28 de agosto de 2008

México, con el crecimiento más bajo de AL, dice Cepal

Artículo publicado en La Jornada el día 28 de agosto de 2008

El crecimiento económico de América Latina será de 4.7 por ciento este año, enmarcado por extremos en los que sobresale un incremento de 8.3 por ciento del producto interno bruto (PIB) de Perú, a la cabeza de los países con mejor desempeño, y una expansión de 2.5 por ciento en el caso de México, a la retaguardia de las economías de la región latinoamericana por segundo año consecutivo, estimó la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).

Al dar a conocer el Estudio económico de América Latina y el Caribe 2007-2008, Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva del organismo, hizo notar que “la región sigue creciendo” pero a una tasa menor a la de 5.7 por ciento registrada el año pasado, y adelantó que la expansión económica “seguirá desacelerándose en 2009” a 4 por ciento.

A través de una videoconferencia de prensa desde Santiago, Chile, sede de la Cepal, Alicia Bárcena subrayó que un incremento de 23 por ciento en la inversión bruta interna y una aceleración de la demanda agregada, fueron los dos factores que propiciaron en mayor medida el crecimiento de la economía peruana.

Escasa tributación

En tanto, atribuyó el bajo crecimiento del PIB en México a la muy estrecha relación de su economía con la de Estados Unidos, a la insuficiente inversión física y al bajo nivel de tributación fiscal.

“México tributa poco y tiene una enorme evasión fiscal”, comentó la secretaria ejecutiva de la Cepal. Su recaudación tributaria representa alrededor de 12 por ciento de su producto interno bruto, en contraste con 18 por ciento del PIB que se tiene como promedio en América Latina, apuntó.

La tasa de crecimiento económico de 2.5 por ciento para México, estimada por el organismo de Naciones Unidas, es menor a la meta oficial de 2.8 por ciento para este año, la cual fue ajustada en abril desde 3.7 por el gobierno federal; pero también es mayor a la de 2.3 por ciento en que la proyectan los escenarios básicos de los principales centros de análisis y consultoría del sector privado.

Los cinco países de la región latinoamericana con mayor crecimiento económico en 2008 serán: Perú, con 8.3 por ciento; Panamá, 8; Uruguay, 7.5; Argentina, 7 por ciento, igual al de Cuba, y la República Bolivariana de Venezuela con una tasa de expansión de 6 por ciento.

Abajo del promedio de 4.7 por ciento de incremento del PIB de la región figurarán: Honduras, con 4.5; Guatemala, 4.3, igual al de Costa Rica; Chile, 4; El Salvador, 3.7; Nicaragua, 3, similar al de Haití y Ecuador, y México, con un crecimiento económico de 2.5 por ciento.

Iniciado en 1948 por el economista Raul Prebish, el Estudio económico de América Latina y el Caribe es el informe más antiguo de la Cepal.

En el centro de las preocupaciones económicas actuales y por venir, Alicia Bárcena mencionó el acelerado crecimiento de los precios observado durante este año. “La inflación importa mucho por su efecto retroactivo en el crecimiento de las economías a través de la reducción de la demanda”, y “agudiza los dilemas de la política monetaria y cambiaria”, subrayó.

Inflación contra pobreza


Pero sobre todo preocupa el impacto regresivo que la aceleración inflacionaria de los alimentos puede tener en la lucha contra la pobreza. “Un incremento de 15 por ciento de los precios de los alimentos provocaría un aumento de la pobreza equivalente a 2.8 puntos porcentuales, con lo cual se elevaría de 35.1 a 37.9 por ciento de la población, y se perdería un tercio de la reducción de la pobreza que se registra en la región desde 2002”, dijo.

En términos absolutos, el alza de los alimentos puede incorporar 15.7 millones de nuevos pobres en América Latina, con lo cual el universo de habitantes en esta situación llegaría a 204.5 millones. Pero Bárcena precisó que será en diciembre cuando la Cepal presente un estudio completo sobre la afectación del alza de los alimentos en los niveles de pobreza en la región y país por país.

Entre tanto, advierte, “la inflación aumenta de manera generalizada, impulsada principalmente por el aumento de los precios de los alimentos”.

A la cabeza de este fenómeno figuran la República Bolivariana de Venezuela, con un incremento de 32 por ciento de la inflación general de junio de 2007 al mismo mes de 2008, pero una elevación de 51 por ciento en los precios de los alimentos. Le sigue Nicaragua, con una carestía de 23 por ciento y alza de 33 por ciento en la comida; Bolivia, con una inflación general de 17 y una particular de alimentos de 32 por ciento.

En este aspecto México es el país de la región con menor inflación general, 5.3 por ciento, y de alimentos, 9.

La perspectiva económica de la región para 2009 no prevé estancamientos y menos aún resultados negativos. El próximo “será el séptimo año consecutivo de crecimiento, aunque se profundizará la desaceleración”, pronostica la Cepal.

La economía regional crecerá 4 por ciento en 2009. A la cabeza nuevamente figurarán Perú y Panamá, con 7 por ciento; Uruguay y Cuba, con 6, y República Dominicana, Chile y Argentina, con 5. México estaría a la zaga de todos por tercer año consecutivo, con un incremento de 2.5 ciento en su PIB, similar al de Nicaragua; pero menor al 3 por ciento proyectado para Haití y Ecuador.
Juan Antonio Zúñiga y Enrique Gutiérrez (Reportero y corresponsal)

17 de agosto de 2008

Mágico mundo

Protesta ocurrida el viernes 15 de agosto de 2008. Imágenes salidas de una pesadilla clasemediera.




Fotos AP

22 de junio de 2008

Los Chicago Boys de Obama

Artículo escrito por Naomi Klein y publicado el 21 de junio de 2008 en La Jornada

Barack Obama se esperó sólo tres días después de que Hillary Clinton se salió de la carrera demócrata para declarar a CNBC: “Mira, estoy en favor del crecimiento, soy un tipo en favor del libre mercado. Amo el mercado”.

Para demostrar que ésta no es una simple aventura de primavera, nombró a Jason Furman, de 37 años, encargado de su equipo de política económica. Furman es uno de los más destacados defensores de Wal-Mart, compañía a la que describe como “una historia progresista de éxito”. Durante la campaña, Obama arremetió contra Clinton por formar parte de la junta directiva de Wal-Mart y se comprometió: “No compraré ahí”. Sin embargo, para Furman, la verdadera amenaza son los críticos de Wal-Mart: los “esfuerzos por lograr que Wal-Mart incremente sus salarios y beneficios” crean un “daño colateral”, el cual es “demasiado grande y perjudicial a la gente trabajadora y a la economía en general como para que me quede aquí sentado cantando Kum-Ba-Ya* en aras de los intereses de una armonía progresista”.

El amor de Obama por los mercados y su deseo de “cambio” no son intrínsecamente incompatibles. “El mercado está desequilibrado”, dice, y seguro que lo está. Muchos rastrean el origen de este profundo desequilibrio hasta las ideas de Milton Friedman, quien lanzó una contrarrevolución al New Deal desde su percha en el departamento de economía de la Universidad de Chicago. Y aquí encontramos más problemas, porque Obama –quien dio clases de derecho en la Universidad de Chicago durante una década– está complemente incrustado en el pensamiento conocido como la Escuela de Chicago.

Eligió como su principal consejero económico a Austan Goolsbee, un economista de la Universidad de Chicago que está del lado izquierdo de un espectro que termina en la centroderecha. Goolsbee, a diferencia de sus colegas más friedmanianos, concibe la desigualdad como un problema. Su solución principal, sin embargo, es más educación –algo en lo que Alan Greenspan podría coincidir. En su ciudad natal, Goolsbee ha estado ansioso por vincular a Obama a la Escuela de Chicago. “Mira su plataforma, sus consejeros, su temperamento, el tipo tiene un sano respeto por los mercados”, le dijo a la revista Chicago. “Está en el ethos de la (Universidad de Chicago), lo cual es diferente a decir que es laissez-faire”.

Otro fan de Chicago, cercano a Obama, es el multimillonario Kenneth Griffin, de 39 años, jefe ejecutivo del fondo de cobertura Citadel Investment Group. Griffin, quien le dio la mayor donación permitida a Obama, es algo así como un icono de una economía desequilibrada. Se casó en Versalles y la fiesta posterior fue en el sitio en el que vacacionaba Marie Antoinette (hubo presentación del Cirque du Soleil), y él es un acérrimo oponente a cerrar la laguna fiscal de los fondos de cobertura. Mientras Obama habla acerca de endurecer las reglas comerciales con China, Griffin ha hecho caso omiso de las pocas barreras que existen. A pesar de las sanciones que prohíben la venta de equipo policiaco a China, Citadel ha invertido en controvertidas compañías de seguridad establecidas en China, que ponen a la población local bajo niveles sin precedente de vigilancia.

Ahora es el momento para preocuparnos de los Chicago Boys de Obama y su empeño en rechazar cualquier intento serio por regular. En el lapso de dos meses y medio, entre su victoria electoral en 1992 y su toma de posesión, Bill Clinton dio una vuelta en U en lo que se refiere a la economía. Había hecho campaña prometiendo revisar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), añadir provisiones laborales y medio ambientales e invertir en programas sociales. Pero dos semanas antes de tomar posesión, se reunió con el entonces jefe de Goldman Sachs, Robert Rubin, quien lo convenció de la urgencia de adoptar una política de austeridad y más liberalización. Rubin le dijo a PBS: “Antes de entrar a la Oficina Oval, durante la transición, el presidente Clinton decidió realizar un cambio drástico en política económica”.

Furman, un destacado discípulo de Rubin, fue elegido para encabezar el Hamilton Project del Brookings Institution, un centro de investigación que Rubin ayudó a fundar para proveer argumentos en favor de reformar, en vez de abandonar, la agenda del libre comercio. A eso añádale la reunión de Goolsbee, llevada a cabo en febrero, con funcionarios de los consulados canadienses, que se fueron con la clara impresión de que los habían instruido a no tomar en serio la campaña contra el TLCAN de Obama, y hay muchas razones para preocuparnos de una repetición de 1993.

La ironía es que no hay razón alguna para este retroceso. El movimiento lanzado por Friedman, introducido por Ronald Reagan y afianzado por Clinton, enfrenta una profunda crisis de legitimidad en el mundo. En ningún lugar es más evidente que en la misma Universidad de Chicago. A mediados de mayo, cuando Robert Zimmer, presidente de la universidad, anunció la creación del Intituto Milton Friedman, con un fondo de 200 millones de dólares, un centro de investigación económica dedicado a continuar y hacer crecer el legado de Friedman, surgió una controversia. Más de 100 miembros de la facultad firmaron una carta de protesta. “Los efectos del orden global neoliberal, establecido en las últimas décadas y fuertemente apoyado por la Escuela de Economía de Chicago, de ninguna manera han sido inequívocamente positivos”, declara la carta. “Muchos argumentarían que han sido negativos para la mayoría de la población mundial”.

Cuando Friedman murió en 2006, tales atrevidas críticas a su legado estaban en buena medida ausentes. Los monumentos conmemorativos hablaban sólo de grandes logros, una de las más destacadas evaluaciones apareció en The New York Times, escrita por Austan Goolsbee. Sin embargo ahora, dos años después, el nombre de Friedman se percibe como una desventaja hasta en su alma mater. Así que, ¿por qué eligió Obama este momento para ser un Chicago-retro, cuando todas las ilusiones de un consenso se desvanecieron?

No todas las noticias son malas. Furman asegura que va a recurrir a las habilidades de dos economistas keynesianos: Jared Bernstein, del Economic Policy Institute, y James Galbraith, hijo del nemesis de Friedman, John Kenneth Galbraith. Nuestra “actual crisis económica”, dijo Obama recientemente, no salió de la nada. Es “consecuencia lógica de una cansada y equivocada filosofía que ha dominado a Washington durante demasiado tiempo”.

Cierto. Pero antes de que Obama pueda purgar a Washington del azote del friedmanismo, tiene que limpiar ideológicamente su propia casa.

* Un famoso spiritual

© Naomi Klein 2008. El texto fue publicado en The Nation

Naomi Klein es autora de The shock doctrine. www.naomiklein.org

Traducción: Tania Molina Ramírez

10 de junio de 2008

México ocupa ya el segundo lugar mundial en obesidad

Artículo escrito por Matilde Pérez Uribe y publicado en La Jornada el día 10 de junio de 2008

En México, la obesidad es considerada “un foco rojo” por el sector salud, ya que el país ocupa el segundo lugar en el mundo en este padecimiento después de Estados Unidos.

En la actualidad, 69 por ciento de los mexicanos padece sobrepeso y 30 por ciento obesidad, debido a la falta de una cultura alimentaria.

De acuerdo con una muestra poblacional tomada para la Encuesta nacional de enfermedades crónicas que se llevó a cabo en el año 2000, 19.8 millones tienen sobrepeso y 12.1 millones presentan obesidad; sin embargo, sólo 20 por ciento acuden al médico para poder bajar de peso y el resto recurren a las llamadas dietas milagro, afirmó la sicóloga Dunia de Martini, del hospital de siquiatría doctor Héctor Tovar Acosta, del IMSS.

Durante la conferencia Sicología, Mitos y Realidades de la Obesidad, realizada en el Hospital de Especialidades del Centro Médico Nacional, De Martini asentó que en esta enfermedad –que incluye trastornos como bulimia, anorexia, potomanía y vivorexia– se han descuidado los aspectos sicológicos y sociales de los pacientes, quienes se enfrentan a una sociedad obesofóbica.

“La persona obesa es juzgada físicamente menos atractiva, carente de voluntad y conducta, con una imagen corporal negativa; es tímida y siente vergüenza, por lo que tiende a mantenerse aislada y por eso en ella es frecuente la depresión”, detalló. Agregó que una encuesta reveló que los niños obesos son considerados por sus compañeros como “estúpidos, feos, tramposos y mentirosos, y como estudiantes son menos reconocidos”.

En el país, uno de cada tres adolescentes tiene sobrepeso; 26 por ciento de los niños entre 5 y 11 años padecen obesidad, índice que en nueve años aumentó ocho puntos porcentuales; 42.7 por ciento de la población entre 45 y 49 años se encuentra con sobrepeso, en tanto que la mayoría de la población con sobrepeso y obesa se localiza, según los estudios de salud, en los estados del norte, en Yucatán y Campeche.

Crecimiento alarmante

En tanto, Nora I. Rodríguez Bravo, jefa de nutrición y dietética del Hospital de Especialidades del Centro Médico Nacional, dijo que es alarmante el ascenso de la población con sobrepeso debido a los malos hábitos de alimentación.

“La gente debe empezar a cuidar su salud, ya que no se trata sólo de un asunto de estética; incluso, en la Cámara de Diputados hay una propuesta de educación nutricional que, de aprobarse, ayudará a la población a mejorar” su forma de alimentarse..

Pero también hizo un llamado a los medios de información, particularmente a los electrónicos, para que los programas donde se ofrece orientación en torno a la alimentación se transmitan en horarios de mayor audiencia, ya que los estudios realizados por especialistas del IMSS revelan que la gente se refugia en la comida para evadir problemas económicos, morales, de pareja y laborales.

Puntualizó que la obesidad es una enfermedad multifactorial que no se debe atender con “tratamientos milagrosos” a base de productos naturales, los llamados light, fibras, laxantes y diversos elementos de mercadotecnia que sólo confunden y deprimen a las personas, además de que agravan su salud.

4 de junio de 2008

El plátano, parábola de nuestro tiempo

Artículo escrito por Johan Hari* y publicado en La Jornada el 3 de junio de 2008
Debajo de los encabezados que hablan de carestía de alimentos y gobiernos tambaleantes, existe un hecho casi inadvertido: los plátanos mueren. Este alimento, más consumido incluso que el arroz o las papas, tiene su propia forma de cáncer. Se trata de un hongo conocido como enfermedad de Panamá, que da a la fruta un color rojo ladrillo y la vuelve incomible.

No hay cura. Todos los frutos perecen conforme se propaga, lo cual ocurre de prisa. Pronto –entre 10 y 30 años– la fruta amarilla y cremosa que conocemos no será más.

La historia del ascenso y caída de este alimento puede verse como una extraña parábola sobre las corporaciones que cada vez dominan más al mundo y adónde nos están llevando.

El plátano parece un espléndido producto de la naturaleza, pero eso es una dulce ilusión. En su forma actual, su creación fue bastante deliberada. Hasta hace 150 años existía gran variedad de plátanos en las selvas del mundo, los cuales se consumían siempre en las zonas cercanas. Algunos eran dulces; otros, amargos. Los había verdes, morados o amarillos.

Un consorcio llamado United Fruit sacó de la selva un tipo en particular –conocido como Gros Michael– y decidió producirlo en masa en enormes plantaciones, y distribuirlo por el mundo en barcos frigoríficos. El plátano se estandarizó en un modelo amigable: amarillo, cremoso y cómodo de llevar en la lonchera.

Hubo allí una chispa de genio empresarial, pero United Fruit ideó un cruel modelo de negocio para llevarlo a cabo. Como explica el escritor Dan Koeppel en su brillante historia Banana: the fate of the fruit that changed the world (Plátano: el destino de la fruta que cambió al mundo) funcionó así: encuentra un país débil. Asegúrate de que el gobierno sirva a tus intereses. Si no lo hace, derrócalo y remplázalo por uno que sí. Quema sus selvas y construye plantaciones de plátano. Haz que los nativos dependan de ti. Aplasta cualquier brote de sindicalismo. Y luego, ¡lástima!, hay que ver morir los plantíos de plátano por una enfermedad que se disgrega por el mundo. Si eso ocurre, arrójales toneladas de químicos, a ver si sirve de algo. Si no, pásate al país de al lado y vuelve a comenzar.

Parece una exageración hasta que uno estudia lo que pasó. En 1911 el magnate platanero Samuel Zemuray decidió convertir a Honduras en su plantación privada. Reunió algunos gángsteres internacionales, como Guy Ametralladora Maloney; montó un ejército privado e invadió la nación, instalando a un amigo de presidente.

El término “república bananera” se inventó para describir las dictaduras serviles que se crearon para favorecer a las empresas del plátano. A principios de la década de 1950, el pueblo guatemalteco eligió a un profesor de ciencia llamado Jacobo Arbenz, porque prometió redistribuir parte de los fincas bananeras entre los millones de campesinos sin tierra.

El presidente estadunidense Eisenhower y la CIA (encabezada por un ex empleado de United Fruit) giraron instrucciones de matar a esos “comunistas”, haciendo notar que “martillo, hacha, pinzas, desarmador, atizador de fuego o cuchillo de cocina” eran buenos métodos para ese fin. Luego la tiranía con la que los remplazaron asesinó a más de 200 mil personas.

Pero, ¿en qué forma se relaciona esto con la enfermedad que hoy diezma los platanares del mundo? Las pruebas indican que, aun cuando vendan algo tan inocuo como los plátanos, las corporaciones se estructuran para hacer una sola cosa: maximizar las ganancias de sus accionistas. Si no hay normas que las contengan, harán lo que sea por maximizar las ganancias a corto plazo, lo cual conducirá a conductas como destruir el medio ambiente que explotan.

No mucho después que la enfermedad de Panamá comenzó a matar plátanos, a principios del siglo XX, científicos de United Fruit advirtieron al consorcio que cometía dos errores. Uno era construir un gigantesco monocultivo: si todos los plátanos eran de la misma especie, una enfermedad que entrara en la cadena en cualquier lugar del planeta se propagaría con rapidez. ¿La solución? Diversificar las variedades que se producían.

Las normas de cuarentena de la empresa también eran una calamidad. Hasta las personas encargadas de prevenir la infección entraban en plantíos sanos con suelo infectado adherido a sus botas. Pero las soluciones a los dos problemas costaban dinero, y United Fruit no quería pagar. Optó por maximizar ganancias hoy, suponiendo que podría abandonar el negocio del plátano si las cosas salían mal.

Así pues, para la década de 1960 el Gros Michel, que United Fruit había empacado como el único plátano auténtico, estaba muerto. La compañía buscó un remplazo inmune al hongo y al fin dio con el Cavendish**. Era más pequeño, menos cremoso y muy fácil de magullar, pero no había de otra.

Pero, como en una secuela de película de horror, el asesino volvió. En la década de 1980, el Cavendish enfermó también. Ahora está muriendo; su inmunidad era un mito. En muchas partes de África la cosecha ha caído 60 por ciento. Existe consenso entre los científicos de que el hongo acabará infectando todos los plátanos de esa variedad en el mundo. Tal vez habría alguna especie que pueda adaptarse como Plátano 3.0, pero son tan diferentes que parecen una fruta del todo diferente y mucho menos apetitosa. El contendiente más probable es el Goldfinger, que es más rígido y agrio: se le conoce como “la banana ácida”.

Gracias a la mala conducta corporativa y a los límites físicos, parece que estamos en un callejón sin salida. La única esperanza parecería ser un plátano genéticamente modificado para resistir la enfermedad de Panamá. Pero es una posibilidad remota, y encontraría mucha resistencia: ¿a quién le gustaría un banana split hecho con un plátano que contuviera genes de pescado?

¿Hay una parábola de nuestro tiempo en este licuado de plátano, sangre y hongos? Durante cien años, un puñado de corporaciones recibieron una fruta espléndida y se les permitió hacer lo que quisieran con ella. ¿Qué ocurrió? Para exprimirle hasta la última gota de ganancia, destruyeron democracias, quemaron selvas y acabaron matando la fruta misma.

Pero, ¿acaso hemos aprendido? Por todo el mundo, políticos como George Bush y David Cameron nos dicen que regular las corporaciones es “una amenaza” que hay que “combatir”; incluso sostienen que debemos dejar en sus manos el clima del mundo. Para mí, sería una locura.***

* Periodista galardonado, colaborador de The Independent y una veintena de periódicos y revistas de GB, EU, Francia, Canadá y otros países. Amnistía Internacional lo nombró Periodista del Año 2007 por sus reportajes sobre el Congo.

** Conocido en México como tabasco.

*** Juego de palabras intraducible con la expresión “that’s bananas.” (N. del T.)

© The Independent

Traducción: Jorge Anaya

Hambruna

Artículo escrito por Alejandro Encinas y publicado en El Universal el 3 de junio de 2008
Una de las principales causas de la actual crisis alimentaria es el destino que se ha dado a los alimentos para producir biocombustibles, término que se utiliza para denominar cualquier tipo de combustible que se derive de la biomasa, es decir, de organismos recientemente vivos o de sus desechos metabólicos.

A la par del impulso que ha tomado la producción de biocombustibles, se ha presentado un debate el que sus defensores han insistido en que éstos permitirán mitigar el uso de hidrocarburos y sustituirlos paulatinamente; que se trata de combustibles menos dañinos al ambiente; que si bien pueden generar riesgos, presentan oportunidades de desarrollo en las zonas rurales y fortalecen la seguridad energética para los países y hogares.

Lo cierto es que al igual que los hidrocarburos, los biocombustibles, pese a ser una fuente de energía renovable, tienen impactos ambientales negativos, tanto en materia de contaminación atmosférica como en la destrucción de espacios naturales para crear plantaciones, para las que se utilizan grandes cantidades de fertilizante y agua.

Pero el mayor impacto se da en la competencia entre producir alimentos o producir biocombustibles, lo que ha traído consigo desabasto, disminución en las reservas y aumento en los precios de la comida.

Por ejemplo, en Argentina destinar la producción de pastos para biocombustibles ha ocasionado el aumento de precios en la carne; en España se incrementó el precio del pan tras el aumento en el precio de la harina, y en México, la compra de maíz para la producción de biocombustibles en Estados Unidos subió el precio de la tortilla.

Otro riesgo que se presenta es que la promoción en gran escala de una energía que dependa de monocultivos intensivos puede llevar al dominio de ese sector por unos pocos gigantes de la energía agrícola, mientras los pequeños productores no obtendrían mayor beneficio.

Es el caso, como señala el Grupo ETC en el estudio Ingeniería genética extrema, de las empresas Syngenta, Monsanto, Dupont, Dow, Bayer y Basf, que producen cultivos transgénicos y que cuentan con sembradíos para la producción de etanol y biodiesel, que mantienen convenios comerciales con Cargill, Archer, Daniel Midland y Bunge and Born, transnacionales que dominan el comercio de granos.

Al mismo tiempo, la expansión de los monocultivos a gran escala ha llevado a la destrucción de bosques, selvas y vida silvestre; encarece los precios de la tierra y de los alimentos e impacta en las comunidades rurales que son expulsadas de sus tierras para dar lugar a las plantaciones, como ha denunciado en Brasil Amigos de la Tierra.

De esta forma, la producción de biocombustibles amenaza la posibilidad de garantizar la alimentación de las personas. Por ejemplo: se requieren 200 kilogramos de maíz para producir 50 litros de etanol y llenar un tanque de automóvil, lo que sería suficiente para alimentar a una persona durante un año. A ello se suma, de acuerdo con el coordinador de la Conabio, José Sarukhán Kérmez, que producir un litro de etanol necesita entre 1.3 y 1.5 litros de gasolina al emplear tractores, fertilizantes y agua, proceso en el que se consumen combustibles fósiles.

Existe además un rendimiento diferenciado en el tipo de cultivos para producir biocombustibles. De acuerdo con el BID, para producir 16 mil 500 millones de litros de etanol al año, Brasil utiliza cerca de 2.7 millones de hectáreas (la mitad de caña de azúcar), que representa 0.5% de su área agrícola cultivada, producción suficiente para reemplazar casi la mitad de la gasolina en ese país. Por su parte, Estados Unidos necesita, para la misma cantidad de etanol, casi 6 millones de hectáreas, que representan 3.5% del área total agrícola y 15% del área cultivada con maíz, con lo que llega a sustituir apenas 2.5% de su consumo de gasolina.

La situación es grave y afecta severamente a la población vulnerable en los países en desarrollo; en nuestro país son ya más de 18 millones los mexicanos que viven en condiciones de pobreza alimentaria. Por ello, como lo ha propuesto el Consejo Económico Mundial de Naciones Unidas, es necesario reconsiderar el desvío de cosechas agrícolas para producir biocombustibles, a fin de no poner en peligro la seguridad alimentaria, pues el aumento en la demanda de biocombustibles produce escasez e incremento en los precios de los alimentos y otros cultivos.

Profesor de la Facultad de Economía de la UNAM

Argentina

Artículo escrito por Naomi Klein y publicado en La Jornada el 26 de mayo de 2008.

Damos vueltas sobre Buenos Aires. El espacio aéreo está lleno de aeronaves, todas esperando, como la nuestra. El piloto explica que es culpa del humo, palabra que escucharé a menudo durante la semana siguiente.

Una hora y media después estoy en tierra firme, la cabeza me retumba, respiro el humo. La portada del diario Clarín muestra a alguien sofocándose y declara: “La peor contaminación atmosférica de la historia”.

Algunas cosas, como sobredimensionar, no han cambiado en Buenos Aires. De todos modos, es difícil no pensar en la primera vez que vine. Era enero de 2002. La economía acababa de derrumbarse, los bancos habían bloqueado las cuentas de sus clientes y los argentinos acababan de echar a cinco presidentes en tres semanas. Entonces también había humo, pero provenía de las fogatas callejeras.

En el lapso de una hora tengo tres teorías que intentan explicar el humo. 1) Es una protesta política de los granjeros, que prendieron fuego a sus cosechas para protestar contra un nuevo impuesto a las exportaciones de soya. 2) Es el gobierno, que prende fuego a los cultivos para que la opinión pública se ponga en contra de los granjeros después de que se pusieron en huelga contra el impuesto a la exportaciones. 3) Puede que sean los granjeros los responsables de prender el fuego, pero es culpa del gobierno, que deliberadamente rehúsa extinguirlo.

La verdad, aprendo más tarde, es que los fuegos son resultado de un cambio radical en la economía argentina. Este país solía centrarse en las vacas alimentadas con pasto, criadas por los famosos cowboys del cono sur, los gauchos. Pero la acelerada expansión de la producción de soya, debido a los elevados precios y a la gran demanda en China, ha orillado a los rancheros a ocupar tierras nuevas y cada vez más pequeñas. Queman los pastizales para renovar la tierra rápidamente, pero este año, debido a una sequía, los fuegos se extendieron sin control. Si sumamos los fuertes vientos, se explica el humo en Buenos Aires.

Es un símbolo poderoso: los orgullosos gauchos sofocados por la soya. Argentina sí que está cambiando.

Esta semana, la soya no es la única fuerza que desplaza a los vaqueros; también lo hace la Feria del Libro de Buenos Aires, la razón de mi viaje. La feria se lleva a cabo en La Rural, enormes terrenos usados para exposiciones agrícolas, donde los terratenientes argentinos subastan, desde hace más de un siglo, su ganado de alta calidad. La feria del libro transformó el lugar, cubrió los mugrosos pisos con alfombras rojas e instaló elegantes puestos. De vez en cuando llega el olor a estiércol. Nosotros, los escritores, preferimos no mencionarlo en nuestras presentaciones.

Aparte del humo, se notan muchos otros cambios en esta ciudad. La última vez que estuve aquí, las tiendas estaban vacías, en las calles había protestas y el Fondo Monetario Internacional (FMI) mandaba. Esta vez Argentina ya no le debe al FMI, la economía prospera y, en el lejano Washington, el FMI se enfrenta a su propia crisis de la deuda, provocando un autoimpuesto ajuste estructural: la organización despide a cientos de sus empleados y echa mano de sus reservas en oro.

Hoy hay menos grafitis que digan “yanquis, regresen a casa” y más… yanquis. El quiebre del mercado en Argentina, en 2001, se debió, en buena medida, a la política monetaria que fijó la paridad del dólar y el peso. La economía estaba demasiado débil para mantener la ilusión, y la moneda se derrumbó. Esta vez, buena parte del auge proviene de que la economía estadunidense está en crisis y el dólar está débil. Buenos Aires, con sus magníficos cafés y sus diseñadores de vanguardia, ganó una reputación entre los vacacionistas estadunidenses como la Europa en descuento: el París barato.

En la feria del libro, alguien del público me preguntó si creía que debería vender sus dólares. Lo acusé de ser un capitalista del desastre, de aprovecharse de la economía estadunidense en sus tiempos de crisis. En este país en el que tantos desastres –golpes de Estado, hiperinflaciones, deuda– han sido oportunidades para que los extranjeros obtengan superganancias, el comentario provoca una buena carcajada. “A la Escuela de Mecánica de la Armada”, le decimos al taxista. “¿Por qué van a la ESMA?”, pregunta. “Porque ahí estamos filmando.” Durante un minuto me da la impresión de que nos va a bajar del coche. Opta por quedarse con su tarifa, pero mantiene un furioso silencio durante todo el viaje.

Entre uno y otro evento del festival, comienzo a trabajar en un documental de mi libro La doctrina del shock, dirigido por Michael Winterbottom y Mat Whitecross, el equipo que hizo Camino a Guantánamo. Esta vez vamos a retomar ese camino unas décadas antes, en Argentina y Chile de los años 70. El centro de tortura de la época más tristemente célebre fue la ESMA, escuela naval convertida en prisión clandestina. Según grupos de derechos humanos, ahí fueron torturados cerca de 5 mil desaparecidos; la gran mayoría fueron asesinados.

En 2002, los militares todavía controlaban la ESMA, mientras que los grupos de derechos humanos, como las Madres de la Plaza de Mayo, estaban marginados del aparato institucional argentino. Personas como mi taxista, que negaban la existencia de la mayoría de los crímenes, aún influían en los debates públicos. Los amigos y los familiares de los desaparecidos recordaban a sus amados con letreros de protesta, vigilias a la luz de velas y fantasmales esténciles pintados sobre las banquetas y las paredes.

Las cosas definitivamente han cambiado. Ahora Buenos Aires tiene un muro conmemorativo oficial, construido a base de 30 mil ladrillos individuales; cada uno representa a uno de los desaparecidos. El monumento fue develado hace menos de seis meses por el entonces presidente Néstor Kirchner. La versión de la historia resguardada por las madres, las abuelas y los hijos de los desaparecidos al fin comienza a ser parte de la historia aceptada de Argentina.

Vemos el cambio más drástico cuando llegamos a la ESMA, ahora controlada por grupos de derechos humanos que transforman las casas embrujadas en un nuevo tipo de escuela, enfocada en el tipo de país que los desaparecidos, la mayoría activistas de izquierda, trataban de construir cuando fueron aniquilados.

Siempre habrá quienes nieguen las atrocidades que aquí sucedieron. Pero el pasado, en Argentina, finalmente se va aclarando, a pesar del humo.

© 2008 Naomi Klein.

Autora de La doctrina del shock, www.naomiklein.org

Traducción: Tania Molina Ramírez

13 de abril de 2008

Obesidad, corrupción y complicidad oficial

El gobierno mexicano y empresas como Coca-Cola, Pepsico, Nestle, Bimbo y Kellogg's son los responsables de que México haya alcanzado el segundo lugar en sobrepeso y obesidad en el mundo, después de Estados Unidos. De acuerdo con el director de la asociación civil El Poder del Consumidor (EPC), Alejandro Calvillo -quien demandó a dos de esas corporaciones por sus prácticas publicitarias-, la falta de control que las autoridades ejercen sobre las mismas es la causa de que, conforme a la ultima Encuesta Nacional de Salud y Nutrition, el 70% de la población adulta tenga problemas de sobrepeso u obesidad, así como 5.6 millones de niños y 7.8 millones de adolescentes. Dichas cifras se traducen en que uno de cada cuatro niños padece sobrepeso, y en que alrededor del 70% de ellos puedan ser también obesos en su edad adulta, con altas probabilidades de contraer diabetes. A juicio de Alejandro Calvillo, este panorama se debe en gran medida a la falta de aplicación de la ley contra las prácticas publicitarias de empresas como Nestle, Bimbo, Kellogg's, Pepsico y Coca-Cola, firma esta que sólo en México realiza el 11% de sus ventas mundiales. Al respecto, la Segunda Evaluación del Programa de Desayunos Escolares reveló que las familias indígenas del país gastan más de 20 pesos a la semana en refrescos y sólo 10 pesos en leche, lo que significa que el refresco es parte de la dieta diaria de 12.6 millones de indígenas (12% de la población mexicana). Por cierto que, dice el investigador, México no sólo tiene el segundo lugar en obesidad en el mundo, sino que ya alcanzó también el segundo sitio mundial en consumo de refrescos por persona: medio litro por día en promedio... Las refresqueras Aunque en 1969 Estados Unidos había prohibido el uso del ciclamato de sodio en los refrescos, y México hizo otro tanto el 15 de diciembre de 1999, el gobierno de Vicente Fox -quien fue directivo de la Coca-Cola– autorizó que esa empresa utilizara dicho aditivo para introducir al país la Coca-Cola Zero. Esto lo hizo mediante un acuerdo publicado el 17 de junio de 2006 (poco antes de dejar la Presidencia de la República) en el Diario Oficial de la Federación, contraviniendo las disposiciones de 1999, establecidas en el denominado "Acuerdo por el que se determinan las sustancias permitidas como aditivos y coadyuvantes". Dicha trasnacional -junto con Kellogg's y Matell- obtuvo recientemente el "premio al peor producto" en un congreso realizado en Sydney, Australia, que reunió a 220 organizaciones de consumidores de todo el mundo. Según el dictamen de Consumers International, "estas empresas han incumplido sus responsabilidades y abusan de la confianza del consumidor". Por ello, explica el director de EPC, Alejandro Calvillo, hace tres meses el organismo que representa lanzó la "Campaña Global de Rechazo a los Refrescos", para exigir a los gobiernos que obliguen a Coca-Cola y a Pepsico a "limitar la publicidad de refrescos y otras bebidas con alta densidad calórico vinculadas a la epidemia de la obesidad...". Aunque la iniciativa no fructificó, Calvillo apunta que otro de los graves problemas de salud de los niños es provocado por el consumo de aditivos comunes como el benzonato de sodio y los colorantes utilizados en bebidas y alimentos procesados. Presentes en los refrescos Coca-Cola y Pepsi, tales ingredientes ocasionan trastornos como déficit de atención e hiperactividad (TDAH) en los niños. En México, continúa, la TDAH ocupa los primeros lugares de atención en clínicas psiquiátricas, en consultas al psicólogo y al pediatra, así como en escuelas, pues de acuerdo con datos que la Secretaria de Salud le proporcionó a El Poder del Consumidor, existen cerca de 1.5 millones de niños y 3 millones de adultos con este trastorno. "Pero si la empresa refresquera privilegiada en el sexenio de Vicente Fox fue la Coca Cola, en el actual de Felipe Calderón es la Pepsi", sentencia el director de EPC, y explica: Al inicio del ciclo escolar 2007-2008, la secretaria de Educación Pública, Josefina Vázquez Mota, lanzó en las escuelas de educación media y básica del país la campana "Vive Saludable Escuela", de la empresa Pepsico, como parte de la estrategia de esta empresa productora de refrescos y botanas para contrarrestar el "Movimiento Bienestar" que había emprendido Coca-Cola. Alejandro Calvillo no tiene al respecto duda de que Josefina Vázquez Mota "cayó en el juego de relaciones públicas diseñado por Pepsico para posicionarse en las escuelas con los niños", pero más señala, tanto Coca-Cola como Pepsico "están sobornando a los directivos de las escuelas y cooperativas pagandoles por la exclusividad de su producto en las ventas internas, ya sea con dinero en efectivo o en especie".

Por su parte Kellogg's, que destina a los niños productos con altos niveles de azúcar y sal, "contribuyendo a la epidemia de la obesidad que sufren" los menores, fue responsabilizada por la Asociación Mundial de Asociaciones de Consumidores de incurrir en la manipulación y el engaño publicitarios para elevar la cantidad de pequeños que consumen sus productos. En articulos como Zucaritas, puntualiza Calvillo, 40% del contenido son azúcares, mientras que para Choco Krispis, Froot Loops y Chocos la cifra correspondiente es de 46%. Similar contenido calórico poseen los cereales procesador por la trasnacional Nestle dirigidos al mercado infantil (Nesquik, Trix, Lucky Charms y Cookie Crisp). En enero de 2008 Ia Asociacion Peruana de Consumidores y Usuarios, Consumidores y Usuarios de Chile y El Poder del Consumidor denunciaron al corporativo Bimbo por "engañar" a sus consumidores, pues en los empaques de Pan Integral Bimbo, Pan Integral Wonder y Pan Integral Orowet puso Ia leyenda integral 100%, cuando en realidad su ingrediente principal no es harina integral de trigo. E inclusive la Organization Mundial de la Salud (OMS), el Instituto de Medicina de Estados Unidos y la Carta Europea contra la Obesidad establecen cuales son los factores que propician el actual "ambiente obesigénico": La publicidad que promueve entre los niños el consumo de alimentos con altos contenidos de azúcares, grasas y sal. La predominancia de estos alimentos en las instituciones educativas. La falta de acceso a agua potable gratuita en escuelas y espacios públicos. La nula orientación nutricional sobre lo que debe y no debe comerse de manera habitual, y la falta de un etiquetado claro en los productos. El factor gobierno Pero a esos factores Calvillo agrega otro en nuestro país: la responsabilidad del Estado mexicano, ya que existen tres legislaciones que prohíben las campañas publicitarias "engañosas" y no se aplican: el Reglamento de la Ley General de Salud en Materia de Publicidad, la Ley Federal de Radio y Televisión, y la Ley Federal de Protección al Consumidor. "Si se aplicaran esas leyes -puntualiza-, una parte importante de la publicidad dirigida a los niños tendría que ser retirada del aire y sancionarse en dos aspectos: engaño publicitario y afectación de hábitos alimentarios." Pero hasta ahora, asegura, en México ninguna empresa ha sido sancionada por difundir publicidad "engañosa" dirigida a niños, aunque deteriore los hábitos de alimentación. Justamente El Poder del Consumidor presentó una denuncia contra Kellogg's y Nestlé ante la Secretaria de Salud porque la publicidad que dirigen a los niños "es uno de los factores que contribuye a generar la epidemia de sobrepeso y obesidad en la infancia". Pero, advierte, ese tipo de empresas continúan manteniendo el control político en México, como lo demuestra el hecho de que en marzo de 2001, con el voto del PAN y el PRI, la Cámara de Diputados rechazo una iniciativa para restringir la publicidad de los alimentos "chatarra" o para que ésta mostrara los efectos en la salud de los consumidores. Recuerda el investigador que las empresas ganaron gracias al cabildeo de Jaime Zabludovsky -quien fue jefe del equipo negociador del Tratado de Libre Comercio (TLC)-, hoy presidente de ConMéxico, que agrupa a estas grandes empresas. La tarea de Zabludovsky, precisa Calvillo, es evitar que se apruebe alguna regulación que afecte a las integrantes de ConMexico, tanto a nivel federal como estatal. Otro caso que le viene a la memoria es el momento en que Julio Frenk, secretario de Salud de Vicente Fox, apareció en un anuncio pagado por Pepsico y con los logos de Sonrics y Sabritas detrás de él. Frenk inauguraba una de las empresas de Pepsico y declaraba que no hay alimentos buenos y malos, sino dietas adecuadas y no adecuadas, expresa el representante de EPC. "Se estima -concluye- que en México, un niño que ve dos horas de televisión diaria presenciara 12 mil 700 anuncios de comida 'chatarra' al año: similares al comercial de Julio Frenk, y ninguno con orientación nutricional. Lo mismo ocurre en las escuelas, en donde predomina venta de comida 'chatarra' sin que las autoridades hagan nada al respecto."

Artículo de Patricia Dávila para el semanio Proceso.

Wall Street realmente se fundamenta en la codicia

No soy yo quien dice que Wall Street realmente se fundamenta en la codicia sino Stephen Raphael. ¿Y quién es Stephen Raphael? Es un antiguo miembro de la junta directiva de Bear Stearns, el banco de Wall Street que colapsó el mes pasado. ¿Y dónde dijo esto Raphael? En una entrevista con el Wall Street Journal, más o menos el periódico de casa en Wall Street. ¿Cuál era el punto que quería plantear Raphael? Quería explicar (¿o la idea era excusar?) el colapso de la firma. “Esto pudo ocurrirle a cualquier firma”, dijo.

Sí, en efecto pudo haber sido así. Y así fue. Entretanto, en el momento en que esto ocurría, el presidente de la junta, Jimmy Caines, muy quitado de la pena jugaba bridge en un torneo. Algo no muy listo por parte de un banquero codicioso. El resultado es que perdió casi toda su fortuna personal, y otra voraz firma, JP Morgan Chase, llegó como buitre y liquidó a su víctima. Ah, incidentalmente, 14 mil empleados de Bear Stearns están, o muy pronto estarán, sin empleo.

¿Es entonces el capitalismo únicamente codicia? No, hay otras cuestiones relativas a éste, pero la codicia juega un gran papel. Y la codicia, por definición, trabaja por algo a expensas de otros. Así que algunas compañías van a la bancarrota en estos días –en Wall Street, y en todo el resto del mundo– y otras no. Estados Unidos como país va a la bancarrota y otros no. Estados Unidos no le llama bancarrota, pero esa es la verdad.

¿Es siempre así? No. No siempre. Sólo la mitad del tiempo. Revisemos cómo fue que Wall Street y Estados Unidos se metieron en este vericueto particularmente desastroso. Todo comenzó bien, para Wall Street y Estados Unidos, en 1945. La guerra había terminado. La guerra estaba ganada. Y Estados Unidos era la única potencia industrial cuyas fábricas estaban intactas, no las habían afectado los daños de tiempos de guerra. En otras muchas partes había ciudades destruidas, y hambre real en Europa y Asia.

Estados Unidos estaba empeñado en hacerlo bien, y lo hizo bien, muy bien. Podía producir más que nadie en el mundo, y obtener las recompensas. Hizo un trato con la Unión Soviética (retóricamente le llamamos Yalta) con el fin de que no hubiera guerras nucleares que pudieran realmente dañar a Estados Unidos. Y en casa, los grandes manufactureros hicieron un trato con los grandes sindicatos para que no hubiera huelgas destructivas que interfirieran con la lucrativa producción. Se avizoraron tiempos promisorios, y el nivel de vida creció de forma dramática. De hecho, los años posteriores a la guerra resultaron ser bastante promisorios para casi todo el mundo. Fue el momento de la mayor expansión de la producción, de la ganancia, de la población, y sí, de bienestar general en la historia de la economía-mundo capitalista. Los franceses llamaron a esa época “los gloriosos 30 años”.

¿Deben terminar todas las cosas buenas? Bueno, cíclicamente, en los 500 años del sistema-mundo moderno, me temo que esto ha sido siempre cierto. Cuando todo el mundo comienza a sacar ventaja de la expansión económica, la tasa de ganancia tiene que bajar. La ganancia de la producción depende de la relativa monopolización de las industrias principales. Pero si muchos países tienen acereras o fábricas automotrices (las industrias principales de ese tiempo), hay mucha competencia. Y pese a todos los lemas sin sentido, la competencia no es buena para los capitalistas. Reduce las ganancias.

Y cuando se le pega muy fuerte a las ganancias, el sistema-mundo entra en uno de sus etapas periódicas de estancamiento. Esto ocurrió cerca de 1970. Y, en caso de que nadie lo haya notado, las cosas no han sido muy promisorias desde entonces, pese a que de nuevo se invocan lemas sin sentido. ¿Qué ocurre en un periodo de estancamiento económico mundial? Las fábricas se comienzan a mover fuera de sus anteriores enclaves (como Estados Unidos, pero también Alemania, Francia, Gran Bretaña y Japón) a otros países (como Corea del Sur, India, Brasil y Taiwán) en busca de menores costos de producción. Parece bueno para los nuevos lugares del acero y la producción de automóviles, pero significa despidos en los antiguos centros de producción.

Pero esas fábricas fugitivas no son toda la historia. ¿Qué hacen los grandes capitalistas, si quieren hacer dinero, en tiempos de menores ganancias procedentes de la producción? Empiezan a mover su dinero de las empresas productivas a las financieras. Es decir, empiezan a especular. Y, en tiempos de especulación, la codicia no conoce límites. Así tenemos los llamados “bonos de desecho” (de muy alto riesgo pero de grandes rendimientos) las “adquisiciones forzadas” (conocidas en inglés como takeovers), “hipotecas abiertas” y “fondos de cobertura” y todos esas cosas curiosas con nombres curiosos. Parece que aun Robert Rubin, una de las personas realmente grandes en el mundo de las finanzas, admitió recién que en realidad él no sabe lo que es un “liquidity put” (una especie de “rembolso asegurado”).

La historia que subyace –desde 1970 en adelante– es una de endeudamiento, una deuda más y más grande. Las corporaciones, los individuos, los estados, piden prestado. Todos viven por arriba de sus ingresos reales. Y, si uno se halla en situación de pedir prestado (eso que se llama crédito), uno puede vivir con mucho lujo. Pero las deudas tienen un lado difícil. En algún punto, se espera que uno reintegre su deuda, que pague. Si no lo hace, hay una “crisis de deuda” o “bancarrota” o, si uno es un país con divisas, que ocurra un descenso dramático en la tasa de cambio.

Eso es lo que conocemos como burbuja. Si uno infla un globo lo suficiente, no importa que tan bien nos haga sentir, en algún punto el globo revienta. Y todo mundo está asustado, como debería estar. Cuando la burbuja realmente reviente, será muy doloroso. La cosa es que es mucho más doloroso para algunos que para otros, aunque sea doloroso para todos.

En algún momento, puede que para Estados Unidos resulte ser lo más doloroso, como país, para los capitalistas, y sobre todo para los ciudadanos ordinarios. Parece que Estados Unidos no ha gastado más que miles de millones sino billones de dólares en algunas guerras en Medio Oriente que ha estado perdiendo. Y parece que el país más rico del mundo no tiene en sus arcas billones de dólares. Así que los ha pedido prestados. Y parece que su crédito en 2008 no es tan bueno como lo era en 1945. Parece que los acreedores de hoy están renuentes de “ponerle dinero bueno al malo”. Y parece que Estados Unidos podría ir a la bancarrota, como Bear Stearns.

¿Acaso serán China o Qatar o Noruega, o una combinación de ellos, quienes compren Estados Unidos a dos dólares o aun a 10 dólares por acción? Qué pasará con todos esos juguetes extremadamente caros que Estados Unidos sigue comprando, bases militares en cientos de países, esos aeroplanos y esos buques y esos armamentos que constantemente pide Estados Unidos que le traigan para sustituir los juguetes de ayer? ¿Quién va a alimentar a la gente en las filas de comida de los desempleados? Regresen la década que viene, y déjenme saber.

Traducción: Ramón Vera Herrera

Artículo escrito por Immanuel Wallerstein y publicado el 13 de abril de 2008 en la Jornada.

10 de abril de 2008

Recesión, América Latina, China y E.U.

América Latina sufrirá menos, porque se ha volcado a ampliar vínculos con China, dicen
La recesión de EU golpeará con más fuerza a México: BM-FMI
Roberto González Amador y David Brooks (Enviado y corresponsal)
Washington, DC, 9 de abril. La recesión a la que se encamina Estados Unidos golperará a México con más fuerza que a otros países latinoamericanos. La razón, según los dos principales organismos financieros del mundo, es que el país ha mantenido en los últimos años su dependencia respecto de la economía estadunidense, mientras sus vecinos de la región se han volcado a buscar mayores vínculos con China, una de las principales fuentes de crecimiento en la actualidad.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) afirmó hoy que el producto interno bruto (PIB) de México crecerá sólo 2 por ciento en 2008, un punto menos que lo estimado por el organismo hace apenas seis meses, pero 1.5 puntos abajo del pronóstico de 3.5 por ciento anticipado el año pasado.

Buen crecimiento en Argentina, Colombia, Venezuela y Perú
La proyección para México, contenida en el Panorama de la economía global, publicación semestral del Fondo, considera que la desaceleración estadunidense impondrá un lastre en el crecimiento de México, uno de los cinco mayores productores de petróleo. En contraste, añade, el crecimiento en 2008 se mantendrá elevado en Centroamérica y en las naciones sudamericanas exportadoras de materias primas, en especial, dice, en Argentina, Colombia, Perú y Venezuela.

El crecimiento de México esperado por el FMI para este año, de concretarse, sería el más bajo para el país desde 2002, cuando el PIB avanzó 2 por ciento. Con ese desempeño, la economía mexicana habrá repuntado 2.9 por ciento en promedio anual en el primer bienio de la actual administración federal, y 2.5 por ciento, también en promedio anual, desde que el Partido Acción Nacional llegó a la Presidencia, en diciembre de 2000. En los últimos cinco años de la gestión del ex presidente Ernesto Zedillo, el PIB avanzó 4.8 por ciento cada año, en promedio.

Más que los números, el FMI y el Banco Mundial encuentran que el desempeño de México este año será lastrado por su absoluta dependencia de Estados Unidos, situación que otras naciones de la región comienzan a equilibrar.

En el Panorama de la economía global divulgado hoy, el FMI considera que Estados Unidos entró en una recesión “moderada” que reducirá su crecimiento a sólo 0.5 por ciento en 2008 y 0.6 por ciento en 2009. Esas proyecciones significan una reducción de 1 y 1.2 puntos respecto de lo calculado por el organismo en enero pasado. La causa del ajuste es la crisis del sector hipotecario, con una caída de precios en el valor de la vivienda hasta de 20 por ciento (lo que implica que una propiedad perdió una quinta parte de su valor, mientras el saldo de la hipoteca se elevó por el alza de tasas de interés) y la contracción en el consumo, actividad que aporta dos tercios del PIB estadunidense, según el FMI.

Augusto de la Torre, economista en jefe del Banco Mundial para América Latina y el Caribe, comentó hoy que la recesión en Estados Unidos afectará a la región “en la medida de su duración y profundidad”, aunque no se verán los efectos devastadores del pasado, “dado que la economía regional está ahora mucho más ligada a China”. Con la excepción, destacada por el propio experto, de México, que no ha reforzado sus vínculos económicos con el gigante asiático.

De la Torre aseguró que el “crecimiento latinoamericano se ha pegado más al de China” que al de Estados Unidos, como ha sucedido históricamente. La forma en que se ha dado el fenómeno, nuevo para la región, es a través de un aumento de las exportaciones latinoamericanas a China, en especial materias primas y particularmente alimentos y metales, junto a un incremento de las inversiones de la nación asiática hacia el continente.

El economista del Banco Mundial consideró “una buena noticia” la diversificación que han logrado la mayoría de países latinoamericanos respecto de su tradicional socio comercial.

“El hecho de que el crecimiento de América Latina esté actualmente más ligado al de China, lo único que nos dice por ahora es que a la región sí le afecta lo que pasa en Estados Unidos, pero que el impulso que recibe de China importa más. Es el comienzo de la bifurcación de una tendencia”, dijo De la Torre.

–¿Qué pasa con México?

–La excepción es México. No se observa que el país participe del fenómeno que se ve en el resto de Latinoamérica.

México tendrá en 2008 un desempeño más que modesto, de 2 por ciento, un crecimiento de la economía apenas arriba de la dinámica demográfica, que es de 1.7 por ciento anual. En contraste, el FMI anticipó que en 2008 Argentina crecerá 7 por ciento, misma tasa anticipada para Perú; Brasil avanzará 4.8 por ciento, y Venezuela, 5.8 por ciento.

China, que se convierte en una fuente de crecimiento para Latinoamérica, crecerá 9.3 por ciento en 2008 y 9.5 por ciento en 2009.
Publicado en la Jornada el jueves 10 de abril de 2008.

5 de abril de 2008

El futuro de la comida

Los transgénicos fueron considerados "básicamente equivalentes" a la comida normal y entraron en la categoría de los "en general reconocidos como seguros". Documental que muestra la voracidad de las corporaciones y la indefensión -hasta ahora- de los agricultores y el consumidor final.

www.Tu.tv

14 de marzo de 2008

Ironía y publicidad

El Palacio de Hierro anuncia "Por fin un libro que todos van a leer." Y se refiere a una guía de estilos del almacén, celebrando, a la vez, nuestro gusto por lo prescindible y nuestro analfabetismo funcional, ya bien generalizado.

La frase "En nuestro mundo luchamos por lo que queremos. Un mundo diferente" no es más una frase dicha por un joven en los años sesenta. La dice el locutor de un comercial. Lo hace en la televisión mientras un hombre en la pantalla hace todo por recuperar su botella de cerveza Modelo Light. Todo un revolucionario.

El una vez romántico nombre de Copa Libertadores ya no lo es tanto. Ahora, rentable y paradójico, el torneo se llama Copa Santander Libertadores. Al menos el Libre Mercado tiene sus destellos de sentido del humor.

83 maneras de cambiar el mundo

¿Cuáles son las fuerzas que empujan a la sociedad? ¿Por qué la gente se rebela? ¿Son héroes o son vándalos? Hoy, un creciente número de personas están enfocadas a crear soluciones alternativas para la sociedad, en lugar de depositar su fe ciegamente en expertos y políticos. Otros confrontan los sistemas actuales, con el fin de desmantelarlos. Take action! 83 Ways to Change the World es una exposición en el Museum of World Culture, sobre individuos que ocupan tierras, que se niegan a obedecer ciegamente, que crean ejércitos de payasos, que tejen sus propias bolsas Gucci o que fundan sus propios bancos. Se resisten y se hacen preguntas, algunas veces arriesgando sus propias vidas. La visita a la exposición incluye un kit, a manera de manual.






5 de marzo de 2008

Al servicio del Imperio

Artículo escrito por Lamis Andonis publicado en

http://www.nodo50.org/csca/agenda2002/iraq/andonis_19-12-02.html

El vicesecretario de Defensa Paul Wolfowitz y el resto de los halcones de la guerra de EEUU están sin duda en deuda con el historiador de Princeton: a la edad de 86 años, Bernard Lewis no solo ha proporcionado una justificación histórica para la "guerra contra el terrorismo" de Washington sino que ha emergido como el principal ideólogo para la recolonización del mundo árabe a través de la guerra contra Iraq.

La obra de Lewis, especialmente su libro What Went Wrong: Western Impact and Middle Eastern Response, ha sido la principal fuente de lo que es prácticamente un manifiesto para quienes abogan por la intervención militar de EEUU para "establecer la democracia en Oriente Medio". Al declarar que los pueblos de Oriente Medio (es decir, los árabes y los persas) han fracasado en alcanzar la modernidad y han caído en "una espiral de odio y rabia", Lewis exculpa de un plumazo a las políticas imperiales estadounidenses y proporciona un imperativo moral a las doctrinas de los "ataques preventivos" y del "cambio de régimen" del presidente Bush.

Pero el papel de este hombre, que hace doce años acuñó el término "Choque de Civilizaciones" adoptado posteriormente por Samuel Huntington, ha ido más allá del de ser "un apologista del colonialismo", como Edward Said -su más reconocido crítico- le describe. De hecho, Lewis, de acuerdo con informes publicados y con sus propias declaraciones, ha tenido mucho que ver con el fomento, el diseño y la promoción de las políticas más duras de la Administración Bush en su apoyo a Israel contra los palestinos y del uso agresivo de la fuerza militar de EEUU en esa región.

Su influencia no es solo resultado de su altura académica y de su prolífica obra sobre el Islam, sino fundamentalmente de su condición de miembro en una alianza de neo-conservadores y sionistas de línea dura que han alcanzado puestos claves en la Administración Bush. Dirigidos por el secretario de Defensa Donald Rumself y Wolfowitz, la poderosa alianza ha estado intentando poner en práctica una visión que han estado defendiendo desde los años 90 para garantizar la supremacía sin rival de EEUU mediante la eliminación de todas las amenazas potenciales.


29 de febrero de 2008

Who killed the electric car?

Tiempos de bonanza tecnológica. En unos cuantos años la computadora pasó de ser un monstruo de varios metros cúbicos a una pequeña libreta sobre el escritorio. Como la computadora, el mundo corre como nunca, transformado los objetos a pasos agigantados. Pero con el automóvil no ha sido así. Cien años después, el más grande fetiche tecnológico sigue siendo el mismo dinosaurio impulsado por el ya ridículo recurso de la combustión interna. Un par de generaciones ha escuchado hablar del coche eléctrico. Pero su materialización ha sido una utopía y el petróleo sigue siendo la causa principal de nuestros tan sonados achaques climáticos. Y así será, mientras los formas en las que nos movemos respondan a intereses que no son nuestros. Who killed the electric car? es un documental cuya pregunta, sin duda, nos llevará a las respuestas que todos suponemos.

28 de febrero de 2008

¿Globalización o Imperialismo?

La globalización se sitúa en el centro de varias agendas intelectuales y políticas, dado que plantea preguntas cruciales acerca de lo que, se considera ampliamente, constituye la dinámica fundamental de nuestro tiempo: la transformación radical de las relaciones e instituciones sociales y económicas que, en los albores del siglo XXI, redefinen una época.

La globalización es tanto una descripción como una prescripción, que a su vez sirve como explicación – una explicación pobre – y como ideología que domina el pensamiento social y el diseño y puesta en práctica de políticas. En cuanto descripción, “la globalización” se refiere a la ampliación y profundización de los flujos internacionales de comercio, capital y tecnología e información dentro de un solo mercado global integrado. De la manera como sucede con el término “aldea global”, sirve para identificar un conjunto de cambios producidos por la dinámica del desarrollo capitalista, al igual que la difusión de valores y prácticas culturales asociada con este desarrollo. En este contexto, frecuentemente se hace referencia a los cambios ocurridos en la organización capitalista de la producción y de la sociedad; extensiones de un proceso de acumulación de capital hasta ahora ejercido principalmente en el ámbito nacional y restringido a los confines – y poderes reguladores – del Estado. En cuanto prescripción, la globalización supone la liberalización de los mercados nacionales y mundial bajo la creencia de que el libre flujo de comercio, capital e información producirá el mejor resultado para el crecimiento y el bienestar humano. En ambos niveles, sea descriptivo o prescriptible, “la globalización” se presente con el aura de lo inevitable y de una convicción avasalladora, delatando sus raíces ideológicas...

Tenemos aquí una importante división entre la perspectiva teórica y analítica. Por un lado, quienes conciben la globalización como un conjunto de procesos interrelacionados e inevitables, a la que sólo puede y debe hacérsele determinados ajustes… Desde esta perspectiva (i.e. lo inevitable de la globalización), el asunto por dilucidar es cómo un país en particular, o un grupo de países, puede ajustarse a los cambios de la economía mundial e insertarse en el proceso de globalización bajo las condiciones más favorables. [Keith] Griffin, entre otros, cree que tal integración y adaptación es una cuestión necesaria y posible. El asunto, argumenta, es de qué manera pueden encauzarse las fuerzas que conducen el proceso de globalización para servir a los requerimientos del desarrollo humano.

Por otro lado, quienes conciben la globalización como proyecto de clase, y no como proceso inevitable, visualizan los hechos y cambios asociados con ésta de manera diferente. Bajo esta óptica, el término globalización no es considerado como particularmente útil para describir la dinámica del fenómeno. Es visto, en cambio, al igual que lo hacemos nosotros, como una herramienta ideológica utilizada por la prescripción. En este contexto, puede contraponerse con un término que tiene un valor descriptivo y un poder explicativo considerablemente mayor: imperialismo.

Partiendo de este último concepto, la red de instituciones, que define la estructura del nuevo sistema económico global, no es considerada en términos estructurales sino como intencional y contingente, sujeta al control de individuos que representan y promueven los intereses de una nueva clase capitalista internacional. Dicha clase, se argumenta, está sustentada en instituciones que conjuntan alrededor de 37,000 corporaciones transnacionales (TNC), las cuales son las unidades operativas del capitalismo global, portadoras del capital y la tecnología, y principales agentes del nuevo orden imperial. Estas TNC no constituyen el único fundamento organizacional del nuevo orden: incluyen también el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional (FMI) y otras instituciones financieras internacionales (IFI), es decir, “la comunidad financiera internacional”, o lo que Barnet y Cavenagh denominan, “red financiera global”. Además, el Nuevo Orden Mundial está integrado por una miríada de foros de planeción y diseño de políticas globales, tales como el Grupo de los Siete (G-7), la Comisión Trilateral (CT) y el Foro Económico Mundial (FEM); al igual que por el aparato de Estado de los países situados en el centro del sistema, aparato que ha sido reestructurado para servir y responder a los intereses del capital global. Todas estas instituciones forman parte integral del nuevo imperialismo: el nuevo sistema de “gobierno global”.

Petras, James y Henry Velimeyer, “Comprender el desarrollo mundial: ¿globalización o imperialismo?” en La globalización desenmascarada. El imperialismo en el siglo XXI, México, 2003.

24 de febrero de 2008

La confusión

El objetivo principal de la ideología de la clase dominante es la confusión. (...) Los procedimientos contra-revolucionarios que causan la confusión son, paralelamente, la anexión parcial de los nuevos valores y una producción deliberadamente anti-cultural apoyada en los medios de la gran industria (novela, cine, -televisión-), consecuencia natural del embrutecimiento de la juventud (...). La ideología dominante organiza la banalización de los hallazgos subversivos y los difunde ampliamente una vez esterilizados. Incluso consigue servirse de los individuos subversivos: muertos por el falseamiento de su obra y vivos gracias a la confusión ideológica general, drogados con una de las místicas con las que comercia.

17 de febrero de 2008

La extinción del hombre culto

Doris Lessing.

"La educación de antaño habría contemplado la literatura e historia griegas y latinas, y la Biblia, como la base para todo lo demás. Él -o ella- leía a los clásicos de su propio país, tal vez a uno o dos de Asia, y a los más conocidos escritores de otros países europeos, a Goethe, a Shakespeare, a Cervantes, a los grandes rusos, a Rousseau. Una persona culta de Argentina se reunía con alguien similar de España, uno de San Petersburgo se reunía con su homólogo en Noruega, un viajero de Francia pasaba tiempo con otro de Gran Bretaña, y se comprendían, compartían una cultura, podían referirse a los mismos libros, obras de teatro, poemas, cuadros, que formaban un entramado de referencias e informaciones que eran como la historia compartida de lo mejor que la mente humana había pensado, dicho y escrito. Esto ya no existe.El griego y el latín están desapareciendo. En muchos países la Biblia y la religión ya no se estudian.



(...) Hay un nuevo tipo de persona culta, que pasa por el colegio y la universidad durante veinte, veinticinco años, que sabe todo sobre una materia -la informática, el derecho, la economía, la política-, pero que no sabe nada de otras cosas, nada de literatura, arte, historia, y quizá se le oiga preguntar: "Pero, entonces, ¿qué fue el Renacimiento?" o "¿qué fue la Revolución Francesa?". Hasta hace cincuenta años a alguien así se le habría considerado un bárbaro. Haber recibido una educación sin nada de la antigua base humanista: imposible. Llamarse culto sin un fondo de lectura: imposible. Durante siglos se respetaron y se apreciaron la lectura, los libros, la cultura literaria. La lectura era -y sigue siendo en lo que llamamos el Tercer Mundo- una especie de educación paralela, que todo el mundo poseía o aspiraba a poseer. Les leían a las monjas y monjes en sus conventos y monasterios, a los aristócratas durante la comida, a las mujeres en los telares o mientras hacían costura, y la gente humilde, aunque sólo dispusiera de una Biblia, respetaba a los que leían. En Gran Bretaña, hasta hace poco, los sindicatos y movimientos obreros luchaban por tener bibliotecas, y quizás el mejor ejemplo del omnipresente amor a la lectura es el de los trabajadores de las fábricas de tabaco y cigarros de Cuba, cuyos sindicatos exigían que se leyera a los trabajadores mientras realizaban su labor. Los mismos trabajadores escogían los textos, e incluían la política y la historia, las novelas y la poesía. Uno de sus libros favoritos era El Conde de Montecristo. Un grupo de trabajadores escribió a Dumas pidiendo permiso para emplear el nombre de su héroe en uno de los cigarros.(...) Vivimos en una cultura que rápidamente se está fragmentando. Quedan parcelas de la excelencia de antaño en alguna universidad, alguna escuela, en el aula de algún profesor anticuado enamorado de los libros, quizás en algún periódico o revista. Pero ha desaparecido la cultura que una vez unió a Europa y sus vástagos de ultramar."

24 de enero de 2008

Terapia de choque para la nación

Artículo escrito por Naomi Klein, publicado en La Jornada
El mundo vio el 14 de octubre de 2007 un video en el que agentes de la policía montada canadiense usaron una Taser* contra un hombre polaco en el aeropuerto internacional de Vancouver. El hombre, Robert Dziekanski, murió poco después del ataque. En días recientes han salido a la luz pública más detalles acerca de él. Resulta que el señor de 40 años no sólo murió después de sufrir una descarga eléctrica, su vida también estuvo marcada por choques**.

Dziekanski era un joven adulto cuando, en 1989, Polonia comenzó un magno experimento llamado “terapia de choque” para la nación. La promesa era que si el país comunista aceptaba una serie de brutales medidas económicas, la recompensa sería un “país europeo normal”, como Francia o Alemania. El dolor duraría poco, la recompensa sería enorme.

Así que, de la noche a la mañana, el gobierno polaco eliminó los controles de precios, recortó drásticamente los subsidios, privatizó las industrias. Pero, para los trabajadores jóvenes como Dziekanski, lo “normal” nunca llegó. Hoy, aproximadamente 40 por ciento de los trabajadores polacos jóvenes están desempleados. Dziekanski era uno. Había trabajado de cajista y minero, pero durante los últimos años estuvo desempleado y había tenido enfrentamientos con la ley.

Como tantos polacos de su generación, Dziekanski se fue a buscar trabajo en uno de esos países “normales”, en los cuales se suponía que Polonia se convertiría. Tan sólo durante los últimos tres años, 2 millones de polacos se sumaron a este éxodo masivo. Los compañeros de Dziekanski se han ido a trabajar de cantineros en Londres, porteros en Dublín, plomeros en Francia. Dziekanski optó por seguir a su madre a Columbia Británica, Canadá, que está en un boom de construcción pre Olimpiadas.

“Tras esperar siete años, [Dziekanski] llegó a su utopía, Vancouver”, dijo el cónsul general polaco Maciej Krych. “Diez horas después, estaba muerto.”

Mucha de la indignación provocada por el video, filmado por otro pasajero en el aeropuerto, se enfocó en el controvertido uso de las Tasers, ya implicadas en 17 muertes en Canadá y muchas más en Estados Unidos. Pero lo que ocurrió en Vancouver tenía que ver con más que tan sólo un arma. También se trataba de ese lado cada vez más brutal de la economía global. Tenía que ver con la realidad de lo que enfrentan en nuestras fronteras muchas víctimas de varias formas de “terapia de choque”.

Las transformaciones económicas rápidas, como la polaca, han creado enorme riqueza en nuevas oportunidades de inversión, especulación cambiaria, en compañías más eficientes y más mezquinas, capaces de peinar el globo terráqueo en busca de la locación más barata para manufacturar. Pero, de México a China a Polonia, también han creado decenas de millones de personas desechadas, gente que pierde sus empleos cuando las fábricas cierran o que pierde sus tierras cuando se abren zonas de maquila.

Comprensiblemente, mucha de esta gente elige desplazarse: del campo a la ciudad, de un país a otro. Así como parece que Dziekanski hacía: van en busca de ese elusivo “normal”.

Pero no hay suficiente normal que alcance para todos. O al menos eso nos hacen creer. Así que conforme los migrantes se mueven, muchas veces se tienen que enfrentar con otros choques. Una traicionera valla de alambre de cuchillas que protege los enclaves norafricanos de España o una pistola Taser en la frontera de México con Estados Unidos. Canadá, que antes era mundialmente reconocido por su apertura hacia los refugiados, ahora militariza sus fronteras y la línea divisoria entre inmigrante y terrorista se vuelve cada vez más borrosa.

El trato inhumano que Dziekanski recibió de la policía canadiense debe ser visto en este contexto. La policía fue llamada cuando Dziekanski, perdido y desorientado, comenzó a gritar en polaco y, en determinado momento, arrojó una silla. Enfrentados con un extranjero como Dziekanski, que no hablaba inglés, ¿para qué hablar si se puede aplicar una descarga eléctrica? Se me ocurre que la misma lógica brutal, de la ruta más corta, guió la transición económica de Polonia hacia el capitalismo: ¿para qué tomar la ruta gradual, que requería de debate y aprobación, cuando la “terapia de choque” prometía una cura instantánea, aunque dolorosa?

Sé que estoy hablando de muy diferentes tipos de choques, pero sí se interconectan en un ciclo que llamo “la doctrina del choque”. Primero viene el choque de una crisis nacional, que orilla a los desesperados países a cualquier tipo de cura, dispuestos a sacrificar un proceso democrático. En 1989, en Polonia, ese primer choque fue el repentino fin del comunismo y el derrumbe económico. Después vino la terapia de choque económico, el proceso antidemocrático pasado a través de una ventana de crisis que logró que el crecimiento económico arrancara, pero que sacó a mucha gente de la foto.

En demasiados casos hay un tercer choque, el que disciplina y se encarga de la gente desechada: los desesperados, los migrantes, aquellos a los que el sistema enloquece.

Cada choque tiene el potencial de matar, algunos más repentinamente que otros.

* Arma que dispara descargas eléctricas, N de la T

** La autora, de nacionalidad canadiense, juega con las diferentes acepciones de la palabra shock en inglés: descarga eléctrica, terapia de choque económico (economic shock therapy) y conmoción. En castellano, la editorial Paidós tradujo el reciente libro de Naomi Klein como La doctrina del shock. T

© Naomi Klein www.naomiklein.org

Traducción: Tania Molina Ramírez

México: número uno en migrantes económicos

Artículo escrito por Roberto González Amador, publicado en La Jornada

BM: se consolida el país como el máximo expulsor de personas en busca de empleo

La frontera México-EU, el mayor corredor migratorio en el mundo
Crece también la salida de gente con instrucción universitaria, en su mayoría médicos
Es además el tercer receptor de remesas en el planeta, con 25 mil millones de dólares
México se consolidó como el país con más migrantes económicos en el mundo, en un flujo que ha convertido a la frontera con Estados Unidos en el punto de mayor tránsito de personas que van de un país a otro en busca de empleo, reveló un nuevo informe del Banco Mundial (BM).

El reporte, concluido hace menos de dos semanas, dio cuenta de la relevancia que han adquirido las remesas familiares en la economía nacional. México es el mayor receptor de remesas en la región, con un flujo que el Banco Mundial estimó para 2007 en 25 mil millones de dólares, uno por ciento más de las registradas por este ente en 2006.

El organismo también reportó un aumento de la migración de mexicanos con instrucción universitaria. Según datos recientes, 5 por ciento de los médicos que se forman en México van a trabajar a otro país, un porcentaje que duplica la media latinoamericana.

La información del Banco Mundial fue divulgada en momentos en que crece el temor de que los problemas en el sistema financiero de Estados Unidos, causados por un gran volumen de préstamos hipotecarios colocados sin garantía, se trasladen al sector productivo de la economía. La actividad económica de México es altamente dependiente de Estados Unidos, especialmente en el sector industrial y en cuanto a flujo de mercancías e inversiones.

El informe Migration and remittances factbook indicó que 11.5 millones de ciudadanos mexicanos han salido a otras naciones y, aunque no lo especifica, sobre todo a Estados Unidos. Esta cantidad es similar a la de Rusia, nación que tiene 140 millones de habitantes, 35 millones más que México.

En tercer sitio se encuentra India, con mil 110 millones de habitantes, de los que 10 millones han dejado su patria.

La migración de mexicanos y también de ciudadanos centroamericanos desde territorio mexicano ha convertido los 3 mil kilómetros de frontera común entre México y Estados Unidos en el mayor “corredor de migración” –como lo llama el Banco Mundial–, en el planeta, con un flujo de personas mayor al que se registra en las fronteras de Europa del Este o en puntos densamente poblados, como en Bangladesh e India.

Así, por el “corredor” México-Estados Unidos, en un periodo de cinco años, cruzaron 10.3 millones de migrantes hacia aquel país, una cantidad que fue más del doble del punto geográfico situado en segundo lugar, Rusia-Ucrania, con 4.8 millones de personas en similar periodo. En tercer sitio reportó el “corredor” Ucrania-Rusia, con 3.6 millones de personas.

Así como se ubica como el mayor expulsor de migrantes, México se colocó, como consecuencia, como el tercer receptor de remesas, con 25 mil millones de dólares, según la estimación del Banco Mundial –que difiere de proyecciones oficiales, que sitúan este flujo de recursos en 23 mil 500 millones de dólares. El primer sitio es ocupado por India, con 27 mil millones de dólares, y el segundo por China, con 25 mil 700 millones de dólares.

Según el reporte, 2.4 por ciento de los médicos de Latinoamérica han emigrado, una tasa que, en el caso de México, alcanza 5 por ciento.