a descubrir el tesorito, a los que pueden sacar el tesorito, a los que pueden construir las refinerías para que el tesorito salga rápido.

Si hablamos de la elite económica mexicana, a ésta lo de la soberanía la tiene sin cuidado, lo que quiere son ganancias; pero para un mexicano normal, común y corriente, que no tiene nada de qué sentirse orgulloso de su país, también le quitan lo último de lo que sí podía sentirse orgulloso.

–En una parte de su libro menciona que la expropiación del petróleo quebró la dependencia económica del país. Ahora parece ser que lo que se busca es la dependencia económica.

–Ni duda. Ese es el gran problema de los últimos años. La idea de Carlos Salinas (presidente de 1988 a 1994) con su gobierno ilegítimo, ante una debilidad política y económica, decide que el país sólo puede salvarse si se engancha, como una especie de cabús, al gran tren estadunidense. El interés nacional ya no se va a definir como hasta entonces, que entre un poco más lejos de Estados Unidos mejor para el interés nacional, sino al contrario. Entonces la dependencia se definió como el interés nacional y una buena parte de los mexicanos compró esa idea y no nada más las clases altas. La verdad también es que aquí la opinión pública aplaude a cualquier presidente, hasta al de ahora.

A partir del gobierno del ex presidente Salinas, apuntó, el proyecto del grupo gobernante ha sido unir el país a Estados Unidos. Pero resulta que la economía de ese país crece muy poco, porque ya creció muchísimo, entonces no tiene mucho dinamismo.

Nosotros nos unimos a la economía menos dinámica. Cuando Estados Unidos va creciendo, México no crece mucho, casi nada. Esa dependencia le dio apoyo político a Salinas, pero no le dio energía a la economía. Ahora de 2008 a acá, Estados Unidos se va para abajo y México todavía más, esa es la dependencia, eso es lo que ganamos, irnos más abajo.

14 de marzo de 2009

El desafío de América Latina

Hace más de un milenio, mucho antes de la conquista europea, una civilización perdida floreció en un área que conocemos ahora como Bolivia.

Los arqueólogos están descubriendo que Bolivia tenía una sociedad muy sofisticada y compleja, o, para usar sus palabras, uno de los medios ambientes artificiales más grandes, extraños y ecológicamente más ricos del planeta... sus poblaciones y ciudades eran grandes y formales, y eso creó un panorama que era una de las obras de arte más grandes de la humanidad.

Ahora Bolivia, junto con buena parte de la región, desde Venezuela hasta Argentina, ha resurgido. La conquista y su eco de dominio imperial en Estados Unidos están cediendo el paso a la independencia y a la interdependencia que marcan una nueva dinámica en las relaciones entre el norte y el sur. Y todo eso tiene como telón de fondo la crisis económica en Estados Unidos y en el mundo.

Durante la pasada década, América Latina se ha convertido en la región más progresista del mundo. Las iniciativas a través del subcontinente han tenido un impacto significativo en países y en la lenta emergencia de instituciones regionales.

Entre ellas figuran el Banco del Sur, respaldado en 2007 por el economista y premio Nobel Joseph Stiglitz, en Caracas, Venezuela; y el Alba, la Alternativa Bolivariana para América Latina y el Caribe, que podría demostrar ser un verdadero amanecer si su promesa inicial puede concretarse.

El Alba suele ser descrito como una alternativa al Tratado de Libre Comercio de las Américas patrocinado por Estados Unidos, pero los términos son engañosos. Debe ser entendido como un desarrollo independiente, no como una alternativa. Y además, los llamados acuerdos de libre comercio tienen sólo una limitada relación con el comercio libre, o inclusive con el comercio en cualquier sentido serio del término.

Y ciertamente no son acuerdos, al menos si las personas forman parte de sus países. Un término más preciso sería acuerdos para defender los derechos de los inversionistas, diseñados por corporaciones multinacionales y bancos y estados poderosos para satisfacer sus intereses, establecidos en buena parte en secreto, sin la participación del público, o sin que tengan conciencia de lo que está ocurriendo.

Otra prometedora organización regional es Unasur, la Unión de Naciones de América del Sur. Modelada en base a la Unión Europea, Unasur se propone establecer un Parlamento sudamericano en Cochabamba, Bolivia. Se trata de un sitio adecuado. En 2000, el pueblo de Cochabamba inició una valiente y exitosa lucha contra la privatización del agua. Eso despertó la solidaridad internacional, pues demostró lo que puede conseguirse a través de un activismo comprometido.

La dinámica del Cono Sur proviene en parte de Venezuela, con la elección de Hugo Chávez, un presidente izquierdista cuya intención es usar los ricos recursos de Venezuela para beneficio del pueblo venezolano en lugar de entregarlos para la riqueza y el privilegio de aquellos en su país y el exterior. También tiene el propósito de promover la integración regional que se necesita de manera desesperada como prerequisito de la independencia, para la democracia, y para un desarrollo positivo.

Chávez no está solo en esos objetivos. Bolivia, el país más pobre del continente, es tal vez el ejemplo más dramático. Bolivia ha trazado un importante sendero para la verdadera democratización del hemisferio. En 2005, la mayoría indígena, la población que ha sufrido más represiones en el hemisferio, ingresó en la arena política y eligió a uno de sus propias filas, Evo Morales, para impulsar programas que derivaban de organizaciones populares.

La elección fue solamente una etapa en las luchas en curso. Los tópicos eran bien conocidos y graves: el control de los recursos, los derechos culturales y la justicia en una compleja sociedad multiétnica, y la gran brecha económica y social entre la gran mayoría y la elite acaudalada, los gobernantes tradicionales.

En consecuencia, Bolivia es también ahora el escenario de la confrontación más peligrosa entre la democracia popular y las privilegiadas elites europeizadas que resienten la pérdida de sus privilegios políticos y se oponen por lo tanto a la democracia y a la justicia social, a veces de manera violenta. De manera rutinaria, disfrutan del firme respaldo de Estados Unidos.

En septiembre pasado, durante una reunión de emergencia de Unasur en Santiago, Chile, líderes sudamericanos declararon su firme y pleno respaldo al gobierno constitucional del presidente Evo Morales, cuyo mandato fue ratificado por una gran mayoría, aludiendo a su victoria en el reciente referéndum.

Morales agradeció a Unasur, señalando que por primera vez en la historia de América del Sur, los países de nuestra región están decidiendo cómo resolver sus problemas, sin la presencia de Estados Unidos.

Estados Unidos ha dominado desde hace mucho la economía de Bolivia, especialmente mediante el procesamiento de sus exportaciones de estaño.

Como el experto en asuntos internacionales Stephen Zunes señala, a comienzos de la década de los años 50, en un momento crítico de los esfuerzos de la nación para convertirse en autosuficiente, el gobierno de Estados Unidos obligó a Bolivia a utilizar su escaso capital no para su propio desarrollo, sino para compensar a ex dueños de minas y repagar su deuda externa.

La política económica que se impuso a Bolivia en esa época fue precursora de los programas de ajuste estructural implementados en el continente 30 años más tarde, bajo los términos del neoliberal Consenso de Washington, que ha tenido por lo general efectos desastrosos.

Ahora, las víctimas del fundamentalismo del mercado neoliberal incluyen también a países ricos, donde la maldición de la liberalización financiera ha traído la peor crisis financiera desde la gran depresión.

Las modalidades tradicionales del control imperial –violencia y guerra económica– se han aflojado. América Latina tiene opciones reales. Washington entiende muy bien que esas opciones amenazan no sólo su dominación en el hemisferio, sino también su dominación global. El control de América Latina ha sido el objetivo de la política exterior de Estados Unidos desde los primeros días de la república.

Si Estados Unidos no puede controlar América Latina, no puede esperar concretar un orden exitoso en otras partes del mundo, concluyó en 1971 el Consejo Nacional de Seguridad en la época de Richard Nixon. También consideraba de importancia primordial destruir la democracia chilena, algo que hizo.

Expertos de la corriente tradicional reconocen que Washington sólo ha respaldado la democracia cuando contribuía a sus intereses económicos y estratégicos. Esa política ha continuado sin cambios, hasta el presente.

Esas preocupaciones antidemocráticas son la forma racional de la teoría del dominó, en ocasiones calificada, de manera precisa, como la amenaza del buen ejemplo. Por tales razones, inclusive la menor desviación de la más estricta obediencia es considerada una amenaza existencial que es respondida de manera dura. Eso va desde la organización del campesinado en remotas comunidades del norte de Laos, hasta la creación de cooperativas de pescadores en Granada.

En una América Latina con una flamante autoconfianza, la integración tiene al menos tres dimensiones. Una es regional, un prerrequisito crucial para la independencia, que dificulta al amo del hemisferio escoger países, uno después de otro. Otra es global, al establecer relaciones entre sur y sur y diversificar mercados e inversiones. China se ha convertido en un socio cada vez más importante en los asuntos hemisféricos. Y la última es interna, tal vez la dimensión más vital de todas.

América Latina es famosa por la extrema concentración de riqueza y de poder, y por la falta de responsabilidad de las elites privilegiadas con respecto al bienestar de sus países.

América Latina tiene grandes problemas, pero hay también desarrollos prometedores que podrían anunciar una época de verdadera globalización. Se trata de una integración internacional en favor de los intereses de pueblo, no de inversionistas y de otras concentraciones del poder.

(Los ensayos de Noam Chomsky sobre lingüística y política acaban de ser recolectados en The Essential Chomsky, editados por Anthony Arnove y publicados por The New Press. Chomsky es profesor emérito de lingüística y filosofía en el Instituto de Tecnología de Massachusetts de Cambridge).
Artículo escrito por Noam Chomsky y publicado el 14 de marzo de 2009 en La Jornada.

14 de febrero de 2009

Patentando calabazas

Por Silvia Ribeiro, Investigadora del Grupo ETC. Publicado en La Jornada.

Una empresa semillera estadunidense presentó una solicitud para patentar las calabazas. ¿Suena a cuento? Lamentablemente, si la Oficina de Marcas y Patentes de Estados Unidos (USPTO) concede la patente US20080301830, la realidad habrá superado nuevamente a la ficción.

La empresa Siegers Seed Company, con base en Michigan, Estados Unidos, pretende lograr el monopolio sobre todas las calabazas que tengan alguna rugosidad (como verrugas) en la cáscara. Esto comprende muchísimas de las calabazas de mayor consumo en el mundo. La solicitud fue publicada el 4 de diciembre 2008, y aún no ha sido finalmente otorgada, pero pone al descubierto lo arbitrario y absurdo del sistema de patentes.

Siegers Seed Company presentó 25 puntos reclamando el monopolio sobre estas calabazas. Por ejemplo, sobre las que tengan una o más verrugas que cubran de 5 a 50 por ciento de su superficie y todas las que tengan determinadas formas, medidas y colores de esas rugosidades. También reclaman el monopolio sobre variedades específicas (Cucurbita maxima y Cucurbita pepo) que tengan verrugas, lo cual incluye las calabazas anaranjadas, el zapallo, calabacín, calabaza italiana, calabazas de cubierta dura (jícaras) y otras. Los reclamos abarcan la planta entera, la semillas y el tejido de cualquiera que cumpla con esas condiciones. Por si fuera poco, la solicitud también reclama que este monopolio se aplique a los predios donde cualquiera de estas calabazas se encuentren presentes de 10 a 75 por ciento.

Una patente no es más que un pedazo de papel en el cual una oficina de patentes concede al solicitante el monopolio exclusivo de un “invento” por 20 años –y la fuerza legal para ejercerlo. Para ello, el solicitante tiene que demostrar que lo que intenta patentar es nuevo, es inventado y tiene utilidad industrial. Las calabazas, zapallos, calabacines, etcétera, o sea todas las cucurbitáceas, tienen centro de origen en México y otras zonas de América del Norte. Han sido adaptadas desde hace 10 mil años, con enorme diversidad –que por supuesto incluye las rugosidades de la cáscara– por las y los campesinos e indígenas de esa región, proceso que continúa hasta nuestros días. Por lo tanto, todos los reclamos de Siegers Seed Company no son más que clarísima y ramplona biopiratería. El Grupo ETC y otros, incluyendo cultivadores y vendedores de calabazas en Estados Unidos, han enviado numerosas evidencias a la USPTO demandando que no se otorgue esta patente. Lo lógico sería que la USPTO la denegara, por tener una amplia historia de “arte previo” –así se llama cuando algo no es nuevo ni inventado, en la jerga del sistema de patentes.

Sin embargo, aunque parezca absurdo, hay riesgo de que la USPTO otorgue esta patente. Baste recordar otro caso similar: en 1999 concedió a Larry Proctor, en Colorado, Estados Unidos, una patente monopólica sobre los frijoles amarillos mayocoba, llamados “Enola” en la patente. Pese a que era obvio y existe abundante documentación mostrado que esos frijoles son una variedad campesina desde hace cientos de años, Proctor obtuvo la patente e inició demandas contra cualquiera que intentara venderlos en Estados Unidos, asestando un certero golpe económico a todos los exportadores mexicanos de ese frijol y a los importadores en el país vecino. El año pasado, se logró, luego de años de denuncias públicas y varias engorrosas y costosísimas demandas, que la USPTO declarara nula esa patente, pero aún podría haber una apelación de parte de Proctor. Mientras tanto, escudado en la injusticia, viene ejerciendo el monopolio de mercado sobre estos frijoles amarillos desde hace 10 años, la mitad del tiempo de validez de una patente que nunca debió existir. Siguiendo el mismo camino, aún sin tener la respuesta final de la USPTO, la Siegers Seed Company ya envió cartas a productores de semillas de calabaza, reclamando su monopolio.

Son sólo dos ejemplos, particularmente claros, entre miles de casos de biopiratería sobre semillas, plantas, microbios y conocimiento indígena sobre ellos. Lo que ponen de manifiesto es que el sistema de patentes en totalidad y de origen, está construido para favorecer a los privatizadores, legalizando el robo social que implica toda forma de patentamiento. Todas las formas de conocimiento (todas las semillas son producto de un vasto y sofisticado conocimiento colectivo) siempre han tenido y tienen una base colectiva y abierta, mientras que las patentes otorgan monopolios excluyentes a personas, empresas o instituciones. Quienes argumentan que es posible combatir estos despojos patentando antes que otros lo hagan, están apenas colaborando con el mismo sistema. La forma de combatirlos realmente es terminar con los sistemas de “propiedad” intelectual, un absurdo que de tanto repetirlo, parece que fuera normal.

2 de febrero de 2009

¿Quién gobierna este país?

La pregunta es parte de una conferencia de Denise Dresser que parece no decir nada que no sepamos ya, pero vale como un contundente recordatorio de lo que somos: ciudadanos mudos gobernados por poderes económicos de facto, mientras el gobierno, que ya casi no lo es, se convierte en el capataz que cuida los intereses de una minoría.





Los pasos el monstruo



Un mapa interactivo que documenta el paso de Walmart por la unión americana, no puede sino remitirnos a la figura de un tumor que crece. La imagen podría ser la de una historia americana de éxito (y sin duda para muchos lo es) si no fuera por que con ello va la marcha del monopolio, la muerte de las "tiendas de mamá y papá", la inhibición de derechos laborales básicos y el sometimiento de pequeños productores a las reglas de uno. El signo de los tiempos.

Se puede ver aquí.

25 de noviembre de 2008

La Crisis 'Subprime'

Una divertida entrevista de John Bird y John Fortune, en The Last Laugh, es una sencilla explicación a la actual crisis financiera y es, a la vez, el más triste recordatorio de la esquizofrenia del libre mercado. Nuestro futuro económico en manos de vulgares especuladores.



Una explicación similar sobre la también llamada Crisis Ninja (No income, no job, no assets), se puede leer de Leopoldo Abadía.

17 de noviembre de 2008

¿Dónde se origina la mafia?

“¿Dónde se origina la mafia?”, se preguntaba Pável Voshchanov. Y respondía: “Es simple: comienza con los intereses comunes de políticos, hombres de negocios y gánsters. Todos los demás son rehenes de esta sagrada alianza”. Se trata de una nueva manifestación del “capitalismo salvaje”, que no respeta ninguna forma de regulación de naturaleza jurídica o moral. Cuando y donde no hay regulación y control por parte de la fuerza legítima del Estado, se impone el control despiadado y caótico de las fuerzas ilegítimas de grupos privados violentos. Se privatizan el poder y la seguridad. Los mercados sin restricciones equivalen a sociedades salvajes, donde se libra una guerra de todos contra todos.

La escasez de legalidad produce la contra-institucionalización del gobierno criminal. Según Giulio Sapelli, un gobierno criminal “crea, con un mercado propio, una clase política propia, que regula, administra y reproduce el sistema”. El elemento fundamental de la corrupción son las empresas, pues son las constructoras sociales de los mercados, del monopolio y del oligopolio. Se trata de empresas ilegales, que adquieren –como ha demostrado Pino Arlacchi en el caso mafioso italiano, y sobran ejemplos en México– ventajas competitivas a través de la violencia, la evasión fiscal y tributaria, la circulación de enormes masas de capital que derivan de actividades ilícitas, entre las que destaca el narcotráfico. Lo que caracteriza a la economía mafiosa, y por ende la relación entre individuos y empresas dentro de ese sistema y con la economía en su conjunto, es una acentuada competencia; pero el arma fundamental de esa competencia está representada por la violencia reguladora, que incluye la muerte, sea por accidente, gastritis aguda, sabotaje o descuartizamiento.

Fragmentos del artículo ¡El avión! escrito por Carlos Fazio y publicado el 17 de noviembre en La Jornada

15 de octubre de 2008

¿Reserva de EU?



La Jornada, Jueves 9 de octubre del 2008


Desde el gobierno de Jefferson (1801-1809) la clase gobernante de Estados Unidos concibe a América Latina y el Caribe como su reserva estratégica. Además de las cañoneras, el recetario oligárquico-imperial incluye “libre” comercio y desregulación financiera y de la inversión extranjera. En 1908, a finales del porfiriato, William J. Bryan planteó que con estas palancas “antes de 20 años Norteamérica se habrá tragado a México”. Quien cinco años después sería secretario de Estado de Woodrow Wilson, anticipó lo que el Foreign Relations Council sostiene: “La absorción de ese país por el nuestro es necesaria e inevitable por razones tanto económicas como políticas… la absorción de México ha comenzado ya en el sentido comercial”.

La apertura porfirista ofreció a Estados Unidos y sus monopolios una “oportunidad admirable” para, según Bryan, “aumentar nuestra riqueza y nuestra importancia como potencia universal”. Esa “imperialización” fue aplacada por la Revolución de 1910 y las estipulaciones de la Constitución de 1917 en materia de recursos naturales y una política externa que defendió la soberanía y la no intervención. Desde 1982 se restauran desregulación y librecambismo a ultranza en medio de creciente corrupción, entreguismo y más autoritarismo policial y militar. Con el TLCAN se renuncia al desarrollo retrocediéndose en los frágiles, pero significativos, logros del desarrollo estabilizador. La “compra-venta de México” se realiza junto a la capitulación que hicieron Salinas y Zedillo de la política exterior y de seguridad. Con Fox y Calderón se combina lo económico-empresarial con lo policial-militar, según dos diseños de la Casa Blanca: la Alianza para la Seguridad y la Prosperidad de la América del Norte (ASPAN) y la Iniciativa Mérida. La ASPAN comporta una integración profunda (saqueo) de recursos naturales (gas, petróleo, minerales, agua, biodiversidad), un apartheid laboral y la tajante exclusión de población y legislaturas de la “agenda trinacional”.

Bush, con apoyo del Banco Mundial y el BID, intenta ampliar y “legar” pactos y transas empresariales y policial-militares de ASPAN a América Latina por medio de un engendro dado a conocer el pasado 24 de septiembre como Caminos hacia la Prosperidad de las Américas, que la Red Mexicana de Acción frente al Libre Comercio (RMALC) califica como el “Plan B del ALCA”, es decir, un “refrito” del proyecto imperial enterrado en Mar del Plata en 2005 y apoyado por Vicente Fox, el ex gerente de Coca-Cola que ocupó la presidencia mexicana. Como ASPAN el Plan B contiene: a) “una agenda y acuerdos económico-mercantiles y financieros cubiertos bajo los nombres de competitividad y prosperidad”, y b) “una agenda complementaria de carácter militar y policial de lucha contra el terrorismo, el narcotráfico, la migración ilegal, etcétera, usando el placebo de la seguridad”. (Documentos y detalles en rmalc@prodigy.net.mx)

Bush lanzó la propuesta desde el Consejo de las Américas/Sociedad Americana, con endosos de presidentes y funcionarios de Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, República Dominicana, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Panamá y Perú. Desesperados y decididos a frenar y desactivar coaliciones regionales y de construcción social alternativa como Unasur, Estados Unidos y sus aliados (auténticos unos y bajo coacción o soborno otros) promueven el Plan B, el despliegue de la Cuarta Flota, los Comandos Norte y Sur del Pentágono, con un rosario de bases militares y dos ejes de ocupación territorial, sustentados en terrorismo de Estado y ejércitos mercenarios (outsourcing militar): el Plan Colombia y la Iniciativa Mérida.

La intervención y violencia policial-militar de Estados Unidos y las oligarquías enfrentan creciente resistencia popular mientras Bush deja una debacle humana y estratégica en Irak y Afganistán, y un colapso económico creado por una burbuja especulativa de más de 55 billones (trillions) de dólares que rebasa el mayor rescate bancario de la era moderna.

28 de septiembre de 2008

Siguiendo la pista del dinero

Para muchos analistas, lo ocurrido el 11 de septiembre de 2001 sirvió para reactivar la industria armamentista y la economía norteamericanas. Basta revisar los jugosos contratos que un selecto grupo de contratistas firmaron para la "reconstrucción" de Irak para entender que se trata de algo más que una teoría de la conspiración. A continuación, únanse los puntos.


De manera abierta o subrepticia, empresas españolas de los sectores bancario, energético y de comunicación -varias de ellas establecidas en México- otorgan millonarios créditos para producir armas o, de plano, compran acciones de compañías dedicadas a la industria militar. El vertiginoso crecimiento de estas firmas contradice el discurso en favor de la paz y la cooperación que ensalza el gobierno del socialista José Luis Rodríguez Zapatero.

MADRID.- Instituciones bancarias y empresas trasnacionales de España -cuya publicidad afirma que trabajan por el bien de la sociedad- financian la producción de armas o tienen acciones en compañías dedicadas a la industria militar.

El Banco Bilbao Vizcaya Argentaria (BBVA) y el Banco Santander, las poderosas empresas energéticas Unión Fenosa (recién adquirida por Gas Natural) e Iberdrola, así como Construcciones y Auxiliar de Ferrocarriles (CAF) y Telefónica son algunas de las que, de manera abierta o subrepticia, participan en la producción y exportación de armas y equipo militar.

De ello dan cuenta varios informes realizados por el Centro Delás de Estudios sobre Justicia y Paz, con sede en Barcelona, por el Observatorio de la Deuda en la Globalización y por SETEM, una confederación de 10 organizaciones civiles que lucha contra desigualdades entre los países desarrollados y los pobres.

Tales informes corresponden a la campaña denominada BBVA sin armas, cuyo objetivo es denunciar a las entidades financieras españolas que participan en la industria militar de este país.

Incluso, miembros del Centro Delás participaron en juntas de accionistas de BBVA y de Santander. En ellas denunciaron que muchos de los beneficios económicos que estas empresas obtienen son resultado del financiamiento que brindan a las empresas que fabrican municiones, armas, aviones militares y bombas, entre ellas las "de racimo".

El 14 de marzo pasado, Jordi Calvo, investigador del Centro Delás, participó en la junta del BBVA. El 21 de junio pasado, Tica Font, vicepresidenta de esta organización civil, participó en la del Banco Santander, donde demandó que éste "evite el enriquecimiento proveniente de negocios que promueven la violencia, la guerra y la pobreza extrema, y cancele el financiamiento a las empresas de armamento".

En México, BBVA es la primera entidad bancaria y el Banco Santander ocupa la tercera posición, según el informe sobre el primer semestre de 2008 que el 2 de septiembre emitió la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV).

Según ese informe, BBVA-Bancomer reportó activos por 747 mil 917 millones de pesos (23.10% de los 42 bancos con operaciones en México), con una cartera de 487 mil 7 millones de pesos (27.08% de los clientes) y una utilidad neta a junio de 11 mil 507 millones de pesos (38.15%). Santander, por su parte, reportó activos por 440 mil 972 millones de pesos (13.62% de los 42 bancos), una cartera de 244 mil 579 millones de pesos (13.60% de los clientes) y utilidades netas por 3 mil 398 millones de pesos (11.27%).

Acciones trianguladas

BBVA posee acciones -de manera directa o a través de terceras compañías- en las empresas armamentistas Indra, Inmize, Ibérica del Espacio, Hisdesat, Rymsa y Compañía Española de Seguros de Crédito a la Exportación (CESCE), según uno de los informes de la campaña BBVA sin armas.

Indra es una de las principales empresas de este sector. Fabrica misiles, simuladores para aviones de guerra y sistemas de tiro. Desarrolla también tecnología de la información para aplicaciones bélicas. Según informes de la campaña BBVA sin armas, construye el avión de combate Eurofighter, el vehículo Leopard, la fragata F-100 y el helicóptero Tigre, destinados a los programas militares de la Unión Europea (UE) y de la OTAN. También participa en el equipamiento del misil estadunidense Sparrow y está asociada con la empresa francesa Thales en el desarrollo del simulador de vuelo para el avión de transporte militar A400M, cuya construcción involucró a siete naciones europeas.

Indra asegura en su sitio en internet que 30% de sus servicios tienen relación con el "sector Defensa", pero el Centro Delás asegura que esa proporción es de entre 40% y 60%.

Su tecnología de la información es aplicada en los metros de Madrid, Atenas, Shanghai y París; 14 países realizan elecciones con sistemas de cómputo desarrollados por este consorcio, y un tercio del tráfico aéreo mundial es administrado con base en sus sistemas electrónicos.

El informe 2007 sobre Gobierno Corporativo de Indra, consultado en su portal, dice que el "pastel" de propietarios del consorcio es encabezado por la multinacional energética Unión Fenosa (15% de acciones) e instituciones financieras como Caja Madrid (14.83%), Casa Grande de Cartagena (5.68%) y Cajastur (5%). Un informe del Centro Delás añade a BBVA (1.56%), Banco Santander Central Hispánico (0.92%), AXA (1.27%), Caja Cantabria (1.20%), así como a Barclays Bank Plc y Chase Nominees Ltd.

En México, Unión Fenosa es la segunda generadora privada de electricidad, cuya producción vende a la Comisión Federal de Electricidad (CFE).

Indra, por su parte, considera a México como "el mercado más grande de la región", en el que durante 2006 facturó mil 880 millones de euros en servicios de tecnología de la información que ofrece tanto al sector público como a empresas privadas, entre éstas los cuatro principales bancos asentados en el país.

La filial de esa empresa en México, Indra Sistemas, obtuvo de la Secretaría de Relaciones Exteriores un contrato para producir los nuevos pasaportes mexicanos con mecanismos de seguridad: 12 millones entre 2007 y 2011, según publicó el periódico Reforma el 9 y el 10 octubre de 2007.

Indra trató de obtener contratos con la Secretaría de la Defensa Nacional, en particular para proveer el nuevo sistema de radares militares que demanda la dependencia, pero sus intentos fueron infructuosos, al menos hasta octubre del año pasado, informó a Proceso una fuente militar mexicana.

En diciembre de 2004, las españolas Indra y Tecnocon obtuvieron el contrato de la Concesionaria Mexiquense, S.A. de C.V., perteneciente al grupo español OHL, para proveer el sistema de gestión de tráfico y sistema de peaje en el llamado Sistema Carretero del Oriente del Estado de México, según un comunicado de Indra.

Jordi Calvo, investigador del Centro Delás, expone en entrevista con Proceso un ejemplo sobre la forma en que BBVA participa de manera indirecta en la producción de armamento: el banco posee acciones de Indra, la cual a su vez participa con 40% de las acciones en la compañía Inmize Sistemas S. L., el más importante fabricante europeo de misiles guiados y de defensa aérea. El primer contrato de Inmize fue para desarrollar el misil aire-aire Meteor, utilizado por los aviones de guerra EF2000, Rafale y Gripen.

Bajo este mismo esquema de "triangulación", BBVA, a través de Indra, posee 7% de acciones de Hisdesat, la cual ofrece servicios satelitales de comunicación para uso militar; y a través de la empresa de energía Iberdrola tuvo hasta febrero de 2007 acciones en Ibérica del Espacio, empresa aeronáutica que diseña tecnología de uso militar.

Iberdrola es la primera empresa privada generadora de electricidad en México. Estableció en La Ventosa, Oaxaca, campos para producir energía eólica. También obtuvo la licitación para aumentar el potencial de la central nuclear de Laguna Verde, en Veracruz.

Así mismo, 65% de las acciones de Radiación y Microondas, S.A. (Rymsa) están en manos de la Corporación IBV, grupo industrial cuyas acciones comparten por partes iguales BBVA e Iberdrola. Rymsa opera antenas de comunicación avanzada y antenas para estaciones espaciales. Sus principales clientes son el Ministerio de Defensa español y la poderosa firma Lockheed Martin, la principal proveedora de productos militares para el Pentágono, expone uno de los informes de la campaña BBVA sin Armas.

Además, señala el mismo informe, en enero de 2007 Corporación IBV compró 5.26% de las acciones del consorcio Amper, empresa especializada en electrónica militar. Sin embargo, sólo un mes después anunció la venta de ese paquete accionario.

Albert Caramés, especialista en temas de defensa militar de la Escuela de Cultura de Paz, de la Universidad Autónoma de Barcelona, advierte en su ensayo Accionariado del sector defensa en España (marzo 2006), que en 2004 Tecnocon participaba con 12.2% de las acciones de Amper y la trasnacional Telefónica lo hacía con 6.1%. Tecnocon gestiona, junto con Indra, las carreteras mexiquenses, según un comunicado de esta última empresa.

Caramés advierte que entre, 2004 y 2006, Telefónica también participaba en la empresa operadora de satélites Hispasat con 13.2% de acciones.

Bombas de racimo

BBVA posee acciones de Compañía Española de Seguros de Crédito a la Exportación (CESCE), entidad que "es más que probable que aún mantenga un papel clave en el aseguramiento del sector de armamentos", dice Calvo.

En esta compañía de servicios y seguros que financia la exportación de armas, BBVA mantiene 14.3% de las acciones, el Banco Santander Central Hispánico 13.95% y Banesto 6.40%, entre otros. El gobierno español poseía alrededor de 50% de acciones, explica Caramés en su citado ensayo.

Un informe del Centro Delás dice que el Banco Santander, por su parte, posee 0.92% de acciones de Indra, 13.95% de CESCE y 50% de Vista Capital, la cual a su vez posee 23% del Grupo Maxam Corp., holding que agrupa a seis empresas del sector defensa, entre ellas Explosivos Alaveses (Expal), cuya producción total de explosivos es comprada por las fuerzas armadas de España.

El pasado 22 de mayo, Greenpeace-España realizó una manifestación de protesta en las instalaciones de Expal, en Madrid, para denunciar que esta empresa fabrica bombas de racimo. Varios miembros de la organización desplegaron sobre la fachada de la empresa una enorme manta con el letrero: "Expal fabrica bombas de racimo que mutilan". Otros activistas esparcieron prótesis de piernas y brazos en el vestíbulo del edificio y regaron "cuerpos" de cartón que simulaban personas mutiladas.

Mabel González Bustelo, responsable de la campaña de desarme de Greenpeace, dice a este semanario que esta empresa fabrica la bomba BME330, capaz de diseminar entre 180 y 512 submuniciones en un área reducida. Comenta que muchas de éstas no explotan, pero se convierten en potenciales minas que después ponen en riesgo la vida de civiles.

Otra empresa con arraigo en México y que en España es identificada como parte del entramado militar, es CAF. Esta compañía participó en varios proyectos para renovar vagones del metro del Distrito Federal y de Monterrey. Actualmente es una de las empresas responsables del proyecto del tren suburbano Cuautitlán-Buenavista, que Felipe Calderón inauguró el pasado 7 de mayo en presencia del presidente de CAF, José María Baztarrica Garito, según un comunicado de Los Pinos.

En España, CAF moderniza carros de combate. Sus accionistas más importantes son instituciones financieras como Bestiner (9.96%), Bilbao Bizkaia Kutxa (BBK, con 10.80%) y BNP Parribas (47%), entre otras.

Las instituciones bancarias no necesitan ser accionistas de empresas fabricantes de equipo militar para financiarlas, lo pueden hacer directamente.

Tica Font, vicepresidenta del Centro Delás, dijo el pasado 21 de julio, durante su participación en la junta de accionistas del Banco Santander, que en abril de 2008 la Guía de Comercio del gobierno español informó que un grupo de bancos, entre ellos Santander, suscribió dos acuerdos con la empresa EADS-CASA, fabricantes de aeronaves militares, y la fuerza aérea brasileña para financiar la venta de 12 aviones de guerra C-295 y modernizar ocho aviones P-3. El monto del crédito fue de 554 millones de euros.

Uno de los informes documenta además que, en 2005 y 2007, BBVA financió a empresas fabricantes de bombas de racimo, entre ellas la estadunidense Raytheon, la francesa Thales y EADS-CASA.

En septiembre de 2007, los bancos Santander y Banesto -este último propiedad de Patricia Botín, hija del accionista mayoritario de Santander- y Caixa Cataluña, que encabeza Narcís Serra, ministro de Defensa del primer gobierno de Felipe González, otorgaron un crédito de 300 millones de euros a la empresa Explosivos Alaveses (Expal).

En 2005, 31 bancos -entre ellos BBVA- otorgaron un crédito de mil 500 millones de dólares a la empresa francesa Thales para producir, a través de la firma TDA, misiles y municiones de racimo. TDA aceptó ante el Banco Central de Noruega que fabricó la bomba PR Cargo, que contiene 16 submuniciones, así como el cohete FZ101, de 70 mm, utilizado por el helicóptero Tigre, dice Calvo en entrevista.

Y señala que, en marzo de 2005, BBVA también participó con 25 millones de dólares en un grupo de 28 entidades bancarias que otorgaron un crédito global de mil 700 millones de euros a la firma estadunidense Raytheon, la cual fabrica el misil de crucero Tomahawk y la bomba de racimo Joint Standoff Weapon, que en su versión estándar contiene 145 submuniciones.

En julio de 2005, BBVA participó en la promoción de un frente de 36 bancos que proporcionó un crédito de 3 mil millones de euros a EADS-CASA.

Ante las denuncias de las organizaciones que encabezan la campaña BBVA sin armas, este banco envió algunas cartas en las que dijo desconocer que EADS, Thales, Raytheon o Maxam Corp., fabrican ese tipo de armas.

También, en medio de la campaña de desarme La banca bajo la lupa, BBVA argumentó que "ha definido una política detallada y restrictiva en materia de financiamiento a industrias y proyectos polémicos, especialmente de armamento, acorde con las recomendaciones de las Naciones Unidas y la Unión Europea y aprobados por la Comisión de Auditoría y por todos los órganos de gobierno pertinentes", según la respuesta que ofreció al periódico digital Canal Solidario, en su edición del 16 de junio de 2007.

Artículo escrito por Alejandro Gutiérrez y publicado el 28 de septiembre en Proceso.

23 de septiembre de 2008

Penúltimo lugar

México, penúltimo lugar en la OCDE en ciencia y tecnología
México ocupa el penúltimo lugar en materia de ciencia y tecnología, entre las naciones que integran la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), debido a que destina bajos presupuestos para este rubro y universidades y otras instituciones carecen de recursos suficientes; además, en todo el país hay cerca 15 mil investigadores certificados y otros 20 mil que están en el sector industrial, para un total de 35 mil; sólo cerca de 3 mil empresas hacen investigación y se registran apenas 500 patentes al año.

Tal diagnóstico fue hecho ayer en la inauguración de la Semana de la Ciencia, Tecnología e Innovación, por directivos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), y del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), entre otros, que señalaron que en México se destina la mitad de los recursos que se canalizan en otras naciones a la investigación científica.

En este foro organizado por dichas instituciones y la Global Network For Economics of Learning, Innovation and Competence Building Systems (Globelics) el secretario general de la UNAM, Sergio Alcocer, señaló que las cifras que tiene México en materia de ciencia y tecnología son muy “preocupantes”.

Apuntó que, en la medida en que el Poder Legislativo no asuma el tema del desarrollo de la ciencia y tecnología como “la gran apuesta al futuro del país” no se otorgará presupuesto suficiente, y expuso que lo que se busca con la Ley de Ciencia y Tecnología, que se discute en el Congreso, es justamente establecer un sistema formal para impulsar la innovación y que vaya de la mano con estímulos y canalización de recursos para promover la investigación.

Por su parte, Gabriela Dutrénit Bielous, profesora-investigadora de la UAM y quien tuvo a su cargo la organización de este foro, dijo que México destina apenas 0.5 por ciento del PIB al desarrollo de la ciencia, cuando en países como Brasil o India se destina más de uno por ciento a esta actividad, lo que provoca que las universidades y centros de investigación carezcan de los recursos suficientes para desarrollar investigación. Expuso que falta compromiso del sector productivo para impulsar la tecnología y es cuestionable que que en vísperas de la discusión del presupuesto en la Cámara de Diputados, aún no se tenga claro si se incrementará el monto asignado a las universidades.

El doctor José Lerma Labadie, rector general de la UAM, planteó que existen “grandes asimetrías entre las capacidades de producción de conocimiento y los resultados para concretar proyectos que mejoren las condiciones de vida de los mexicanos y aminoren la brecha entre la pobres y ricos en el país”.

Comentó, además, que hay proyectos que se han desarrollado para mejorar al sistema nacional de ciencia y tecnología, pero no se ha logrado la transferencia adecuada de los mismos al sector productivo.

En cuanto a las cifras en materia de investigación en México, el doctor Leonardo Ríos, director adjunto de Desarrollo Tecnológico del Conacyt, señaló que aun cuando la economía mexicana se sitúa en el lugar 12 o 13 a nivel mundial y tiene el octavo sitio como país exportador, “sólo 3 mil empresas en el país producen investigación”. Explicó que en materia de competitividad “la situación también es crítica”, pues México ocupa el lugar 60 en este rubro, así como el penúltimo lugar en materia de investigación científica y tecnológica con sólo 35 mil investigadores en todo el país.

Por el Foro Consultivo Científico y Tecnológico, Juan Pedro Laclette dijo que México ha vivido una escasez de recursos provenientes del Estado en sus ámbitos federal y local, y una falta de coordinación intersecretarial en la definición de prioridades y sobre la asignación de los recursos presupuestales.
Artículo escrito por Patricia Muñoz Ríos y publicado el 23 de septiembre de 2008 en La Jornada.

Primeros lugares

La fortuna de Slim creció 710% en cinco años; suma 60 mil mdd
En el listado de la revista Forbes sobre las mayores fortunas del mundo, este año subió al primer lugar Warren Buffett, cabeza de la aseguradora Berkshire Hathaway, con 62 mil millones de dólares. Al segundo sitio llegó el mexicano Carlos Slim Helú, con 60 mil millones de dólares, mientras Bill Gates, fundador de Microsoft, fue desplazado al tercer puesto, con una riqueza de 58 mil millones de dólares.

Carlos Slim, de 68 años y principal accionista de Teléfonos de México, subió del tercer al segundo sitio de la lista de Forbes, al incrementar su fortuna a 60 mil millones de dólares, 11 mil millones más que en 2007. En sólo cinco años Carlos Slim multiplicó por ocho su fortuna, marca que ningún hombre de negocios en el mundo ha logrado, según el reporte.

En 2008 la riqueza del empresario representa 6.3 por ciento del producto interno bruto (PIB) del país, reveló ayer Forbes. La cantidad supera en 11 mil millones de dólares a la que detentaba en 2007. Pero si se la compara con la de 2003, cuando era, según la misma fuente, de 7 mil 400 millones de dólares, Slim ha logrado que su fortuna crezca 710 por ciento en los últimos cinco años.

Ninguna actividad de la economía mexicana logró una tasa de desempeño en el último lustro como la de acumulación de riqueza de Carlos Slim, un empresario con intereses en redes de telefonía en América Latina, constructor de obras para Petróleos Mexicanos y en general de infraestructura. El sector de telecomunicaciones y transportes, el de mayor tasa de crecimiento de la economía mexicana, acumula en el periodo incrementos en torno a 22 por ciento en promedio anual.

El listado anual de multimillonarios de Forbes contiene otra sorpresa. El número uno ya no es, como ocurrió durante 13 años consecutivos, Bill Gates. Y el gurú de los mercados financieros Warren Buffett, gestor de uno de los más influyentes fondos de inversión de Wall Street, remontó al primer sitio del listado. En medio de ambos, Slim.

El club de los 10

En el listado de millonarios de Forbes –el requisito para ser considerado es tener una riqueza mayor a mil millones de dólares– figuran este año 10 mexicanos. La revista atribuye a ese grupo una riqueza de 96 mil 200 millones de dólares, 10 por ciento del PIB nacional. Se trata de una cantidad que, para efectos comparativos, es más del doble del saldo de la deuda externa del gobierno federal, que actualmente es de 41 mil 871.5 millones de dólares. Y que es mayor en 18 por ciento a la reserva internacional de divisas del país, que en febrero pasado fue de 81 mil 392 millones de dólares.

El listado de multimillonarios de Forbes del año pasado incluía nueve mexicanos, con una fortuna conjunta de 74 mil 100 millones de dólares. Es decir, entre un año y otro la fortuna del grupo de mexicanos que pueden comprar un boleto para figurar en el listado creció en 29.8 por ciento, nueve veces más que el incremento del PIB en el periodo.

La lista de 2008: Carlos Slim Helú, con 60 mil millones de dólares; Alberto Bailleres y familia (El Palacio de Hierro, Grupo Bal), 9 mil 800 millones, en el sitio 85 del listado, y Germán Larrea Mota-Velasco y familia (Grupo Minero México), 7 mil 300 millones de dólares, lugar 127. El listado continúa con Ricardo Salinas Pliego y familia (Televisión Azteca, Elektra, Banco Azteca), con 6 mil 300 millones de dólares, en el sitio 154; Jerónimo Arango, ex propietario de Aurrerá, ex socio de WalMart, con 4 mil 300 millones, en el lugar 247; Isaac Saba Raffoul –quien falló en el intento de adquirir Aeroméxico–, con 2 mil 100 millones, lugar 573. En el sitio 707, Roberto Hernández Ramírez, ex accionista de Banamex, con mil 700 millones de dólares; Emilio Azcárraga Jean, presidente del Grupo Televisa, con mil 600 millones, en el lugar 743, empatado con Alfredo Harp Helú, ex accionista de Banamex. En el lugar 785 figura Lorenzo Zambrano, presidente de Cemex, con mil 500 millones de dólares.

El reporte incluye mil 125 empresarios, con una fortuna conjunta de 4.4 millones de millones de dólares, 900 mil millones de dólares más que el año previo. Los estadunidenses aportan 42 por ciento de los socios del club y concentran 37 por ciento de la riqueza total. Rusia, 16 años después de la desaparición de la Unión Soviética, ocupa el segundo sitio con 87 integrantes en el listado.
Artículo escrito por Roberto González Amador y publicado el 6 de marzo de 2008 en La Jornada

9 de septiembre de 2008

Otro último lugar para México

México es último lugar de la OCDE en inversión educativa por alumno
Revela la organización en su Panorama de la educación 2008 que apenas invierte 2 mil 405 dólares por estudiante, mientras naciones como Estados Unidos alcanzan 12 mil 788; el porcentaje de estudiantes que terminan secundaria es el menor de los 30 países miembros.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) reveló en su Panorama de la educación 2008 o Education at a Glance de este año que México invierte por alumno 2 mil 405 dólares, con lo que se encuentra al final de los países miembro; muy lejos de los 12 mil 788 de Estados Unidos o de los 12 mil 195 de Suiza que encabezan la lista.
De igual manera, el informe devela que en México el porcentaje de alumnos que terminan sus estudios secundarios es de 42%, lo que lo ubica en el último lugar, por debajo de Turquía, que tiene 51%.

Para este año el Panorama de la educación 2008 contempla las opciones que eligen los países al invertir sus recursos, horas de alumnos en la aulas, cantidad de horas que trabajan los profesores, los tamaños de clases y salarios de los profesores. Los países miebros son 30 y también se les conoce como el club de los países desarrollados.

El 20% de la población mexicana tiene estudios universitarios, en los dos rangos que la OCDE valora, de 25 a 34 años y de 55 a 64 años.

En cuanto al salario a profesores, el informe dice: "La principal excepción es México, cuyos costes de salario por profesor en comparación con el PIB pér capita son muy superiores a la media de la OCDE, lo que se ha compensado con tamaños de clase grandes".

Y otros profesores en este rango son los de Islandia, Irlanda, Noruega, Polonia, Eslovaquia y Suecia, son respecto al PIB de esos países.

Según los resultados y as variantes se demuestran por qué no existe una relación sencilla entre cuánto se gasta en educación y el nivel de aprovechamiento.

A pesar de la valoración mexicana la organización resalta que la cantidad de recursos asignados a las instituciones educativas aumento como media un 19% de 2000 a 2005 en los países miembro y el gasto público en educación creció más de un punto, de 11.9% a 13.2% en promedio.
Nota publicada el martes 9 de septiembre de 2008 en El Universal.

28 de agosto de 2008

México, con el crecimiento más bajo de AL, dice Cepal

Artículo publicado en La Jornada el día 28 de agosto de 2008

El crecimiento económico de América Latina será de 4.7 por ciento este año, enmarcado por extremos en los que sobresale un incremento de 8.3 por ciento del producto interno bruto (PIB) de Perú, a la cabeza de los países con mejor desempeño, y una expansión de 2.5 por ciento en el caso de México, a la retaguardia de las economías de la región latinoamericana por segundo año consecutivo, estimó la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).

Al dar a conocer el Estudio económico de América Latina y el Caribe 2007-2008, Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva del organismo, hizo notar que “la región sigue creciendo” pero a una tasa menor a la de 5.7 por ciento registrada el año pasado, y adelantó que la expansión económica “seguirá desacelerándose en 2009” a 4 por ciento.

A través de una videoconferencia de prensa desde Santiago, Chile, sede de la Cepal, Alicia Bárcena subrayó que un incremento de 23 por ciento en la inversión bruta interna y una aceleración de la demanda agregada, fueron los dos factores que propiciaron en mayor medida el crecimiento de la economía peruana.

Escasa tributación

En tanto, atribuyó el bajo crecimiento del PIB en México a la muy estrecha relación de su economía con la de Estados Unidos, a la insuficiente inversión física y al bajo nivel de tributación fiscal.

“México tributa poco y tiene una enorme evasión fiscal”, comentó la secretaria ejecutiva de la Cepal. Su recaudación tributaria representa alrededor de 12 por ciento de su producto interno bruto, en contraste con 18 por ciento del PIB que se tiene como promedio en América Latina, apuntó.

La tasa de crecimiento económico de 2.5 por ciento para México, estimada por el organismo de Naciones Unidas, es menor a la meta oficial de 2.8 por ciento para este año, la cual fue ajustada en abril desde 3.7 por el gobierno federal; pero también es mayor a la de 2.3 por ciento en que la proyectan los escenarios básicos de los principales centros de análisis y consultoría del sector privado.

Los cinco países de la región latinoamericana con mayor crecimiento económico en 2008 serán: Perú, con 8.3 por ciento; Panamá, 8; Uruguay, 7.5; Argentina, 7 por ciento, igual al de Cuba, y la República Bolivariana de Venezuela con una tasa de expansión de 6 por ciento.

Abajo del promedio de 4.7 por ciento de incremento del PIB de la región figurarán: Honduras, con 4.5; Guatemala, 4.3, igual al de Costa Rica; Chile, 4; El Salvador, 3.7; Nicaragua, 3, similar al de Haití y Ecuador, y México, con un crecimiento económico de 2.5 por ciento.

Iniciado en 1948 por el economista Raul Prebish, el Estudio económico de América Latina y el Caribe es el informe más antiguo de la Cepal.

En el centro de las preocupaciones económicas actuales y por venir, Alicia Bárcena mencionó el acelerado crecimiento de los precios observado durante este año. “La inflación importa mucho por su efecto retroactivo en el crecimiento de las economías a través de la reducción de la demanda”, y “agudiza los dilemas de la política monetaria y cambiaria”, subrayó.

Inflación contra pobreza


Pero sobre todo preocupa el impacto regresivo que la aceleración inflacionaria de los alimentos puede tener en la lucha contra la pobreza. “Un incremento de 15 por ciento de los precios de los alimentos provocaría un aumento de la pobreza equivalente a 2.8 puntos porcentuales, con lo cual se elevaría de 35.1 a 37.9 por ciento de la población, y se perdería un tercio de la reducción de la pobreza que se registra en la región desde 2002”, dijo.

En términos absolutos, el alza de los alimentos puede incorporar 15.7 millones de nuevos pobres en América Latina, con lo cual el universo de habitantes en esta situación llegaría a 204.5 millones. Pero Bárcena precisó que será en diciembre cuando la Cepal presente un estudio completo sobre la afectación del alza de los alimentos en los niveles de pobreza en la región y país por país.

Entre tanto, advierte, “la inflación aumenta de manera generalizada, impulsada principalmente por el aumento de los precios de los alimentos”.

A la cabeza de este fenómeno figuran la República Bolivariana de Venezuela, con un incremento de 32 por ciento de la inflación general de junio de 2007 al mismo mes de 2008, pero una elevación de 51 por ciento en los precios de los alimentos. Le sigue Nicaragua, con una carestía de 23 por ciento y alza de 33 por ciento en la comida; Bolivia, con una inflación general de 17 y una particular de alimentos de 32 por ciento.

En este aspecto México es el país de la región con menor inflación general, 5.3 por ciento, y de alimentos, 9.

La perspectiva económica de la región para 2009 no prevé estancamientos y menos aún resultados negativos. El próximo “será el séptimo año consecutivo de crecimiento, aunque se profundizará la desaceleración”, pronostica la Cepal.

La economía regional crecerá 4 por ciento en 2009. A la cabeza nuevamente figurarán Perú y Panamá, con 7 por ciento; Uruguay y Cuba, con 6, y República Dominicana, Chile y Argentina, con 5. México estaría a la zaga de todos por tercer año consecutivo, con un incremento de 2.5 ciento en su PIB, similar al de Nicaragua; pero menor al 3 por ciento proyectado para Haití y Ecuador.
Juan Antonio Zúñiga y Enrique Gutiérrez (Reportero y corresponsal)