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30 de diciembre de 2010

Illusion of Truth

This is what psychologists call the illusion of truth effect and it arises at least partly because familiarity breeds liking. As we are exposed to a message again and again, it becomes more familiar. Because of the way our minds work, what is familiar is also true. Familiar things require less effort to process and that feeling of ease unconsciously signals truth (this is called cognitive fluency).

As every politician knows, there’s not much difference between actual truth and the illusion of truth. Since illusions are often easier to produce, why bother with the truth?

The exact opposite is also true. If something is hard to think about then people tend to believe it less. Naturally this is very bad news for people trying to persuade others of complicated ideas in what is a very complicated world.

Some studies have even tested how many times a message should be repeated for maximum effect. These suggest that people have the maximum confidence in an idea after it has been repeated between 3 and 5 times (Brinol et al., 2008). After that, repetition ceases to have the same effect and may even reverse.

Because TV adverts are repeated many more times than this, advertisers now use subtle variations in the ads to recapture our attention. This is an attempt to avoid the fact that while familiarity can breed liking, over-familiarity tends to breed contempt.

Tomado de danielmiessler.com

8 de marzo de 2010

Serge Latouche en México

El Decrecimiento, según Serge Latouche, es un eslogan hecho para romper las voces dominantes de la ideología del crecimiento –concepto perverso, porque en realidad es inconcebible que, en un mundo finito, pueda haber un crecimiento infinito. Dará conferencias del 9 al 13 de marzo, en la ciudad de México, Puebla y Cuernavaca.

Primera parte



Segunda parte

12 de septiembre de 2009

Marcas blancas, consumidores, capitalismo y crisis

En medio de un proceso de restructuración del capitalismo, donde se multiplican el desempleo, el trabajo precario, el despido libre y la pérdida de derechos laborales, las empresas trasnacionales bogan por un consumo de marcas. Hacen defensa de lo suyo y no escatiman esfuerzos. En otros términos, tratan de inducir compras con sello. En la actualidad esta práctica se traduce en una agresiva campaña publicitaria, considerando irresponsable adquirir productos blancos. Todos los anuncios de las grandes empresas concluyen con un rotundo no producimos para otras marcas. Igualmente, han construido un relato específico: no se engañe, envases similares no garantizan calidad. Se sienten abandonados por los consumidores quienes han perdido la fidelidad una vez transcurrida la bonanza de los sectores medios, tan adicto a las modas como al consumo suntuario. Antes muerto que sencillo.

Hoy, los fabricantes de marcas consideran una competencia desleal la emergencia de productos de bajo costo. Según ellos, los ingenuos compradores se arriesgan a sufrir decepciones. Por consiguiente, son objeto de fraude. Además, optar por este tipo de consumo tiene una consecuencia nefasta: el aumento del desempleo. Si no lavan con los detergentes procedentes del futuro, desayunan con cereales para combatir el estreñimiento o meriendan con cremas de chocolate y avellanas para ser fuertes, las empresas con pedigrí se verán en la imperiosa y triste necesidad de recurrir al despido de personal. Todo tiene un precio y la irresponsabilidad, al preferir marcas blancas, conlleva profundizar la crisis y aumentar las cifras del paro. La conclusión es de Perogrullo; aporte su granito de arena. No renuncie a los consejos ni sea un mal consumidor. Evite convertirse en un pirata y un traidor. No se deje seducir por cantos de sirena. Comprar barato es una estrategia errónea y peligrosa. A la larga siempre sale caro. El ejemplo más sangrante para preservar el monopolio de las marcas con tanta explotación conseguida tiene su máxima en la actuación de las empresas farmacológicas y agroindustriales. Los grandes laboratorios se oponen al consumo de genéricos. Son cancerberos celosos de sus patentes e investigaciones. Tampoco las empresas enquistadas en el sector agrícola y alimentario se quedan atrás con su política agresiva de implantar el consumo de transgénicos. Ellos, que son los mismos que acosan y acaban con los pequeños y medianos campesinos, les obligan a consumir sus productos. Sin embargo, encolerizan cuando se cuestionan sus prácticas y se abren otras alternativas. Mutados en guardianes del mercado, no aceptan la competencia. Se consideran atacados por una plaga de ecologistas sin alma, cuyo fin pretende acabar con su existencia.

Así se presentan como honestos empresarios. Ayúdeles a sobrevivir. Gaste un poco más y obtenga en compensación el placer de olfatear olores exclusivos, paladear sabores sublimes y tener sensaciones de ensueño. No se abstenga, abra cajas con artículos 10 veces más pequeños en su interior. Practique idiomas leyendo las instrucciones en cirílico, alemán, francés o italiano. Viva la magia de envoltorios. Déjese llevar por el erotismo de las formas. Dé rienda suelta a sus emociones reprimidas cuando adquiera camisas Lacoste, sudaderas Adidas o pantalones Levi’s. Cruce la frontera, atrévase a saborear la diferencia. Siéntase deseado y admirado. Aléjese del resto de los mortales ajenos a la felicidad de vestir, comer o divertirse luciendo etiquetas de las trasnacionales comprometidas con el consumo responsable. Pero si a pesar de las recomendaciones opta por galletas, yogures, chorizos, camisas, perfumes o bolígrafos anónimos, se transforma en un canalla sin cualidades. Está condenado al fracaso y llevar una existencia gris. En definitiva, nos dicen, uno acaba siendo lo que consume. No debe conformarse con un coche cualquiera. Debe comprar un BMW, y si no paga los plazos fue feliz mientras duró, aunque le embarguen. Igualmente, no sea tacaño. Celebre el acontecimiento con champagne francés y no lo sustituya por sidra asturiana o vino espumoso. Si cae en dichas aberraciones demuestra su mediocridad.

Hasta hoy, los acólitos del capitalismo nos han dado la murga afirmando que el mercado constituye el espacio donde se despliega la libertad de elegir, base del progreso, la democracia y la acumulación de capital. Sin embargo, en medio de una crisis, cuando el principio y libertad de elegir debe primar sobre cualquier otro, su ejercicio se transforma en un obstáculo. Los consumidores apegados a sus criterios de libre elección son adjetivados de arpías, seres despreciables, sacrílegos condenados al infierno. Por esta razón, de la noche a la mañana, se elimina del manual del buen empresario la frase enseñada con tanto fervor a los empleados de sus comercios: el cliente siempre tiene razón. Ahora debe ser rechazada. Atrás queda el mercado fundamentado en los gustos del cliente. Si anteriormente los empresarios satisfacían al consumidor mediocre que prefería vino barato ofertando aguachirle a los mejores caldos, hoy es una alteración de las leyes de la oferta y la demanda. Este principio, otrora una verdad irrefutable para los gurús amantes de la economía de mercado, se considera obsoleto. Ahora son intervencionistas.

Por último, es curiosa la escasa o nula congruencia entre teoría y práctica de una economía de mercado. Primero se predica la libertad de elegir, y cuando se ejerce se penaliza a sus ingenuos ejecutores. Esta paradoja, inherente al capitalismo, no tiene solución dentro de sus entrañas, de lo contrario no sería una paradoja. Se vive en un mundo esquizofrénico donde no hay escapatoria, salvo transformando las paradojas en contradicción. Es decir, en enunciados dialécticos articulados a voluntades políticas para superarlos. En ello consiste el problema. Mientras tanto, las empresas cuyas marcas controlan el mercado seguirán patrocinando un consumo acorde con sus intereses en contra de toda perspectiva ética y humanista.

Artículo escrito por Marcos Roitman Rosenmann y publicado el 12 de septiembre en La Jornada.

3 de junio de 2009

Embotellados

El negocio del agua embotellada que se extiende en el planeta amenaza con limitar el acceso al líquido sólo a las personas que puedan pagar por ella hasta 10 mil veces su valor.

Se trata de una fase más de la privatización del recurso, en la cual las empresas buscan controlar todos los recursos hídricos, advierte Tony Clarke, autor del libro Embotellados, el turbio negocio del agua embotellada y la lucha por la defensa del agua.

Son cuatro las grandes empresas que generalmente no pagan el producto que envasan y tampoco hay garantías de que sea más saludable –como promueven– que el que sale de la llave. En este momento quieren aprovechar los territorios de América Latina para expandirse, ante la resistencia que ya enfrentan en Canadá y Estados Unidos, señala Clarke en entrevista con La Jornada. En 2002 publicó junto con Maude Barlow el libro Oro azul, en el cual aborda la escasez del agua y su inicial proceso de privatización.

–¿Qué ha pasado entre la publicación de Oro azul y este libro?

–Una de las cosas que tenemos más claras desde que se publicó Oro azul es que en Europa, Canadá y Estados Unidos la punta de lanza de la privatización del agua ha sido embotellarla.

Oro azul

“El objetivo de privatizar 70 por ciento de los servicios públicos de agua, que era la proyección de empresas como Suez y Veolia, fue un fracaso. Después de Oro azul nos dimos cuenta de que teníamos que enfocarnos hacia la otra parte del proceso de privatización, que es la industria del agua embotellada. Parte de la esa estrategia consiste en convencer a la gente de que beber el agua de la llave es dañino para la salud y es más saludable la embotellada, con lo que se favorecería la privatización por ambas vías: si ya pagas mil o hasta 10 mil veces más por la que consumes envasada, por qué no aceptar que se privatice el servicio público. Cerca de un tercio de la población en Estados Unidos y Canadá cubre sus necesidades de hidratación directamente del agua embotellada”.

–¿Los pobres tienen que pagar más por el agua?

–No sólo van a pagar más. Al mismo tiempo, mediante el consumo de agua embotellada, contribuyen a la degradación y la destrucción ambiental. Las botellas de plástico terminan en basureros a cielo abierto, en rellenos sanitarios e incluso en los ríos. El reciclaje de envases no funciona, ya que de las botellas de Coca Cola sólo 10 por ciento es reciclable.

“Además –agrega–, no existe ninguna garantía de las empresas de que el agua que venden es más limpia, pura y saludable que la que recibimos por el grifo en nuestras casas”.

–¿Cuáles son las ganancias de estas firmas?

–Nestlé es la principal empresa alimentaria del planeta; está entre las 15 primeras de la lista de 500 de Fortune, y la división de agua embotellada es la que más rápido ha crecido en ganancias en todo el mundo. En el caso de Coca Cola y Pepsi Cola, que venden bebidas carbonatadas, éstas han empezado a ser desplazadas por el agua, rubro que para ellas también es una fuente de ingresos creciente.

En este libro se menciona que las ganancias son hasta de 35 por ciento, pero en un análisis más cuidadoso vemos que prácticamente no pagan nada por el agua, ya que la obtienen de las redes públicas, de acuíferos o ríos. Los costos provienen de los empaques y de la publicidad, la cual está dirigida al público en el sentido de que es mejor consumir el agua que venden, pero por la cual ellas no pagan.

–¿A qué nivel de privatización de agua se puede llegar?

Control de recursos hídricos

–Las embotelladoras y las privatizadoras de servicios públicos se están vinculando. Tratan de construir una alianza para la administración del agua global. Esto significa que tratan de hacerse del control de los recursos hídricos del planeta, lo que es grave y peligroso. Si obtienen ese control, sólo tendrán acceso al líquido quienes puedan pagar los precios que les impongan.

“En un momento de crisis como el actual, el control monopólico que tratan de ejercer por el recurso hídrico significa que mucha gente va a perder el acceso a éste, y siendo que es esencial para la vida, entonces la vida de la gente está en riesgo por esta privatización.

“Lo que trato de decir cuando habló de la vinculación es que en el contexto de la Organización de Naciones Unidas hay una instancia que se denomina El mandato de los ejecutivos del agua, que es un intento de legitimización, no sólo de las empresas vinculadas directamente con el agua, como las refresqueras y servicios públicos, sino de todas aquellas en las que el agua es esencial para sus actividades. Utilizan esta estructura para hacerse de legitimidad.

–¿El derecho humano al agua es un sueño?

–Podemos creer o no en el derecho humano al agua; yo creo que sí es un derecho fundamental, pero no es suficiente con plantearlo así. Se debe tomar en cuenta que se trata de un bien común y de un bien ecológico. En el sistema capitalista el agua no va a ser llevada a aquellos que la necesitan ni en la cantidad requerida, sino más bien a quienes que puedan pagar por ella.

–México esta ubicado entre los principales consumidores de agua embotellada en el mundo, ¿A qué lo atribuye?

–A sabiendas de que en México puede haber 6 mil o más embotelladores de agua, en realidad el mercado está controlado por las cuatro grandes, fundamentalmente Coca Cola. Una de las causas por las cuales este mercado crece de manera desproporcionada tiene que ver con que estas empresas explotan el hecho de que en México hay malos servicios de abastecimiento de agua potable. Es una estrategia que se da en América Latina.

En Estados Unidos, Canadá y Europa crece un movimiento de resistencia contra el agua embotellada que ha ocasionado una disminución de sus ventas, y en Canadá ya hay 50 ciudades donde las autoridades han establecido restricciones a su venta en lugares públicos.

La versión en español del libro Embotellados, el turbio negocio del agua embotellada y la lucha por la defensa del agua circula bajo la editorial Itaca.

Vean el avance del documental Flow, que trata del problema del agua a nivel mundial.

Publicado el 3 de junio de 2009 en La Jornada.

29 de abril de 2009

Food, Inc

Trailer del documental dirigido por Robert Kenner. ¿Sabemos algo sobre la comida que compramos en el supermercado y servimos diariamente en nuestras mesas?

5 de enero de 2009

The trap

Documental de la BBC en tres partes, realizado por Adam Curtis (El poder de las pesadillas). Muestra el origen de la idea que tenemos actualmente de la libertad -maniquea, limitada y pocas veces cuestionada- resultado de ideas y técnicas de estrategas y matemáticos desarrolladas para controlar el comportamiento bélico soviético durante la Guerra Fría, adoptadas por los think tanks de los 80's en E.U. y el Reino Unido. Cruda disección de nuestro mundo dominado por la cultura del miedo, el mercantilismo desbordado y una felicidad alcanzada por medio de paliativos.
Nota: en el reproductor de Google, se puede escoger que se desplieguen los subtítulos junto al control de volumen.
Primera parte

Segunda parte

Tercera parte

27 de octubre de 2008

Running the numbers (un autorretrato americano)

Chris Jordan examina, desde una pulcra visión estética, las dimensiones de la sociedad de consumo. Las estadísticas de la cultura americana, convertidas en argumento visual. Jordan repite los objetos un número específico de veces, el número que la estadística arroja, para componer con ellos un retrato evocador del vacío que van dejando.




Plastic Bottles, 2007
60x120"
Dos millones de botellas de plástico. Las usadas en los Estados Unidos cada 5 minutos.

Detalle a tamaño real.



Barbie Dolls, 2008
60x80"
32,ooo Barbies. Igual al número de cirugias estéticas de seno realizadas en un mes en los Estados Unidos.

Detalle a tamaño real.



Cell Phones, 2007
60x100"
426,000, el número de teléfonos celulares retirados en los Estados Unidos cada día.

Detalle a tamaño real.

7 de octubre de 2008

Un mundo desigual

Cuarta entrega de la serie documental Voces contra la globalización. ¿Otro mundo es posible?. En esta ocasión Un mundo desigual nos muestra cómo los valores individuales han dejado de tener la mínima importancia: ahora la sociedad le valora según su capacidad de consumo. Un no consumidor es un individuo marginal, pero también existen países marginales e incluso continentes enteros. De este cambio fundamental y de cómo los grandes medios de comunicación mundiales en manos de las megaempresas están fomentando el consumo y el pensamiento único es de lo que habla este programa cuyo equipo se ha desplazado a Tanzania, y a otros lugares del mundo para analizar este fenómeno.

1 de septiembre de 2008

Niños mexicanos y obesidad

Los niños de nivel primaria gastan alrededor de 20 mil millones de pesos al año en las cooperativas escolares para adquirir productos chatarra, principalmente refrescos, frituras y dulces.

El director general de la organización El Poder del Consumidor (EPC), Alejandro Calvillo, señaló que dicha información se obtiene de un análisis que elaboró el Instituto Nacional de Nutrición, en donde destaca que los niños gastan apenas 5 pesos para comprar frutas o verduras dentro de las escuelas.

En conferencia de prensa, precisó que de acuerdo con dicha investigación, el horario televisivo infantil de lunes a viernes por las tardes y los sábados por la mañana, de un total de 37 promocionales por hora se transmiten 17 de comida chatarra.

Asimismo, dijo que un estudio del Instituto Nacional de Salud Pública, de 1988 al 2002, reveló que el consumo de frutas y verduras se redujo en un 30 por ciento; mientras que el consumo de refrescos aumentó 60 por ciento.

Ante este panorama, el director del organismo manifestó su preocupación por la próxima presentación del Código de Autorregulación en materia de publicidad dirigido a niños.

Nota publicada en La Jornada el día 1 de septiembre de 2008.

10 de junio de 2008

México ocupa ya el segundo lugar mundial en obesidad

Artículo escrito por Matilde Pérez Uribe y publicado en La Jornada el día 10 de junio de 2008

En México, la obesidad es considerada “un foco rojo” por el sector salud, ya que el país ocupa el segundo lugar en el mundo en este padecimiento después de Estados Unidos.

En la actualidad, 69 por ciento de los mexicanos padece sobrepeso y 30 por ciento obesidad, debido a la falta de una cultura alimentaria.

De acuerdo con una muestra poblacional tomada para la Encuesta nacional de enfermedades crónicas que se llevó a cabo en el año 2000, 19.8 millones tienen sobrepeso y 12.1 millones presentan obesidad; sin embargo, sólo 20 por ciento acuden al médico para poder bajar de peso y el resto recurren a las llamadas dietas milagro, afirmó la sicóloga Dunia de Martini, del hospital de siquiatría doctor Héctor Tovar Acosta, del IMSS.

Durante la conferencia Sicología, Mitos y Realidades de la Obesidad, realizada en el Hospital de Especialidades del Centro Médico Nacional, De Martini asentó que en esta enfermedad –que incluye trastornos como bulimia, anorexia, potomanía y vivorexia– se han descuidado los aspectos sicológicos y sociales de los pacientes, quienes se enfrentan a una sociedad obesofóbica.

“La persona obesa es juzgada físicamente menos atractiva, carente de voluntad y conducta, con una imagen corporal negativa; es tímida y siente vergüenza, por lo que tiende a mantenerse aislada y por eso en ella es frecuente la depresión”, detalló. Agregó que una encuesta reveló que los niños obesos son considerados por sus compañeros como “estúpidos, feos, tramposos y mentirosos, y como estudiantes son menos reconocidos”.

En el país, uno de cada tres adolescentes tiene sobrepeso; 26 por ciento de los niños entre 5 y 11 años padecen obesidad, índice que en nueve años aumentó ocho puntos porcentuales; 42.7 por ciento de la población entre 45 y 49 años se encuentra con sobrepeso, en tanto que la mayoría de la población con sobrepeso y obesa se localiza, según los estudios de salud, en los estados del norte, en Yucatán y Campeche.

Crecimiento alarmante

En tanto, Nora I. Rodríguez Bravo, jefa de nutrición y dietética del Hospital de Especialidades del Centro Médico Nacional, dijo que es alarmante el ascenso de la población con sobrepeso debido a los malos hábitos de alimentación.

“La gente debe empezar a cuidar su salud, ya que no se trata sólo de un asunto de estética; incluso, en la Cámara de Diputados hay una propuesta de educación nutricional que, de aprobarse, ayudará a la población a mejorar” su forma de alimentarse..

Pero también hizo un llamado a los medios de información, particularmente a los electrónicos, para que los programas donde se ofrece orientación en torno a la alimentación se transmitan en horarios de mayor audiencia, ya que los estudios realizados por especialistas del IMSS revelan que la gente se refugia en la comida para evadir problemas económicos, morales, de pareja y laborales.

Puntualizó que la obesidad es una enfermedad multifactorial que no se debe atender con “tratamientos milagrosos” a base de productos naturales, los llamados light, fibras, laxantes y diversos elementos de mercadotecnia que sólo confunden y deprimen a las personas, además de que agravan su salud.

4 de junio de 2008

El plátano, parábola de nuestro tiempo

Artículo escrito por Johan Hari* y publicado en La Jornada el 3 de junio de 2008
Debajo de los encabezados que hablan de carestía de alimentos y gobiernos tambaleantes, existe un hecho casi inadvertido: los plátanos mueren. Este alimento, más consumido incluso que el arroz o las papas, tiene su propia forma de cáncer. Se trata de un hongo conocido como enfermedad de Panamá, que da a la fruta un color rojo ladrillo y la vuelve incomible.

No hay cura. Todos los frutos perecen conforme se propaga, lo cual ocurre de prisa. Pronto –entre 10 y 30 años– la fruta amarilla y cremosa que conocemos no será más.

La historia del ascenso y caída de este alimento puede verse como una extraña parábola sobre las corporaciones que cada vez dominan más al mundo y adónde nos están llevando.

El plátano parece un espléndido producto de la naturaleza, pero eso es una dulce ilusión. En su forma actual, su creación fue bastante deliberada. Hasta hace 150 años existía gran variedad de plátanos en las selvas del mundo, los cuales se consumían siempre en las zonas cercanas. Algunos eran dulces; otros, amargos. Los había verdes, morados o amarillos.

Un consorcio llamado United Fruit sacó de la selva un tipo en particular –conocido como Gros Michael– y decidió producirlo en masa en enormes plantaciones, y distribuirlo por el mundo en barcos frigoríficos. El plátano se estandarizó en un modelo amigable: amarillo, cremoso y cómodo de llevar en la lonchera.

Hubo allí una chispa de genio empresarial, pero United Fruit ideó un cruel modelo de negocio para llevarlo a cabo. Como explica el escritor Dan Koeppel en su brillante historia Banana: the fate of the fruit that changed the world (Plátano: el destino de la fruta que cambió al mundo) funcionó así: encuentra un país débil. Asegúrate de que el gobierno sirva a tus intereses. Si no lo hace, derrócalo y remplázalo por uno que sí. Quema sus selvas y construye plantaciones de plátano. Haz que los nativos dependan de ti. Aplasta cualquier brote de sindicalismo. Y luego, ¡lástima!, hay que ver morir los plantíos de plátano por una enfermedad que se disgrega por el mundo. Si eso ocurre, arrójales toneladas de químicos, a ver si sirve de algo. Si no, pásate al país de al lado y vuelve a comenzar.

Parece una exageración hasta que uno estudia lo que pasó. En 1911 el magnate platanero Samuel Zemuray decidió convertir a Honduras en su plantación privada. Reunió algunos gángsteres internacionales, como Guy Ametralladora Maloney; montó un ejército privado e invadió la nación, instalando a un amigo de presidente.

El término “república bananera” se inventó para describir las dictaduras serviles que se crearon para favorecer a las empresas del plátano. A principios de la década de 1950, el pueblo guatemalteco eligió a un profesor de ciencia llamado Jacobo Arbenz, porque prometió redistribuir parte de los fincas bananeras entre los millones de campesinos sin tierra.

El presidente estadunidense Eisenhower y la CIA (encabezada por un ex empleado de United Fruit) giraron instrucciones de matar a esos “comunistas”, haciendo notar que “martillo, hacha, pinzas, desarmador, atizador de fuego o cuchillo de cocina” eran buenos métodos para ese fin. Luego la tiranía con la que los remplazaron asesinó a más de 200 mil personas.

Pero, ¿en qué forma se relaciona esto con la enfermedad que hoy diezma los platanares del mundo? Las pruebas indican que, aun cuando vendan algo tan inocuo como los plátanos, las corporaciones se estructuran para hacer una sola cosa: maximizar las ganancias de sus accionistas. Si no hay normas que las contengan, harán lo que sea por maximizar las ganancias a corto plazo, lo cual conducirá a conductas como destruir el medio ambiente que explotan.

No mucho después que la enfermedad de Panamá comenzó a matar plátanos, a principios del siglo XX, científicos de United Fruit advirtieron al consorcio que cometía dos errores. Uno era construir un gigantesco monocultivo: si todos los plátanos eran de la misma especie, una enfermedad que entrara en la cadena en cualquier lugar del planeta se propagaría con rapidez. ¿La solución? Diversificar las variedades que se producían.

Las normas de cuarentena de la empresa también eran una calamidad. Hasta las personas encargadas de prevenir la infección entraban en plantíos sanos con suelo infectado adherido a sus botas. Pero las soluciones a los dos problemas costaban dinero, y United Fruit no quería pagar. Optó por maximizar ganancias hoy, suponiendo que podría abandonar el negocio del plátano si las cosas salían mal.

Así pues, para la década de 1960 el Gros Michel, que United Fruit había empacado como el único plátano auténtico, estaba muerto. La compañía buscó un remplazo inmune al hongo y al fin dio con el Cavendish**. Era más pequeño, menos cremoso y muy fácil de magullar, pero no había de otra.

Pero, como en una secuela de película de horror, el asesino volvió. En la década de 1980, el Cavendish enfermó también. Ahora está muriendo; su inmunidad era un mito. En muchas partes de África la cosecha ha caído 60 por ciento. Existe consenso entre los científicos de que el hongo acabará infectando todos los plátanos de esa variedad en el mundo. Tal vez habría alguna especie que pueda adaptarse como Plátano 3.0, pero son tan diferentes que parecen una fruta del todo diferente y mucho menos apetitosa. El contendiente más probable es el Goldfinger, que es más rígido y agrio: se le conoce como “la banana ácida”.

Gracias a la mala conducta corporativa y a los límites físicos, parece que estamos en un callejón sin salida. La única esperanza parecería ser un plátano genéticamente modificado para resistir la enfermedad de Panamá. Pero es una posibilidad remota, y encontraría mucha resistencia: ¿a quién le gustaría un banana split hecho con un plátano que contuviera genes de pescado?

¿Hay una parábola de nuestro tiempo en este licuado de plátano, sangre y hongos? Durante cien años, un puñado de corporaciones recibieron una fruta espléndida y se les permitió hacer lo que quisieran con ella. ¿Qué ocurrió? Para exprimirle hasta la última gota de ganancia, destruyeron democracias, quemaron selvas y acabaron matando la fruta misma.

Pero, ¿acaso hemos aprendido? Por todo el mundo, políticos como George Bush y David Cameron nos dicen que regular las corporaciones es “una amenaza” que hay que “combatir”; incluso sostienen que debemos dejar en sus manos el clima del mundo. Para mí, sería una locura.***

* Periodista galardonado, colaborador de The Independent y una veintena de periódicos y revistas de GB, EU, Francia, Canadá y otros países. Amnistía Internacional lo nombró Periodista del Año 2007 por sus reportajes sobre el Congo.

** Conocido en México como tabasco.

*** Juego de palabras intraducible con la expresión “that’s bananas.” (N. del T.)

© The Independent

Traducción: Jorge Anaya

13 de abril de 2008

Obesidad, corrupción y complicidad oficial

El gobierno mexicano y empresas como Coca-Cola, Pepsico, Nestle, Bimbo y Kellogg's son los responsables de que México haya alcanzado el segundo lugar en sobrepeso y obesidad en el mundo, después de Estados Unidos. De acuerdo con el director de la asociación civil El Poder del Consumidor (EPC), Alejandro Calvillo -quien demandó a dos de esas corporaciones por sus prácticas publicitarias-, la falta de control que las autoridades ejercen sobre las mismas es la causa de que, conforme a la ultima Encuesta Nacional de Salud y Nutrition, el 70% de la población adulta tenga problemas de sobrepeso u obesidad, así como 5.6 millones de niños y 7.8 millones de adolescentes. Dichas cifras se traducen en que uno de cada cuatro niños padece sobrepeso, y en que alrededor del 70% de ellos puedan ser también obesos en su edad adulta, con altas probabilidades de contraer diabetes. A juicio de Alejandro Calvillo, este panorama se debe en gran medida a la falta de aplicación de la ley contra las prácticas publicitarias de empresas como Nestle, Bimbo, Kellogg's, Pepsico y Coca-Cola, firma esta que sólo en México realiza el 11% de sus ventas mundiales. Al respecto, la Segunda Evaluación del Programa de Desayunos Escolares reveló que las familias indígenas del país gastan más de 20 pesos a la semana en refrescos y sólo 10 pesos en leche, lo que significa que el refresco es parte de la dieta diaria de 12.6 millones de indígenas (12% de la población mexicana). Por cierto que, dice el investigador, México no sólo tiene el segundo lugar en obesidad en el mundo, sino que ya alcanzó también el segundo sitio mundial en consumo de refrescos por persona: medio litro por día en promedio... Las refresqueras Aunque en 1969 Estados Unidos había prohibido el uso del ciclamato de sodio en los refrescos, y México hizo otro tanto el 15 de diciembre de 1999, el gobierno de Vicente Fox -quien fue directivo de la Coca-Cola– autorizó que esa empresa utilizara dicho aditivo para introducir al país la Coca-Cola Zero. Esto lo hizo mediante un acuerdo publicado el 17 de junio de 2006 (poco antes de dejar la Presidencia de la República) en el Diario Oficial de la Federación, contraviniendo las disposiciones de 1999, establecidas en el denominado "Acuerdo por el que se determinan las sustancias permitidas como aditivos y coadyuvantes". Dicha trasnacional -junto con Kellogg's y Matell- obtuvo recientemente el "premio al peor producto" en un congreso realizado en Sydney, Australia, que reunió a 220 organizaciones de consumidores de todo el mundo. Según el dictamen de Consumers International, "estas empresas han incumplido sus responsabilidades y abusan de la confianza del consumidor". Por ello, explica el director de EPC, Alejandro Calvillo, hace tres meses el organismo que representa lanzó la "Campaña Global de Rechazo a los Refrescos", para exigir a los gobiernos que obliguen a Coca-Cola y a Pepsico a "limitar la publicidad de refrescos y otras bebidas con alta densidad calórico vinculadas a la epidemia de la obesidad...". Aunque la iniciativa no fructificó, Calvillo apunta que otro de los graves problemas de salud de los niños es provocado por el consumo de aditivos comunes como el benzonato de sodio y los colorantes utilizados en bebidas y alimentos procesados. Presentes en los refrescos Coca-Cola y Pepsi, tales ingredientes ocasionan trastornos como déficit de atención e hiperactividad (TDAH) en los niños. En México, continúa, la TDAH ocupa los primeros lugares de atención en clínicas psiquiátricas, en consultas al psicólogo y al pediatra, así como en escuelas, pues de acuerdo con datos que la Secretaria de Salud le proporcionó a El Poder del Consumidor, existen cerca de 1.5 millones de niños y 3 millones de adultos con este trastorno. "Pero si la empresa refresquera privilegiada en el sexenio de Vicente Fox fue la Coca Cola, en el actual de Felipe Calderón es la Pepsi", sentencia el director de EPC, y explica: Al inicio del ciclo escolar 2007-2008, la secretaria de Educación Pública, Josefina Vázquez Mota, lanzó en las escuelas de educación media y básica del país la campana "Vive Saludable Escuela", de la empresa Pepsico, como parte de la estrategia de esta empresa productora de refrescos y botanas para contrarrestar el "Movimiento Bienestar" que había emprendido Coca-Cola. Alejandro Calvillo no tiene al respecto duda de que Josefina Vázquez Mota "cayó en el juego de relaciones públicas diseñado por Pepsico para posicionarse en las escuelas con los niños", pero más señala, tanto Coca-Cola como Pepsico "están sobornando a los directivos de las escuelas y cooperativas pagandoles por la exclusividad de su producto en las ventas internas, ya sea con dinero en efectivo o en especie".

Por su parte Kellogg's, que destina a los niños productos con altos niveles de azúcar y sal, "contribuyendo a la epidemia de la obesidad que sufren" los menores, fue responsabilizada por la Asociación Mundial de Asociaciones de Consumidores de incurrir en la manipulación y el engaño publicitarios para elevar la cantidad de pequeños que consumen sus productos. En articulos como Zucaritas, puntualiza Calvillo, 40% del contenido son azúcares, mientras que para Choco Krispis, Froot Loops y Chocos la cifra correspondiente es de 46%. Similar contenido calórico poseen los cereales procesador por la trasnacional Nestle dirigidos al mercado infantil (Nesquik, Trix, Lucky Charms y Cookie Crisp). En enero de 2008 Ia Asociacion Peruana de Consumidores y Usuarios, Consumidores y Usuarios de Chile y El Poder del Consumidor denunciaron al corporativo Bimbo por "engañar" a sus consumidores, pues en los empaques de Pan Integral Bimbo, Pan Integral Wonder y Pan Integral Orowet puso Ia leyenda integral 100%, cuando en realidad su ingrediente principal no es harina integral de trigo. E inclusive la Organization Mundial de la Salud (OMS), el Instituto de Medicina de Estados Unidos y la Carta Europea contra la Obesidad establecen cuales son los factores que propician el actual "ambiente obesigénico": La publicidad que promueve entre los niños el consumo de alimentos con altos contenidos de azúcares, grasas y sal. La predominancia de estos alimentos en las instituciones educativas. La falta de acceso a agua potable gratuita en escuelas y espacios públicos. La nula orientación nutricional sobre lo que debe y no debe comerse de manera habitual, y la falta de un etiquetado claro en los productos. El factor gobierno Pero a esos factores Calvillo agrega otro en nuestro país: la responsabilidad del Estado mexicano, ya que existen tres legislaciones que prohíben las campañas publicitarias "engañosas" y no se aplican: el Reglamento de la Ley General de Salud en Materia de Publicidad, la Ley Federal de Radio y Televisión, y la Ley Federal de Protección al Consumidor. "Si se aplicaran esas leyes -puntualiza-, una parte importante de la publicidad dirigida a los niños tendría que ser retirada del aire y sancionarse en dos aspectos: engaño publicitario y afectación de hábitos alimentarios." Pero hasta ahora, asegura, en México ninguna empresa ha sido sancionada por difundir publicidad "engañosa" dirigida a niños, aunque deteriore los hábitos de alimentación. Justamente El Poder del Consumidor presentó una denuncia contra Kellogg's y Nestlé ante la Secretaria de Salud porque la publicidad que dirigen a los niños "es uno de los factores que contribuye a generar la epidemia de sobrepeso y obesidad en la infancia". Pero, advierte, ese tipo de empresas continúan manteniendo el control político en México, como lo demuestra el hecho de que en marzo de 2001, con el voto del PAN y el PRI, la Cámara de Diputados rechazo una iniciativa para restringir la publicidad de los alimentos "chatarra" o para que ésta mostrara los efectos en la salud de los consumidores. Recuerda el investigador que las empresas ganaron gracias al cabildeo de Jaime Zabludovsky -quien fue jefe del equipo negociador del Tratado de Libre Comercio (TLC)-, hoy presidente de ConMéxico, que agrupa a estas grandes empresas. La tarea de Zabludovsky, precisa Calvillo, es evitar que se apruebe alguna regulación que afecte a las integrantes de ConMexico, tanto a nivel federal como estatal. Otro caso que le viene a la memoria es el momento en que Julio Frenk, secretario de Salud de Vicente Fox, apareció en un anuncio pagado por Pepsico y con los logos de Sonrics y Sabritas detrás de él. Frenk inauguraba una de las empresas de Pepsico y declaraba que no hay alimentos buenos y malos, sino dietas adecuadas y no adecuadas, expresa el representante de EPC. "Se estima -concluye- que en México, un niño que ve dos horas de televisión diaria presenciara 12 mil 700 anuncios de comida 'chatarra' al año: similares al comercial de Julio Frenk, y ninguno con orientación nutricional. Lo mismo ocurre en las escuelas, en donde predomina venta de comida 'chatarra' sin que las autoridades hagan nada al respecto."

Artículo de Patricia Dávila para el semanio Proceso.

14 de marzo de 2008

Ironía y publicidad

El Palacio de Hierro anuncia "Por fin un libro que todos van a leer." Y se refiere a una guía de estilos del almacén, celebrando, a la vez, nuestro gusto por lo prescindible y nuestro analfabetismo funcional, ya bien generalizado.

La frase "En nuestro mundo luchamos por lo que queremos. Un mundo diferente" no es más una frase dicha por un joven en los años sesenta. La dice el locutor de un comercial. Lo hace en la televisión mientras un hombre en la pantalla hace todo por recuperar su botella de cerveza Modelo Light. Todo un revolucionario.

El una vez romántico nombre de Copa Libertadores ya no lo es tanto. Ahora, rentable y paradójico, el torneo se llama Copa Santander Libertadores. Al menos el Libre Mercado tiene sus destellos de sentido del humor.

9 de enero de 2008

Obesidad y comida chatarra

Fragmentos del artículo "Engaños y más engaños" escrito por René Drucker Colín y publicado el 8 de enero de 2008 en la Jornada.

Todos los días vemos en la televisión una serie de anuncios sobre una gran variedad de productos, que en la mayoría de los casos no sirven para lo que dicen que sirven. Muchos de estos anuncios se repiten a veces por decenas de minutos en horarios televisivos muy estratégicos. Ahí podemos ver desde las ridículas cremas reductoras, los instrumentos de diversa índole que producen unos cuerpos maravillosos en unos cuantos días, que en la realidad no sirven para nada, o más bien, sirven para enriquecer a consorcios económicos de dudosa respetabilidad, hasta alimentos que tienen, eso sí, la calidad de ser chatarra.

La chatarra, según el Diccionario de la lengua española de la Real Academia Española, es un término utilizado para definir algo de muy baja calidad. Es por ello que a los alimentos que contienen conservadores, colorantes, saborizantes artificiales, altos niveles de azúcar, grasas saturadas y colesterol se les conoce como comida chatarra. Ejemplos abundan desde que llegaron a México los McDonald’s y similares. Una “dieta chatarra”, rica en sales y azúcares, aunada a la falta de actividad física, trae consigo serias implicaciones para nuestra salud y la de nuestros hijos.

Más de 70 por ciento de los mexicanos en edad adulta padecen sobrepeso u obesidad y 10 millones de niños y adolescentes presentan ya este problema.


La situación sin duda tiene su origen en malos hábitos alimenticios, pero también en una engañosa publicidad y un asfixiante sistema de comercialización.

Según la asociación llamada El Poder del Consumidor, un niño que ve la televisión dos horas diarias habrá estado expuesto en un año a 12 mil 775 anuncios de productos chatarra y ni uno solo de información nutricional.

Investigadores del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán llevaron a cabo un estudio que arrojó datos importantes sobre costumbres alimenticias de nuevas generaciones de mexicanos. De un total de 4 millones y medio de niños de primero a sexto año de primaria, 28 por ciento llevaba de su casa algo para comer a la hora del recreo, 70 por ciento llevaba consigo dinero para comprar en la cooperativa y sólo 2 por ciento dependía de los desayunos escolares. De los niños que llevaban dinero, la gran mayoría compraba dulces, golosinas, frituras y refrescos [...]

Ante este incesante consumismo, la ciencia mundial ha llegado a conclusiones reveladoras: los adictos a la comida chatarra sufren el mismo tipo de enfermedad que las personas aquejadas por el alcoholismo o las drogas; de hecho, ahora se sabe que los cerebros de pacientes hambrientos operan de manera muy similar a los que sienten ansiedad por consumir alguna droga lícita o ilícita. Pero el mayor dilema es la inmensa problemática surgida en años recientes: la obesidad en nuestra población. México se ha colocado como el segundo país con mayor población de obesos después de Estados Unidos [...]

3 de enero de 2008

La (vacía) era del consumo

Cuando a Franklin D. Roosevelt le preguntaron qué libro daría a los soviéticos para mostrarles las ventajas de la sociedad estadounidense, señaló el catálogo de los almacenes Sears.

Durante el período de expansión económica posterior a la II Guerra Mundial, los consumidores occidentales, y especialmente los de Estados Unidos, se convirtieron en los más privilegiados, y los más hostigados, del planeta.



A lo largo y ancho de Estados Unidos surgían nuevos anhelos con el desarrollo de centros comerciales que permitían a los consumidores comprar a todas horas en condiciones climáticas controladas. Cuando el centro comercial Southdale abrió sus puertas en Minnesota en 1950, sus anuncios proclamaban que "cualquier día sería perfecto para hacer compras en Southdale".

En la década de 1970 se calculaba que los estadounidenses pasaban más tiempo en los centros comerciales que en ningún otro sitio, aparte de sus lugares de trabajo y sus casas.

—Fragmento del libro Ansiedad por el Estatus, de Alain de Botton

31 de diciembre de 2007

King Corn

Documental que habla sobre el maíz -la materia prima para crear una sociedad obesa- en nuestra vida diaria. Por cierto, Feliz 1o. de enero.

16 de noviembre de 2007

El imperio del consumo

—José Saramago

La explosión del consumo en el mundo actual mete más ruido que todas las guerras y arma más alboroto que todos los carnavales. Como dice un viejo proverbio turco, quien bebe a cuenta, se emborracha el doble.

[...] La expansión de la demanda choca con las fronteras que le impone el mismo sistema que la genera. El sistema necesita mercados cada vez más abiertos y más amplios, como los pulmones necesitan el aire, y a la vez necesita que anden por los suelos, como andan, los precios de las materias primas y de la fuerza humana de trabajo. El sistema habla en nombre de todos, a todos dirige sus imperiosas órdenes de consumo, entre todos difunde la fiebre compradora; pero ni modo: para casi todos esta aventura comienza y termina en la pantalla del televisor. La mayoría, que se endeuda para tener cosas, termina teniendo nada más que deudas para pagar deudas que generan nuevas deudas, y acaba consumiendo fantasías que a veces materializa delinquiendo.



El derecho al derroche, privilegio de pocos, dice ser la libertad de todos. Dime cuánto consumes y te diré cuánto vales. Esta civilización no deja dormir a las flores, ni a las gallinas, ni a la gente. En los invernaderos, las flores están sometidas a luz continua, para que crezcan más rápido. En la fábricas de huevos, las gallinas también tienen prohibida la noche. Y la gente está condenada al insomnio, por la ansiedad de comprar y la angustia de pagar.

[...] Invisible violencia del mercado: la diversidad es enemiga de la rentabilidad, y la uniformidad manda. La producción en serie, en escala gigantesca, impone en todas partes sus obligatorias pautas de consumo. Esta dictadura de la uniformización obligatoria es más devastadora que cualquier dictadura del partido único: impone, en el mundo entero, un modo de vida que reproduce a los seres humanos como fotocopias del consumidor ejemplar.

El consumidor ejemplar es el hombre quieto. Esta civilización, que confunde la cantidad con la calidad, confunde la gordura con la buena alimentación. Según la revista científica The Lancet, en la última década la «obesidad severa» ha crecido casi un 30 % entre la población joven de los países más desarrollados. Entre los niños norteamericanos, la obesidad aumentó en un 40% en los últimos dieciséis años, según la investigación reciente del Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad de Colorado. El país que inventó las comidas y bebidas light, los diet food y los alimentos fat free, tiene la mayor cantidad de gordos del mundo. El consumidor ejemplar sólo se baja del automóvil para trabajar y para mirar televisión. Sentado ante la pantalla chica, pasa cuatro horas diarias devorando comida de plástico.

—Extractos del artículo El Imperio del Consumo.

4 de septiembre de 2007

Cero

Publicado en El Universal el lunes 27 de agosto de 2007/

Contiene Coca Zero sustancia cancerígena
El ciclamato de sodio, prohibido en EU, está aprobado por la SSA: la empresa

La Coca Cola Zero que se comercializa en nuestro país contiene un endulzante prohibido en Estados Unidos desde hace casi 40 años, pues puede tener efectos cancerígenos.

El uso de ciclamato de sodio no se permite en alimentos, bebidas y suplementos alimenticios en EU desde octubre de 1969.

Información de la Food and Drug Administration (FDA, por sus siglas en inglés), instancia oficial que prohibió el ciclamato de sodio en EU señala que la sustancia puede causar cáncer y también se ha estudiado su relación con casos de esterilidad entre sus consumidores.

Laura Olguín, catedrática de la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas del Instituto Politécnico Nacional, explicó que el ciclamato de sodio puede provocar cáncer si se consume de forma excesiva.

La presencia del compuesto está controlada en productos como la Coca Cola Zero que contiene 25 miligramos sobre 100 gramos en cada una de sus latas de 355 mililitros.

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, (FAO), un ser humano no debe consumir al día más de 11 miligramos de ciclamato de sodio por cada kilo de su peso corporal.

Según Laura Olguín, el uso excesivo de ciclamato se suscita al consumir varios productos dietéticos.

Entre las indicaciones por esta sustancia está el evitar su consumo en mujeres embarazadas y niños.

El refresco contiene aspartame y acesulfame, endulzantes que no son nocivos para el ser humano, según la página de internet de Coca Cola Zero en México.

El acesulfame y el aspartame, figuran en la lista de aditivos para alimentos y bebidas aprobados por la Secretaría de Salud en 1999, donde no aparecía el ciclamato de sodio.

Respecto al último , el portal sólo menciona que está aprobado por la Secretaría de Salud.

La sustancia entró a la lista de coadyuvantes para alimentos, bebidas y suplementos alimenticios permitidos por la dependencia en julio de 2006, por un acuerdo publicado en el Diario Oficial de la Federación.

Sobre los efectos cancerígenos de los endulzantes, Coca Cola hace referencia a la sacarina. Señala que no tiene efectos nocivos. Indica que estudios hechos en ratas expuestas a esta sustancia desarrollaron cáncer tras aplicarles dosis equivalentes al consumo de 750 latas de refresco al día de por vida.

Sin embargo, la refresquera detalla que los altos niveles de sacarinas sólo se hallan en la rata macho y esto no es relevante en el humano.


Tomado de http://www.indiaresource.org/


Un dulce riesgo

El estudio Efectos del ciclamato de sodio en el hígado fetal de ratas estudios cariomético y estreológico, publicado en septiembre de 2005 por el International Journal of Morphology (Diario Internacional de Morfología), define al ciclamato como una sustancia derivada del ácido N-ciclo-hexil-sulfámico, usada como edulcorante no calórico.

El estudio aplicó por cinco días una dosis del endulzante a ratas preñadas y luego las sacrificó para conocer efectos del compuesto en fetos.

“Los resultados mostraron que el uso del ciclamato de sodio en las ratas preñadas causó retardo en el desarrollo fetal e hipertrofia celular hepática en los fetos, sugerente de toxicidad en el hígado fetal de las ratas”, concluye el análisis.

El ciclamato de sodio tiene la capacidad de endulzar un producto hasta 600 veces más que el azúcar normal en combinación con otros compuestos.

Su utilización en refrescos se da debido a que proporciona un sabor más natural que compuestos como el aspartame, según explicó Laura Olguín, catedrática de la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas del Instituto Politécnico Nacional.

25 de agosto de 2007

McDonald's video game

McDonald's video game

Juego hecho por molleindustria para explicar cuál es el precio que hay que pagar para sostener nuestro estilo de vida (yo consumo, ellos lucran, destruyen bosques tropicales, desertifican, pauperizan y generan hábitos de consumo de dudosa calidad). Juega, diviértete y aprende.

7 de agosto de 2007

La McDonaldización de la vida mexicana

Artículo escrito por René Drucker Colín –uno de los más destacados representantes del quehacer científico nacional– publicado el 7 de agosto de 2007 en La Jornada.

Si uno voltea a ver a su alrededor y medita un poquito sobre el estilo de vida que nos hemos forjado a lo largo de ya varias décadas, no sabríamos bien a bien si reír o llorar. No cabe duda que la complejidad de la vida moderna impone cada vez más demandas, no sólo a la sociedad en su conjunto, sino a las familias también. Está claro que hoy día las grandes ciudades imponen una serie de demandas a los ciudadanos que obligan a encontrar las formas más simples, efectivas y rápidas para resolver la vida cotidiana. Si a esto le sumamos la falta de estructuras y servicios sociales de calidad, la combinación es bastante explosiva y genera gran presión hacia los individuos por encontrar los métodos con menores complicaciones y así generar la resolución de las necesidades más inmediatas y apremiantes. Una de ellas, por ejemplo, es la alimentación, donde a raíz de la introducción masiva y constante de productos baratos y de rápida confección, se ha logrado introducir a nuestro país (pero asimismo en el mundo entero), cambiando costumbres, una serie de insumos culinarios baratos, pero de bajísima calidad y de alta peligrosidad para la salud.



Las cadenas de fast food (comida rápida) como McDonald's son responsables de los cambios alimenticios en la población, lo que ha logrado que nos coloquemos en el segundo lugar después de Estados Unidos en obesidad. Las consecuencias de esto no han dejado de aparecer rápidamente con el alarmante crecimiento de la diabetes juvenil. Pero el problema no se restringe a los hábitos alimenticios. El modelito de "comida rápida" se ha introducido en el estilo de vida de nuestra población y, lo que es peor, al modelito de visión de desarrollo del país por parte de ciertos sectores de la población y de grupos políticos. Lo rápido es negocio, la calidad es prescindible.

No hay espacio para exponer todos los ámbitos de la vida mexicana en los que la McDonaldización ha terminado siendo un estilo a seguir. La superficialización y tergiversación de los valores está terriblemente presente cotidianamente en la televisión, donde es difícil encontrar algo que valga la pena ver. Lo terrible es que eso es lo que alimenta la mente de los jóvenes, quienes ven durante demasiado tiempo este supuesto medio de diversión.

La educación superior en nuestro país ha sufrido también una especie de cambio hacia lo superfluo y supuestamente útil. Hoy día nos han invadido las universidades patito que podríamos bautizar con el nombre de universidades McDonald's, en las cuales la educación que se imparte termina enfermando a los alumnos de una especie de espejismo educacional: los "preparan" para una serie de empleos que frecuentemente no sólo no existen, sino que además, cuando sus egresados son contratados, los sueldos que reciben son equivalentes a su preparación: malos, por no decir malísimos.



Por otra parte, los intereses de grupos de poder económico y de grupos políticos, confabulados ambos, no tienen interés en resolver los problemas de la sociedad mexicana: lo que desean es saquear al país y generar una sociedad complaciente, pobremente educada y, por ende, fácilmente manipulable, impulsando todos los valores más superficiales y anodinos. Hoy día el conocimiento, la cultura, la educación de calidad son consideradas por los grupos de poder inútiles y como piedritas en el zapato. ¿Para qué quiero generar conocimiento, si lo puedo comprar?, ¿para qué quiero cultura, si puedo viajar? y ¿para qué quiero educación de calidad, si puedo enviar a mis hijos a estudiar fuera? Los que no puedan hacer todo eso, no merecen tenerla, y ciertamente, yo gobierno, o yo empresario, no voy a invertir para que la sociedad entera pueda recibir los beneficios de estas cosas. Mejor hay que convencer de que la McDonaldización de la vida mexicana es lo mejor que puede tener el pueblo de México. ¿A quién le interesa cambiar eso? Desde luego a la clase política dominante, no. Si no, ¿cómo les vendemos espejitos? Estamos, pues, invadidos por la chatarra alimenticia, la chatarra televisiva y la chatarra educativa, enriqueciendo a algunos pocos y fastidiando a muchos.